Alicia Arauzo, exdirectora general de Universal Music: «David Bisbal fue un maestro para mí a la hora de hacer equipo y unir a la gente»

CULTURA

Ha estado durante más de dos décadas dirigiendo equipos y los últimos nueve años como directora general de la compañía: «Decidí ser madre sola por elección hace 25 años. Fui de las pioneras. Entonces no existía el teletrabajo y tenía que organizarme»

08 abr 2026 . Actualizado a las 08:35 h.

Alicia Arauzo (Madrid, 1961) tiene la agenda telefónica que cualquier persona desearía. Y el número de artistas con los que ha trabajado a lo largo de su trayectoria profesional es innumerable. Hace apenas unas semanas que acaba de terminar su vida laboral, —ha sido directora general de Universal Music— y viene de participar en Santiago en el Festival Solidario Nosolocoaching, como voz destacada en el liderazgo femenino.

—Has estado más de 30 años en Universal Music, ¿cómo afrontas esta nueva etapa?

—Hace escasamente unas semanas que me acabo de jubilar. Al principio te da un poco de vértigo porque la industria musical y discográfica es muy exigente, de horarios muy intensos. Pero trabajamos con artistas y emocionalmente es muy bonito. Conoces a mucha gente, pero por otro lado me doy cuenta de que puedo disfrutar mucho en esta nueva etapa, y hacer otras cosas que siempre he querido hacer y que nunca he tenido tiempo para ello...

—Has estado dirigiendo equipos durante más de 20 años en un sector en el que no hay muchas mujeres en puestos de dirección...

—Sí, es un sector muy masculino en la dirección, pero muy femenino en las segundas líneas. Curiosamente, cuando ves la estructura de las compañías, hay un porcentaje mayoritario de mujeres. Pero luego, a la hora de la dirección, ya no hay tantas. Esa es la realidad. Es verdad que cuando empecé a ir a las reuniones de dirección era la única. Y me enfrenté a la industria de esa manera. Pero considero que he tenido muchísima suerte, porque también tuve mujeres al empezar mi carrera que fueron referentes para mí. Además, he podido trabajar siempre de una manera muy natural y muy bonita con todos mis compañeros hombres. Pero todavía es una industria muy masculina.

—No sé si has vivido en carne propia el paternalismo que la mayoría de mujeres ha experimentado a lo largo de su vida laboral.

—Sí, efectivamente. Pero siempre lo he vivido desde el respeto. Te pongo un ejemplo personal. En un momento de mi vida decidí ser madre sola por elección. Fui a una clínica y lo hice sin haberlo hablado con mis jefes anteriormente. Cuando se lo comenté, recibí un abrazo y me dijeron: «Estamos aquí para lo que necesites». Entonces, siempre he recibido respeto y apoyo. Tal vez he tenido suerte, porque no todo el mundo puede contar esto de esta manera. Pero yo lo he vivido así. Y todo se basa en el respeto.

—Fuiste madre en solitario por elección cuando apenas nadie lo era.

—Sí, fui de las pioneras. En realidad, primero lo intenté con mi pareja, pero la pareja se fue al garete. Y, de repente, dije: «Quiero intentarlo yo sola». Tuve el apoyo de mi familia y había pocos sitios donde lo pudiera hacer. Pero lo hice.

—¿Cómo llevaste la maternidad con esos horarios tan intensos de los que hablabas antes y la exigencia de tener un puesto de dirección en una multinacional como Universal Music?

—Pues tengo que decir que eso fue muy difícil y te crea muchísima tensión. Pero lo que hice fue organizarme. Es decir, si yo tenía que ir a recoger a mi hija o tenía que hacer con ella los deberes o lo que fuera, pues lo que hacía era ponerme a trabajar después de todo eso. Lo que haces es renunciar a ti y te dedicas a tu hija y a la empresa. Pero te puedes organizar. Ya te digo que tuve la suerte de tener el apoyo tanto de mis jefes como de mis compañeros. Entonces, no existía el teletrabajo, pero lo que hacía era organizarme. Si mi hija se acostaba a las nueve y tenía que terminar algo, lo hacía a partir de esa hora. En el fondo es dedicación.

—En estos años habrás vivido fenómenos fans de auténtica locura. ¿Cuál es el que más te ha sorprendido?

—He vivido el fenómeno de Enrique Iglesias, que fue de los primeros, cuando conquistó este país. Y luego, también los más recientes, como el de Aitana, por ejemplo, o Lola Índigo. En realidad, casi todos los fenómenos fans son de música pop y son todos muy similares. Tal vez me sorprendió más empezar a ver el fenómeno fan en la música urbana. No pensaba, por ejemplo, que el reguetón acabara siendo también un fenómeno fan. Y luego también todo lo que tiene que ver con el K-pop y los grupos coreanos. Es algo muy poderoso. Y muy loco. Tienen muy estudiado todo lo que se hace.

—¿En qué momento un adolescente se entusiasma con la música coreana?

—Eso se debe a TikTok. TikTok hace que hoy en día se descubra la música y el nuevo talento. Esa es la realidad.

—Si tuvieras que quedarte con un disco, ¿cuál elegirías?

—Soy de las que me pongo música dependiendo de mi estado de ánimo. Entonces, es muy difícil. Pero, te puedo decir que siempre he sido muy fan de Michael Jackson. Siempre he pensado que era un genio. Me gustaba todo lo que hacía. Y, por ejemplo, descubrí muy mayor a Antonio Orozco, que me parece de esos artistas que son poetas. También me encantaba Amy Winehouse.

—¿Mantienes amistad con alguno de los artistas que has trabajado?

—Sí, tengo muy buena relación con los que más tiempo estuve trabajando. Por ejemplo, con Juanes o Pablo López. También Luis Fonsi o David Bisbal. Son artistas cercanos, que están ahí siempre y con los que compartí vivencias.

—¿Sientes que estás viviendo un momento único cuando te ves al lado de un artista con gran repercusión internacional?

—Eso me ha pasado, por ejemplo, al estar con Sting... La última escucha que tuve con un artista grande fue con los Rolling Stones. De repente, estábamos en un estudio de grabación con Mick Jagger y Ron Wood. Y tuve la sensación de estar viviendo algo único. También te das cuenta de que son personas muy normales, que te están contando por qué compusieron la canción, qué es lo que quieren decir... Son ese tipo de artistas que ya están de vuelta de todo y que siguen con esa ilusión por la música. Y en las distancias cortas son personas muy normales y muy agradecidas. La verdad que fue espectacular.

—¿Dirías de Mick Jagger que es una persona muy agradecida?

—Sí, porque estaba dedicándonos su tiempo a una serie de personas, que éramos como unos 20, explicándonos y diciéndonos que si se nos ocurría alguna idea que la comentáramos, que tenían ganas de hacer cosas diferentes. Entonces, cuando tienes a ese mito ahí delante de ti, que te está poniendo el disco, te lo está explicando y además te dice: «Estoy abierto a que me hagas propuestas...», de repente piensas que eres una privilegiada.

—Debes de tener la agenda telefónica más deseada de todo el país...

—[Se ríe] Seguramente habrá alguien que aún la tenga más grande todavía.

—¿Quién es el artista con el que has trabajado que consideras que es el más perfeccionista y más exigente consigo mismo?

—De los artistas nacionales con los que he trabajado, diría David Bisbal, que es alguien que no se conforma. Y otro que se reta también mucho a sí mismo es Manuel Carrasco. Se está retando constantemente. Y los dos en diferentes estilos. Porque Manuel es más cantautor que David, pero para mí David ha sido un maestro. Porque cuando empezamos a trabajar juntos, él fue un maestro a la hora de hacer equipo y unir a la gente. Y los dos son dos artistas que no se conforman.

—¿Y Alejandro Sanz?

—Es una persona maravillosa y un grandísimo artista. La verdad es que cuando hemos trabajado con él, que lo hicimos en tres discos, siempre ha sido un caballero, de verdad. Es una persona respetuosísima.

—¿Hay mucha competencia entre las discográficas o todo es más relajado de lo que parece?

—Bueno, es parte del negocio. Te pongo un ejemplo. Elton John tiene toda su discografía con el primer sello que firmó, que es uno de los que tiene Universal. Y hay otros muchos artistas, como Manuel Carrasco, que tiene toda su discografía con Universal. Yo creo que tiene que ver con la relación y con crear un equipo que se entienda bien. Pero muchas veces es bueno que los artistas cambien de compañía, porque también necesitan aire fresco e ideas nuevas. Y hoy en día se ve normal que un artista cambie. Se hace de una manera más natural. Es parte del negocio.

—Hay un bum de festivales hasta el punto de que se compran entradas sin saber quién va a actuar o con una antelación de dos años. ¿Acabarán muriendo de éxito?

—Los especialistas en el directo todavía le dan varios años para que siga este bum. Pero también va a depender de cómo vaya evolucionando la economía. Para mucha gente la música es algo esencial en la vida y poder ver a tu artista favorito es una experiencia que te permite llegar a casa con una sonrisa. Creo que a este fenómeno todavía le queda tiempo. No sabría decirte si va a crecer, pero todavía hay años de bonanza al nivel en el que está.