Martin Sheen se arrepiente de haberse cambiado el nombre por Hollywood

Tamara Montero
Tamara Montero SANTIAGO / LA VOZ

CULTURA

GUSTAVO RIVAS

El protagonista de «The Way» ( «lo mejor que hecho en mi vida», admite) confiesa en una entrevista que es uno de sus remordimientos y que jamás se lo ha cambiado de forma oficial: «Sigo siendo Ramón Estévez en mi certificado de nacimiento, el de matrimonio, el pasaporte y el carné de conducir»

26 jun 2022 . Actualizado a las 10:29 h.

«En lo único en lo que he influido en mi hijo es en que mantuviese el nombre». Martin Sheen, el actor estadounidense con origen en Salceda de Caselas (su padre, Francisco Estévez, emigró desde Parderrubias), ha confesado que se arrepiente de haberse cambiado el nombre en lo artístico y que convenció a su hijo Emilio de que mantuviese el suyo a pesar de que su agente le aconsejó que utilizase Sheen.

«Es una de las cosas de las que me arrepiento», contestaba Martin Sheen en una entrevista en Closer Weekly a la pregunta de si lamentaba haber cambiado su nombre. «A veces, te convencen cuando no tienes suficiente criterio o incluso si no eres lo suficientemente valiente como para plantarte y pelear por lo que crees. Y lo pagas más tarde. Pero hablo por mí». De todos modos, «nunca me lo he cambiado oficialmente. Sigo siendo Ramón Estévez en mi certificado de nacimiento, en el de matrimonio, en el pasaporte y en el carné de conducir», explica.

Cuando su hijo Emilio Estévez empezaba en el mundo del cine, su agente intentó convencerlo de que cambiase su apellido por el de Sheen, pero Emilio no lo hizo, «gracias a Dios», explica Martin Sheen durante la entrevista. Ese ha sido el único momento en el que se ha metido en la carrera artística de Emilio Estévez. Martin Sheen es también el padre de Charlie Sheen, conocido por sus papeles en PlatoonWall Street y Dos hombres y medio, y de Ramón Estévez y Renée Estévez. Todos se han dedicado al mundo del cine.

«La verdad es que no me había dado ni cuenta», responde a si sabía que sus hijos también querían dedicarse a la interpretación: «estaba tan centrado en mí mismo y en mantenerlos que no era consciente de su vocación», hasta el punto de que una vez apareció Emilio en el set y Martin Sheen pensaba que iba a visitarlo, cuando en realidad Emilio había conseguido un papel en la misma producción. 

Poco tiene que ver su reacción a la que tuvo su padre, Francisco Estévez, cuando él le dijo que quería ser actor. «No hay que tenérselo en cuenta, mis padres eran inmigrantes ambos. Mi padre trabajó en una fábrica casi toda su vida y quería que yo fuese a la universidad y así poder tener una vida mejor que la suya. La verdad es que tuvimos discusiones muy agrias».

Según cuenta en la entrevista, su padre le recriminó una noche que no sabía ni cantar ni bailar, y que sin eso no podría ser actor, que estaba haciendo una locura. «Yo le contesté: Papá, te sientas todas las noches aquí a ver pelis de vaqueros (era un gran fan de los wésterns de los 50). ¿Ves ahí a alguien cantar o bailar?», a lo que su padre le contestó: «No, pero es que tampoco sabes montar a caballo». 

Al final, su padre entendió la determinación de su hijo y que sería una pelea a vida o muerte. Así que lo dejó estar y le dio su aprobación para que se hiciese actor. «Y lo hizo hasta su muerte», recuerda Martin Sheen.

Conocido por sus papeles en Apocalypse Now y El ala oeste de la Casa Blanca (The West Wing, serie en la que hizo el papel de Josiah Bartlet, presidente de los Estados Unidos, durante siete temporadas), Martin Sheen considera que uno de los mejores papeles de su vida ha sido el que hizo en The Way, la película sobre el Camino de Santiago en la que trabajó junto a su hijo Emilio Estévez, que escribió, dirigió y actuó en el filme. «Es lo mejor que he hecho en mi vida», explica el actor. «Ha inspirado a miles de personas para peregrinar y eso te produce muchísima satisfacción y gran orgullo». 

También sigue recibiendo cartas de gente que descubre El ala oeste de la Casa Blanca, la serie creada por Aaron Sorkin en la que hizo el papel de Josiah Bartlet. «Un montón de jóvenes han descubierto que su vocación era el servicio público gracias a ella» y todavía hoy es una fuente de alegrías. ¿Lo mejor de la serie? «La gente. Tanta gente maravillosa».

Sheen tiene un recuerdo especial para John Spencer (que hacía el papel de su jefe de gabinete, Leo McGarry, y que falleció en el 2005): «Éramos los mayores, así que éramos algo así como los padres. Pero todos nos tratábamos con respecto, pasión y sobre todo alegría». 

La carrera de Martin Sheen ha sido larga y productiva, pero el actor confiesa en la entrevista que lo haría solo por amor al arte: «Mi gran oportunidad fue la primera vez que conseguí un trabajo. ¿Me van a pagar por hacer esto? Bueno, lo haría gratis. No se lo digas a nadie, pero hasta hoy lo haría gratis», confiesa. 

«Nunca he pensado en convertirme en actor. Es que yo era actor». Creció viendo cine y las producciones teatrales de verano que iban a Dayton (Ohio), donde nació. «Tenía la sensación de que sabía cómo hacer lo que veía en la pantalla, no podía explicarlo. Así que terminé el instituto y me fui a Nueva York». 

Allí pasó diez años fundamentales en su vida: allí conoció a su esposa (Janet Templeton, que también está dedicada al mundo de la interpretación), allí nacieron sus hijos y allí estrenó en 1968 una producción rompedora de Hamlet, que, creada por Joseph Papp, ha sido uno de los puntales de la carrera de Martin Sheen: se trataba de una adaptación que pretendía llevar al teatro a gente que normalmente no acude a las obras y que mezclaba música rock y una visión contemporánea de la tragedia atemporal de Shakespeare.