«Los Estados Unidos contra Billie Holiday»: Extraño fruto

Eduardo Galán Blanco

CULTURA

Fotograma del filme «Los Estados Unidos contra Billie Holiday»
Fotograma del filme «Los Estados Unidos contra Billie Holiday»

Quien conozca la historia de la mítica cantante no encontrará sorpresa alguna en esta película bella pero un poco ramplona y que dirige Lee Daniels

10 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

«No hay segundos actos en la vida de los americanos». Con esa cita de Scott Fitzgerald comenzaba Bird, magnífico biopic de Charlie Parker dirigido por Clint Eastwood e interpretado por Forest Whitaker. Los grandes artistas son un martirologio para Hollywood. Talentos autodestructivos que se inmolan, consumidos por el dolor y la insatisfacción. Cada año, en cada gala de los Óscar, hay un título de fervor beatífico sobre artistas pecadores. Curiosamente, en un país en el que la victoria es prioridad y la derrota vergüenza, la cultura americana flirtea con la tragedia, con ese salto mortal que lleva del primero al tercer acto.

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Los Estados Unidos contra Billie Holiday es uno de los varios biopics que compiten en esta edición de la feria hollywoodense. Sobre la extraordinaria cantante de blues preferimos El ocaso de una estrella, una película de los setenta por la que nominaron a Diana Ross, frágil y excelsa en su encarnación de Lady Day. El filme era bello y quizá también un poco ramplón, exactamente como el que ahora se estrena. El que conozca la historia de la cantante no encontrará ninguna sorpresa. Pero es que los biopics son así, casi ninguno se atreve a llegar lejos.

Como hizo Diana Ross -su hijo interpreta aquí a un joven policía-, la cantante Andra Day da un recital imitativo pero también de amarga profundidad sobre el carácter de Holiday, violada a los diez años, prostituida por su madre, perseguida por el FBI -con la excusa de su drogadicción- por cantar Strange Fruit poética y melancólica canción combativa que narraba un linchamiento. En los años cuarenta no había una ley que prohibiera ejecutar, sin juicio, a los negros. Así comienza la película, con una foto escalofriante de un grupo de blancos -niños incluidos- celebrando como arde un campesino de color. Y el director pone a Andra Day, desnuda, con los brazos en cruz, frente a la ley, como Visconti hiciera con Annie Girardot en Rocco y sus hermanos.