Auto Sacramental cantan a la ansiedad desde el pop oscuro

CULTURA

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En «Estigma» logran lo que siempre pretende la canción pop perfecta: impactar, conmover y retener hasta el final la atención del oyente

19 oct 2023 . Actualizado a las 10:02 h.

Canta Auto Sacramental en Estigma: «En la mirada de los demás está mi peor versión». Es uno de los impactantes versos de este tema que adelanta el nuevo epé del grupo compostelano, liderado por Jorge Mills. Logra lo que pretende siempre la canción pop perfecta: impactar, conmover, captar la atención del oyente y que esta se mantenga hasta al final. Pero, además, con la perspectiva oscura del grupo consigue esa cierta sensación de vértigo, malestar y exorcización que genera este tipo de música tan ligada a la parte más sombría del pop electrónico de los ochenta. En definitiva, Distopía mola. Y mola lo suficiente como para que la vista mire al móvil y uno sienta ganas de apuntar el nombre para incluir en la lista de favoritos y seguir todas las andanzas de su futuro.

Auto Sacramental dicen en su página de Facebook que lo suyo es «synth-pop para exorcizar los demonios de una distopía posfranquista». Y aquí con una reformulación de la banda —a Mills lo acompañan Beta en bajo y coros, y Pedro Solla a manos de la guitarra— logran esa placentera sensación de congoja sonora. «Prefiero no pensar que pueda ser verdad y alimentar esta aversión», canta en otra línea sobre ritmos programados, bajos gruesísimos rescatados del afterpunk y guitarras góticas reminiscentes de otro tiempo. Es el cambio experimentado desde su disco Cuestión de fe y que los dirige hacia otros parámetros sonoros: darkwave y pospunk tan frío que corta con su filo emocional. Actuando de aperitivo parece dibujar lo que será el futuro del proyecto. Ellos, por ahora, la definen como «una canción sobre cómo sufrir la violencia del estigma social nos transforma para siempre».

Película impactante

Para Estigma además se ha desarrollado un videoclip que, en realidad, es una película del Colectivo Alison. Estrenada el pasado 6 de octubre, representa un ritual esotérico en el extrarradio de la gran ciudad, en el que el fuego y el cuarzo simbolizan la purificación que logra alcanzar la protagonista. Los testigos, según nos dice el grupo en la web Acero, «representan a la sociedad, que observamos como espectadores anónimos, voyeurs en las tinieblas de la nube digital». Se juntan por tanto con moldes de un momento analógico los traumas de la sociedad digital para plasmar la misma ansiedad de siempre, la que impide ser uno mismo.