Rosa es «buena, bonita y barata»

CULTURA

XABIER NOVO

22 mar 2022 . Actualizado a las 08:58 h.

La entrevista de Rosa con Évole produce esa sensación confusa del manoseo. La sabes frágil, sensible y a flor de piel, y al mismo tiempo capaz de darte una máquina de titulares. Por eso revuelve la conversación con Évole, porque aunque ahora Rosa marca su paso, no dejamos de verla como una víctima, muy a su pesar. De golpe una siente que se debería dejar a Rosa en paz, y a la vez, esa expresión guarda la doblez de creerse con cierta superioridad sobre ella. Como si no supiera Rosa manejarse a sí misma. Pero esa es de fondo la cuestión, que vaya por donde vaya y haga lo que haga, le sigue supurando la herida. Rosa de España lo fue todo hace veinte años cuando ganó Operación Triunfo, pero nada de lo que se imaginaba entonces cuajó. Rosa se vio sometida a mucha presión, ignorante de la mayoría de las cuestiones que se cocían a su alrededor y cayó como un pajarito. «Todo el mundo quería llevarse tajada de mí», le dijo a Évole, para confesar que se inventó un currículum falso, que defraudó 80 millones a Hacienda y que todo lo que vivió en esa época fue «bonito pero terrible». Y ese oxímoron ha hecho de Rosa una víctima que se sigue victimizando y de la que los demás, sea de un modo u otro, siguen sacando provecho. Rosa de España habla de sí misma como una mujer rota con poco horizonte: «Soy buena, bonita y barata». Terrible.