¿Y si el lobo ya no es el malo del cuento?

CULTURA

Los libros de la saga «El lobo en calzoncillos» y otros títulos exitosos como «El cocodrilo que vino a cenar», «Feroz, o lobo», «Las cinco cerditas y la loba» o «Xa non son malo» cambian el rol del lobo
Los libros de la saga «El lobo en calzoncillos» y otros títulos exitosos como «El cocodrilo que vino a cenar», «Feroz, o lobo», «Las cinco cerditas y la loba» o «Xa non son malo» cambian el rol del lobo

Cada vez más títulos infantiles, como la exitosa serie «El lobo en calzoncillos», desmontan con ingenio y humor la mala fama del personaje. Toma nota de los más interesantes

09 ago 2021 . Actualizado a las 10:10 h.

Fue durante décadas el antagonista de muchos cuentos, el personaje que despertó el miedo infantil. En los últimos años, sin embargo, distintos títulos, algunos convertidos en nuevos clásicos, apuestan por demostrar con ingenio, ternura o humor que el lobo no tiene por qué ser feroz, pese a estereotipos y reticencias. Un cambio de guion que suma éxitos, como el de la serie iniciada por La ovejita que vino a cenar (Beascoa), un álbum sobre un lobo hambriento que anhela una oveja para un estofado pero que, cuando la tiene cerca, no para de poner excusas para no comerla. Una historia deliciosa que vendió más de 100.000 ejemplares en España y cuyo tirón continúa años después con títulos como el reciente El cocodrilo que vino a cenar, una obra en la que esa inverosímil pareja muestra de nuevo cómo hacer amigos y aceptar las diferencias.

Otra saga para primeros lectores que tampoco cesa de crecer es la de El lobo en calzoncillos (Astronave) con títulos a medio camino entre el cómic y el álbum ilustrado que ofrecen distintas lecturas, como la de reflexionar sobre las falsas apariencias, y en los que, el autor, Wilfrid Lupano, retrata de forma muy lúdica la desconfianza que aún genera entre los animales del bosque este personaje, presentado ya sin mirada fiera ni colmillos afilados, pero sí con un sorprendente calzón -salvo en ¡Ahora en pantalones!, la última entrega-, una vestimenta que despierta las risas infantiles y retiene la atención. «Es inevitable que a los niños que desde pequeños han escuchado que el lobo es temible les entre curiosidad al verlo ahora como un personaje carismático. Del ejercicio del autor de pensar "¿qué pasaría si fuese inofensivo?" surge también el interés del lector por saberlo», defiende Cristian Escudero, el editor del sello, que lleva vendidos más de 40.000 ejemplares de la serie. Una reflexión en la que también incide Pablo Cruz, director de Anaya Infantil y Juvenil, firma que publicó este año ¡Menudo cabritillo!, de El Hematocrítico (Vaia cabuxiño!, en Xerais), un libro que fabula que un lobo dejó de ser feroz después de que una pequeña cabra se enfrentase a él con ingenio. «Es más fácil hacer humor con personajes que todos conocemos. A los niños les hace gracias verlos en una situación distinta. Se trata de jugar con una figura que siempre ha estado ahí», remarca el también editor.

De lobos en huelga a otros ecologistas

El hartazgo del lobo por ser el malo del cuento también ha servido de argumento a varios títulos para arrancar una sonrisa a los pequeños. Uno de los que, cinco años después, sigue reeditándose es El lobo hace huelga (Editorial Juventud), un álbum original en la que el personaje, cansado de su papel, desaparece de todas las historias y son los tres cerditos o Caperucita Roja quienes convocan una asamblea y tratan de convencerlo para que vuelva.