Lo que los niños entienden de «Soul»

El filme de Pixar está generado un intenso debate sobre si su contenido es o no apto para público infantil. Les damos la palabra para que sean ellos los que opinen sobre la película


redacción / la voz

La muerte, el alma, los propósitos en la vida, el más allá, las frustraciones, las aspiraciones o la espiritualidad son algunos de los conceptos que se tratan en Soul, la última película de la factoría Pixar. Igual que ocurrió en otros títulos como Inside Out (2015) o Coco (2017), el estudio aborda a través de la animación temas complejos desde un prisma insólito, otorgando varios niveles de entendimiento. Sin embargo, en esta ocasión hay voces que consideran que se ha pasado la raya con una creación totalmente incomprensible para los pequeños. Por ese motivo hemos reunido a varios niños de entre 5 y 10 años para sean ellos los que digan qué les pareció la película y lo que entendieron. Ojo, para aquellos que no la hayan visto todavía: se destripan argumentos, desvelan finales y, por supuesto, ofrecen su particular visión del filme.

Lucas Ojea (7 años, Vigo): «Va de una persona que se cae por una alcantarilla, se muere y llega al más allá. Allí hay gente que aún no ha nacido. El que murió se juntó con uno que no había nacido todavía. Los dos entraron en un barco y ahí atrapaban a personas que estaban sin amigos. Lo que más me gustó fue cuando le cortan el pelo: lo cortaron tanto que tenía el pelo solo por la mitad. La película acaba con que 22 [uno de los personajes] se convierte en el que se ha muerto y el otro se convierte en gato. Es muy divertido».

Clara (8 años, A Coruña): «El músico que se muere se encuentra en el más allá a otra alma que no quiere ir a la tierra. Pero él, sí. Por eso, fueron con un amigo para ayudarles a ir. Al final lo consiguieron. Había que buscar un pase para que 22 tuviese un propósito para ir a la Tierra. Pero no lo encontraban. Al final no se trataba de conseguir un propósito, sino de estar preparado para vivir. Me gustó mucho cuando el chico quería volver a la Tierra, le dieron una oportunidad y tuvieron que despistar al que cuenta las almas en el más allá. No notó nunca que faltaba una».

Irene Herrero (9 años, Ferrol): «Un chico que es músico de jazz tiene un concierto, se cae por un agujero y va a un mundo de almas. Para volver a la tierra tiene que conseguir unas cosas, que son como insignias. Él intenta ir, pero la Tierra siempre lo de devuelve. Al final se junta con un alma que se llama 22 y van juntos a la Tierra. Pero el alma del músico de jazz cayó en un gato y 22 en el cuerpo del músico de jazz».

Lucía Durán (7 años, Vigo): «Un pianista entra en un mundo muy raro. Es el mucho más allá. Todas las personas que se mueren y van ahí son azules y muy bajitas. Los niños azules se tiran por un agujero para ir a la Tierra. Se meten en las personas. Entonces, existen y hacen cosas. El pianista se hace amigo de un azul que es como una bolita que se portaba mal. Se tiran a la Tierra con el niño azul para vivir».

Roque Durán (5 años, Vigo): «El señor metió su alma en un gato y el gato hablaba por el señor. El niño azul entró en el alma del señor. El señor está en el gato. Es muy divertido. Luego, caminan y van por unos sitios. Más tarde, se sientan en una escalera. El gato de pie y el señor espera a su alma. Entonces lo consiguió. Y ahí se acabó todo Lo que más me gustó es cuando el señor se miró sus manos y eran de gato».

Sabela Lage (6 años, Ferrol). «Un chico quiere ser músico y el día que le toca el concierto no puede, porque se convierte en un alma y tiene que ir a donde estar los muertos. No quiere y lo llevan a donde los niños. Allí ve un agujero donde está la Tierra y cuando se tira no puede porque no es un niño. Tienes que tener el circulito completado para poder lanzarte y caer bien».

Xabier Alonso (5 años, A Coruña). «Un chico se encuentra en el más allá. Pero no es un monitor y le toca cuidar a 22. No sabe qué hacer con él. Luego, viene con un ayudante de almas perdidas y consiguió con él hacer el círculo para volver a su ciudad con 22. Pero 22 se cayó en su cuerpo y él en un gato. Lo que más me gustó es cuando comen pizza y les traspasa el cuerpo».

Sofía Rodríguez (8 años. A Coruña). «No me gustó nada. No la entendí. Lo único que me gustaba era cuando aparecía el gatito, porque yo tengo uno».

Mateo Fernández (5 años, Ourense): «La película va de almas y un chico que muere, pero no acaba muriendo de todo. Va al más allá. Y luego, al más atrás, que es lo mismo pero de color rosa y azul. Allí es un alma. Después de estar un rato, va a la tierra con otra alma, pero caen en cuerpos equivocados. Al final se recupera. El chico lo único que tiene es que caminar. Hay unas cosas que se parecen a fantasmas y solo se ven unas rayitas. Cada día hay 150 almas nuevas en el más allá. Un chico las va contando para saber cuántas hay».

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