Nacho Vegas presenta «Vidas Semipreciosas»: «Cuando la música tiene ese carácter local, se convierte en algo mucho más universal»

María Sánchez Condado
María S. Condado REDACCIÓN

CULTURA

Nacho Vegas presenta su nuevo álbum, «Vidas Semipreciosas»
Nacho Vegas presenta su nuevo álbum, «Vidas Semipreciosas»

La gira de presentación del nuevo álbum del cantautor asturiano comienza con dos conciertos en Asturias con las entradas agotadas

20 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Nacho Vegas lanza Vidas Semipreciosas, su noveno álbum de estudio, en el que continúa explorando la relación entre lo íntimo y lo colectivo, y entre lo poético y lo político. A punto de cumplir 25 años de carrera, el artista recurre a su forma habitual de combinar letras afiladas con una instrumentación que alterna delicadeza y fuerza, acompañado por una banda más sólida que nunca. El resultado es un disco que observa lo cotidiano y muestra la belleza que surge de lo imperfecto.

El cantautor asturiano comenzará además su nueva gira en Asturias con las entradas ya agotadas: el 30 de enero tocará en Mieres, en el Centro Cultural, y el día 31 deleitará al público de Infiesto, en la Benéfica. Ahora, a tan solo unos días del lanzamiento de su nuevo disco, Nacho Vegas habla con La Voz de Asturias sobre el proceso creativo de Vidas Semipreciosas y repasa su trayectoria musical.

—El próximo 23 de enero sale a la luz su nuevo álbum. ¿Cómo ha sido el proceso de producción, desde que tiene la intención de crear un nuevo álbum hasta que se materializa?

—Desde que estuvimos girando con el anterior álbum en 2024 fueron surgiendo ideas. Es verdad que, cuando uno está de gira, es muy difícil acabar canciones, pero siempre surgen ideas, siempre llevo una libreta y una grabadora encima. Cuando acabó la gira en enero de 2024, empecé a dar forma al repertorio nuevo. Con el disco anterior, que surgió justo después de la pandemia, estaba en un bloqueo. Todo era monotema y yo no quería hacer un disco pandémico. Tuve que huir, en el sentido bonito de la palabra, y me fui hasta Ortiguera para desbloquearme. Esta vez no es que estuviera bloqueado, pero me gustó tanto la experiencia que decidí ir a otro sitio, en esta ocasión a la zona oriental. Primero fui a Colunga y allí di forma a las canciones que tenía esbozadas. Después me fui a Piloña, donde estuve un par de semanas nada más. Así se fue fraguando poco a poco el disco entre Xixón, Colunga, Piloña y las grabaciones en Cataluña.

—Su noveno disco se llama Vidas Semipreciosas, ¿de dónde surge este título? 

—Surgió como surgen todos los títulos, por una casualidad. Una de las primeras canciones que tenía en el repertorio fue precisamente la que se llama Piedras Semipreciosas. Un compañero de la banda me preguntó por el término y me dijo que cómo me gustaba inventarme palabras. Le dije que «semipreciosas» era un término que siempre existió; pensaban que era una apreciación subjetiva. Es curioso que solamente este adjetivo lleve el prefijo «semi-». Puedes decir que algo es semiesférico y es algo objetivo, pero no dices que una persona es semisimpática. Le di vueltas y fui trabajando poco a poco la idea. Las piedras preciosas tienen un grado de dureza y de pureza específico, son escasas y muy caras. Las piedras semipreciosas son más blandas y se mezclan entre ellas, tienen una gama de colores mucho más amplia que las piedras preciosas. Entonces me di cuenta de que las piedras semipreciosas a mí me parecían mucho más bonitas que las preciosas. Haciendo una analogía con cómo funciona el mundo y la sociedad, las piedras preciosas serían la élite que nos gobierna, que se jacta de ser dura y pura; las piedras semipreciosas somos el resto, más imperfectos, un poco más blandos, pero más bonitos, nos mezclamos entre nosotros y nos necesitamos unos a otros.

—El tema Alivio ha sido la carta de presentación de este nuevo álbum. ¿Ha cumplido con las expectativas?

—Hablando con mis compañeros Hans, Ferrán y Cristian, que son el sector catalán de la banda y la parte de producción, hicieron una propuesta para homogeneizar el disco y que tuviera un sonido particular, para que, a pesar de ser canciones muy diferentes, tuvieran una unidad. En ese sentido, Alivio fue una canción que tuvo un proceso de producción bastante complejo, con muchos ritmos y muchas voces; es una canción que supone un paso adelante respecto a la producción del anterior disco. Nos pareció una buena carta de presentación, pero la verdad es que yo nunca estoy muy seguro de los singles de presentación.

—¿Ha cumplido con las expectativas?

—La acogida ha sido buena, pero en general es algo de lo que está más atenta mi oficina. En mi caso, los discos y su acogida necesito valorarlos con perspectiva, verlos por lo menos un año después de que hayan salido, porque no solo es el disco, también es la gira y lo que representa en tu carrera y cómo dialoga con tus discos anteriores.

—Es usted hijo de Cristina Vegas, antifascista. Háblenos sobre Fiu, el regalo de cumpleaños de su madre. ¿Qué papel ha tenido ella en su desarrollo como persona? ¿Y como artista?

—El 20 de enero cumple 76 años y está en muy buena forma. La canción refleja la importancia que tuvieron para mí los valores que ella nos transmitió a mí y a mis hermanos. Mis padres militaban en la izquierda y tenían esas ideas que se habían limitado en el franquismo; cuando nacimos mis hermanos y yo, en los años 70, quisieron transmitirnos esos valores. Mi padre murió cuando yo tenía 19 años y, con el tiempo, me di cuenta de la presencia que había tenido mi madre en mi vida. Ella siempre estuvo pendiente de mí, pero me dejó vivir la vida sin poner ningún impedimento, simplemente cuidándome de forma incondicional. Cuando creces te das cuenta de que nunca le vas a poder devolver ese cariño de forma proporcional; por eso tenía ganas desde hace tiempo de hacer una canción que fuera un homenaje hacia ella.

 —En este álbum ha tenido la oportunidad de colaborar con artistas como Rodrigo Cuevas. ¿Cómo ha sido la experiencia?

—Una de las cosas bonitas que tiene este oficio es que se presta a hacer muchas colaboraciones. Cuando tienes la oportunidad de asomarte al proceso creativo de otros artistas, en este caso al de artistas como Rodrigo Cuevas o Albert Pla, entre otros, siempre hay algo que te llevas, ya sea la forma de interpretar o la de cantar. En el mundo de la música hay que ser generoso para compartir saberes y conocimientos que, precisamente al ser compartidos, acaban siendo algo más grande. A diferencia de las riquezas materiales, que cuando las compartes se hacen más pequeñas, las riquezas inmateriales, cuando las compartes, se hacen grandes.

«La música expresa y refleja precisamente lo que está pasando en el mundo»

—El disco refleja un estado poético y un compromiso político, ¿dónde converge para Nacho Vegas la poesía con la política?

—La poesía tiene un factor humano que tiene que ver con las emociones. Las canciones deben ser permeables a lo que sucede en el mundo que te ha tocado vivir; no solo tienes que usar las cosas que pasan en tu vida personal, sino también las que pasan cuando abres las ventanas, lo que sucede en el mundo, que puede fascinarte u horrorizarte. En este momento, a mí me horroriza. Eso se traduce en que las cosas que pasan impactan y provocan emociones y, por esa complejidad, precisamente, necesito expresarlas en canciones. Al final, el compromiso político y la música conviven de forma natural, precisamente por esto: la música expresa y refleja lo que está pasando en el mundo, ya sea aquel 15M o el auge del fascismo que estamos viviendo.

—El próximo 30 de enero comienza la gira de Vidas Semipreciosas en Mieres, y el día 31 actuará en Infiesto. ¿Qué siente cuando toca en casa? ¿Cómo le suele recibir el público asturiano? 

—Generalmente me reciben bien. Tenía muchas ganas de empezar esta gira aquí, en Mieres y en Infiesto, porque son dos sitios que, digamos, en esta última época han tenido un proceso de dinamización cultural, especialmente por la programación del centro cultural en Mieres y por lo que ocurre en Piloña, gracias a La Benéfica, y en Valles, gracias al colectivo Boca Negra. Antes, cuando pensaba en hacer giras por Asturias, siempre pensaba en Xixón, Uviéu o Avilés, pero ahora creo que puedo acercarme a sitios que, aunque sean más pequeños y no sean especialmente rentables, sí lo son a nivel emocional. Para mí, empezar la gira en Asturias, en Mieres y en Infiesto, es algo especialmente emocionante.

 —Tras 25 años de trayectoría, ¿cómo definiría su carrera artística? ¿Qué le queda por hacer?

—Es una carrera de fondo; no hay un objetivo. Hasta hace poco, cuando pensaba en el concepto de «mi carrera», me daba un poco de vergüenza. Ahora, al cumplir 25 años desde mi primer álbum, veo los discos como álbumes de fotos que me sirven para ubicarme en el tiempo. Repasando las canciones, veo las cosas que me preocupaban o me obsesionaban en aquel entonces. Cada disco es un testimonio del paso del tiempo en mi vida y en el mundo que me ha tocado vivir. Mi objetivo es seguir teniendo la oportunidad de poder expresarme a través de canciones.

«Las letras acaban saliendo como las malas hierbas, aunque tu no quieras»

—¿De dónde sale la inspiración para continuar escribiendo canciones después de un cuarto de siglo?

—El mayor pánico que tenemos los que nos dedicamos a esto es que, llega un momento en el que pensamos que no vamos a poder escribir ni una canción más, ni una sola línea, porque estamos secos. Pero, como decía Fernando Alfaro, las letras acaban saliendo como las malas hierbas, aunque tú no quieras.

—En estos 25 años, ¿cómo ha evolucionado la industria musical? ¿Cómo ha vivido usted la irrupción de las plataformas digitales?

—Te diría que, por un lado, ha cambiado mucho y, por otro, no ha cambiado nada. Aunque cuando yo empecé todo pivotaba en torno a la venta de discos, y ahora el soporte físico es casi residual, todo ha pasado a pivotar en torno a las plataformas y la música digital. El poder ha estado siempre en los mismos; solo cambia el soporte.

—Usted siempre ha apostado por quedarse en Gijón, ¿cree que lo ha tenido más difícil que los artistas que se marcharon a las grandes ciudades?

—No creo que lo tenga más difícil que si me hubiera ido a Madrid. Al contrario, creo que la música se nutre mucho de las raíces, del lugar de donde venimos. Es verdad que, al principio de mi carrera, tenía como principales referentes bandas anglosajonas, pero poco a poco creo que eso fue cambiando y fuimos siendo conscientes de nuestras propias raíces y las fuimos incorporando en nuestra música. La música más interesante que se hace en Andalucía, en Cataluña o en Galicia se nutre precisamente de esas raíces. Por eso creo que es importante que la gente se quede en su tierra, porque para mí es importante hacer país; entiendo país como Asturias. Cuando la música tiene ese carácter local, se convierte en algo mucho más universal.

—Por último, ¿qué consejo le daría a los grupos emergentes asturianos?

—No necesito dar ningún consejo porque lo que se está haciendo ahora en Asturias es muy bonito; hay una escena musical muy rica y muy chula. Si tuviera que recomendar algo a alguien, es que se quedara y que hiciera país.