Doce cuentos que debes tener en casa

Hay muchos libros que tienen más de una lectura. Esos que se leen siendo un niño para ser mejor de mayor. Autores, libreros y editores nos dicen por qué gustan tanto

Una pequeña selección de libros que ayudan a crecer en valores
Una pequeña selección de libros que ayudan a crecer en valores

Que nos lean cuentos forma parte de nuestra infancia. No se entendería crecer sin saber quién es Caperucita, Garbancito o La bella durmiente. De pequeños nos maravillamos con estas historias, que nos pueden servir para dormir al mismo tiempo, pero que también nos abren la puerta al mundo de las emociones, de la imaginación y del aprendizaje. Sí, porque sin darse cuenta, que es el mejor de los métodos posibles, los más pequeños interiorizan conceptos, actitudes o situaciones que posteriormente han ido introduciendo en su día a día sin cuestionarse ni una coma. Seguro que la mayoría de niños de esta generación dará por hecho que haya muchos Elmer en su clase o que personas destinadas a no entenderse acaben siendo mejores amigos, como les pasa a la ovejita y el lobo. Muchos se habrán sentido alguna vez un monstruo rosa y evitarán tirar bolsas de plástico al mar para que no les pase lo mismo que a Lola.

Hace siete años que la escritora e ilustradora Olga de Dios creó un monstruo. Un Monstruo rosa, porque a priori, ella pretendía abordar el tema de la diversidad afectiva como activista LGTBI que es. Sin embargo, han sido muchos ojos los que han visto la historia para entender la diversidad -cualquiera- como elemento enriquecedor de nuestra sociedad. «Es un libro que se lee sin problemas, es muy visual. Como ilustradora yo le doy mucha importancia a lo artístico, y que con las palabras precisas te permite soñar, emprender un viaje literario hacia una realidad sana, donde todos los seres son diferentes y hacen una sociedad mejor», explica la autora, que casi por petición popular se vio obligada a continuar la colección dando vida al Pájaro Amarillo, a Rana de los tres ojos o Monstruo azul, los amigos del rosa, que continúa creciendo. Lleva 18 ediciones, se ha editado en más de veinte países, traducido en 13 idiomas, entre ellos, el gallego (Monstro Rosa) y ha recibido varios reconocimientos. «Me han escrito educadoras que lo utilizan en clase, incluso para trabajar con niños con autismo... Hoy en día el sentimiento de diferencia está más presente que nunca. Mi propia experiencia me dice que todo el mundo se ha sentido un monstruo rosa alguna vez», explica Olga.

La literatura infantil nos permite plantar semillas de igualdad, de aceptar diversidades, de respeto al medio ambiente, de consumo responsable, de cultura libre, de conexión, de empatía... «Es muy importante en el mundo en el que vivimos que los niños vean familias con dos mamás, con dos papás, sin padres pero con abuelos, de diferentes nacionalidades..., que vean todas las variedades de familia que hay y que lo vayan interiorizando, porque, si desde pequeños lo ven como algo normal, de mayores no se van a extrañar», explica Rosy Romero, de la librería El Faro de los Tres Mundos, que nos recomienda Mi familia es de otro mundo como uno de tantos libros que abordan esta temática. Para inculcarles el respeto al medio y sensibilizar con el reciclaje, Lola, una bolsa de plástico -Alguien se ha tragado a Lola- que vive una odisea por el océano hasta que acaba reciclada en una cometa, es una gran aliada. Superniños es un título que cambia la forma de ver las discapacidades. La mirada inocente de los pequeños refuerza la parte positiva en la discapacidad del otro, por ejemplo, el hecho de saber pintar con los pies. Y así se refleja en la historia cuando el protagonista no se pregunta cómo es que un niño no tiene manos, sino cómo lo hace para pintar tan bien. Gracias a Lucía —La preocupación de Lucía, otro de los títulos que propone Rosy Romero— los pequeños se dan cuenta de la importancia de hablar las cosas antes de que se hagan bola.

Un icono mundial

Hay historias que calan, sin llegar a notar la lluvia, y Elmer tiene mucha culpa de ello. El elefante más colorido y divertido de la literatura infantil, que celebró su 30º aniversario el año pasado, se ha convertido en un icono mundial con más de 300.000 ejemplares vendidos en España y 10 millones en todo el mundo. Elmer es un elefante que enseña a los niños a trabajar valores positivos, como el optimismo, la búsqueda de soluciones, la solidaridad, la amistad, el respeto y la tolerancia hacia los demás. «Es importante que los libros tengan un mensaje detrás, pero no puede ser muy evidente, porque los niños son muy listos. En cuanto ven que el tema de va mensajes, lo rechazan, como que no les acaba de encajar. Tiene que tener una historia, unos personajes que entretengan, que diviertan, con los que te sientas cercano, próximo, inspirado, incluso reflejado; y cuando tienes eso y encima tienes ese mensaje de fondo que te cala, que te llega a través de la historia, es cuando tienes el personaje perfecto, que gusta a todo el mundo como pasa con Elmer», explica Álex Fernández, director literario de Beascoa.

En la misma línea, y también apuntando a Elmer como un título imprescindible en cualquier biblioteca infantil, se expresa Esther Gómez, de la librería Moito Conto. «Los mediadores de literatura infantil nos desmarcamos de la cuentoterapia, no creemos en los libros que llevan un mensaje, sino en una historia bien narrada, en la buena literatura, que te aporte algo, si el mensaje está implícito, entonces es buen cuento», señala. Como ejemplo de sus palabras pone A qué sabe la luna, que, gracias a su musicalidad y a su mensaje encadenado, es un éxito cuando cae en manos de niños de tres a cinco años al mismo tiempo que les ayuda a identificar diferentes animales y valores tan importantes como la amistad y la perseverancia. Si los animales no cesan en su empeño hasta averiguar a qué sabe la luna, Daniela —Daniela pirata— tampoco se rinde en su objetivo de convertirse en pirata en un mundo principalmente de hombres. «Salvaje, con una ilustración deslumbrante, cuenta la historia de una niña acostumbrada a vivir en plena naturaleza, y que cuando llega a la ciudad no entiende nada. De algún modo, potencia la vida libre de estereotipos y normas», apunta Esther sobre otro de los grandes bestellers infantiles.

Si hay algo que diferencia los libros infantiles de los de adulto es que los primeros tienen mucho recorrido, no se arrinconan en la estantería a la primera lectura. Y a medida que los niños van creciendo y releen la misma historia van extrayendo capas diferentes. «Algo tan sencillo como un elefante multicolor y todo lo que significa. En una primera lectura, seguramente el niño no lo acabe de entender en toda su dimensión, pero a medida que vuelven a leer se irán quedando con detalles. El primer día se va a dar cuenta de una cosa, el segundo se reirá, el tercero se emocionará, el cuarto se volverá a dar cuenta de algo, y al quinto, ese mensaje que hay detrás acabará calando, y ojalá acabe transmitiendo una serie de comportamientos y actitudes ante la vida y las personas. En el caso de Elmer, la aceptación de la diversidad, que todos somos diferentes, y que la diferencia es bonita y te hace único», explica Álex, que también es responsable de otro de los títulos más vendidos para niños: La ovejita que vino a cenar. «Se contrató como un álbum ilustrado más, era una historia entrañable y divertida, que tiene un mensajito de fondo, aceptar ser buenos amigos, y nadie se imaginaba que pasaría lo que pasó, que teníamos que seguir ampliando a la ovejita, porque era un libro que gustaba a todo el mundo y las ventas eran increíbles. Le propuse al autor hacer una segunda parte y ahora ya vamos a presentar la tercera», dice Álex. En este recopilatorio de imprescindibles no puede faltar el topo más terremoto de la literatura infantil —Topito terremoto— y es que este cachorro nos ha enseñado que su energía desbordante solo necesitaba ser canalizada hacia algo que le hiciera feliz, al igual que les pasa a muchos niños y que a cambio reciben etiquetas. Para muestra también Pequeno botón, la historia de un sastre que tiene muchos botones, uno de ellos muy pequeño, que se ve diferente a los demás, y que desea con todas sus fuerzas que lo cosan en algún traje. ¿Lo conseguirá? «Están varios temas como la diversidad, la autoestima, la aceptación de uno mismo, porque a veces uno se ve poca cosa, piensa que no cuenta para los demás y en el cuento subyace lo contrario, que somos más importantes de lo que pensamos, todo puede pasar, solo hay que esperar al momento adecuado», apunta la escritora gallega Paula Merlán, que como maestra de infantil se ha inspirado en situaciones que vive a diario. «Hay niños a los que no se les tiene en cuenta, que parece que se van a quedar como estancados, y hay que darles esa oportunidad, de motivarlos, de estimularlos para que brillen», indica Paula, que asegura que los niños «acaban sacando una moraleja del cuento aunque no sea la intención del autor».

He aquí una selección de los doce que no pueden faltar en casa, pero la lista podría ser más larga.

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