Muere David Warner, el que pudo haber sido más

Carlos Portolés LA VOZ

CULTURA

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El actor ha fallecido a los 80 años, dejando atrás memorables papeles en cine y televisión

25 jul 2022 . Actualizado a las 18:47 h.

Uno de nariz generosa. Que, por talento, pudo haber sido más. Y eso que no fue poco. David Warner fue un rostro que estuvo en muchos sitios, con su sonrisa de medio lado y su pelo engominado para atrás. No fue superestrella porque el cine es caprichoso, y algunos reciben menos de lo que merecen. Un secundario de esos que, hasta cuando estaba calladito en una esquina, se comía secretamente la pantalla.

Había que caer para ponerle cara a su nombre, pero una vez lo veías desfilar frente a la cámara era imposible mirar para otro lado. Pudiera parecer que la falta de reconocimiento se debió a que «nunca le llegó su gran papel», eso que se dice de tantos y tantos actores secundarios cuando se mueren. Pero en este caso sería mentira. Sí tuvo uno de esos. Uno que pasó injustamente desapercibido teniendo en cuenta su grandilocuencia genial y absoluta.

En 1970, de la mano de todo un Sam Peckinpah (con él también hizo Perros de paja), le dio las réplicas al no menos genialísimo Jason Robards de La balada de Cable Hogue. Título de culto sobre zalameros, truhanes y zalameros truhanes. Es del oeste, pero eso es lo de menos. Porque es una historia universal sobre los que hacen de sacarse las castañas del fuego un arte exquisito. Un sálvese quien pueda que es, a la vez, triste e hilarante. Y David Warner estuvo en eso. Siendo eso una de las mejores películas de la historia (de las 300 mejores, al menos).