Itziar Sánchez Chicharro, autora de la portada Forbes Travel: «Aunque a veces pinte sobre otros temas, siempre acabo volviendo al mar»
CULTURA
Graduada en Bellas Artes, la pintora asturiana presentará su obra este mes de septiembre en la Art3f París, con la galería Acuña de Luanco
12 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Itziar Sánchez Chicharro (Avilés, 1991) siempre tuvo claro que su camino profesional estaría entre lienzos y pinceles. Graduada en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, la artista avilesina ha construido una obra marcada por la calma y la serenidad de ese lugar al que, como ella misma asegura, siempre vuelve: el mar.
Tras exponer su obra en galerías nacionales e internacionales, Sánchez Chicharro suma ahora un nuevo hito a su trayectoria: Murmuros, una de sus piezas, protagoniza la portada del número cinco de Forbes Travel. Una oportunidad que, según explica, supone un impulso para su carrera y permite que su trabajo llegue a nuevos públicos y a lugares a los que, de otro modo, no habría llegado.
—Murmuros ha sido recientemente portada de la revista Forbes Travel. ¿Cómo le llegó esta oportunidad? ¿Qué significa para usted este hito en su carrera artística?
—Me contactaron por Instagram. La verdad es que me hizo muchísima ilusión que una revista como Forbes Travel se fijara en mi obra y que la quisiera destacar para hablar de Asturias, más aún cuando es una obra bastante personal. Tampoco es una obra que represente fielmente o que sea descriptiva de Asturias, sino que es más una sensación. Ha sido una oportunidad para que mi obra llegue a otras personas a las que, de no ser por ahí, probablemente no llegaría.
—¿Cómo empieza en el mundo del arte?
—Siempre estuve con un lápiz en la mano, aunque es verdad que fue una profesora en sexto de Primaria la que vio algo más en mis dibujos. Siempre dibujaba mientras me explicaban en clase y ella un día me pilló, vio algo más y habló con mis padres. A raíz de ese momento, empecé con Encarnación Domingo, aquí en Salinas, y luego con Fabila. Con el tiempo, decidí estudiar Bellas Artes y, a partir de ahí, empecé a formarme con Luis Azón. Poco a poco fui realizando exposiciones, me dieron algún premio y fui descubriendo que podía dedicarme a ello.
—¿Recuerda cuál fue el primer cuadro que vendió?
—No exactamente. Sé que fue en una de mis primeras exposiciones, cuando todavía estaba estudiando la carrera. Pero, la verdad, ver que algo que has pintado tú le gusta a la gente y que deciden comprarlo para verlo en su casa todos los días es algo muy guay, presta un montón.
—¿Cómo definiría su obra?
—Últimamente estoy más centrada en esa parte de Murmullis, que se caracteriza un poco por buscar la calma y ese punto de pausa y de contemplación en la vida que llevamos últimamente, que va siempre a carreras y a todos los lados, en la que no paramos y no nos da tiempo a reflexionar. Se trata de observar el mar, de estar sentado y escuchar el mar; poder relajarte mirando al horizonte. Creo que pintar esto también me traslada a mí a ese momento de paz.
—¿De dónde nace la inspiración para crear estas obras? ¿La inspiración viene o se busca?
—Encuentro la inspiración precisamente en esos momentos en los que me paro a contemplar el mar, en los que estoy en calma. Cuando estudiaba fuera, estuve cinco años en Salamanca, y cuando regresaba a Asturias siempre tenía que ir a buscar el mar. Los fines de semana siempre nos escapábamos hasta Salinas; creo que esa necesidad de escapar y de perderme en el mar la llevo también a la hora de pintar y de perderme en ese momento. A veces parto de fotografías mías o de fotografías que veo, que siento que me transmiten algo, y ese es generalmente mi punto de partida. Pongo unos pinceles y me dejo llevar. A veces soy más fiel a aquello de lo que parto y otras me voy a lugares más abstractos, que no tienen por qué ser significativos.
—El mar Cantábrico es uno de los grandes protagonistas en sus obras. ¿Qué papel toma Asturias en su arte?
—Siento que la conexión que tenemos aquí con el mar, con la playa, al final, siendo de Avilés, crea un vínculo muy grande. El mar transmite mucha calma y, aunque a veces pinte sobre otros temas, siempre acabo volviendo a él.
—¿Cómo diría que ha evolucionado su obra a lo largo de los años?
—Por un lado, creo que siempre he mantenido una misma línea y, por otro, he ido evolucionando en cuanto a texturas. Es verdad que, cuando me formé con Luis Azón, me metí mucha caña con el retrato y las personas, que luego he introducido en mi obra, aunque lo he hecho desde otra visión: haciéndolas más pequeñas para que contrasten con la inmensidad de la naturaleza.
—¿Cuáles son sus próximos proyectos?
—Ahora mismo me encuentro realizando piezas relacionadas con esta temática; sigo profundizando en ello. Además, este mes de septiembre estaré en la feria Art3f París, con la galería Acuña de Luanco.