El restaurante asturiano que se cuela en «La bola negra»: «Es un orgullo que Los Javis nos hayan elegido para grabar aquí»

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

CULTURA

Así luce el interior de La Copita Asturiana
Así luce el interior de La Copita Asturiana

Este establecimiento acogió el rodaje una de las escenas más tensas de la película de Javier Calvo y Javier Ambrossi que aspira a hacerse con un premio Óscar

25 sep 2026 . Actualizado a las 09:17 h.

La bola negra, la nueva película de Javier Calvo y Javier Ambrossi, llega a la gran pantalla avalada por un amplio reconocimiento internacional. La cinta, inspirada en un texto inacabado de Federico García Lorca, recibió hace unos días el premio del público en el Festival de Toronto, después de sumar a su palmarés el galardón a la mejor dirección en Cannes y de ser elegida para representar a España en los Óscar. Para construir las distintas historias de este largometraje, que aborda la memoria queer y las heridas aún abiertas de la Guerra Civil, los cineastas recurrieron a varias localizaciones del territorio nacional. Una de ellas tiene un curioso tinte asturiano, aunque se encuentra a cientos de kilómetros del Principado.

Se ubica en Madrid, concretamente, en el barrio de La Latina. Allí, en el número 12 de uno de sus portales, se encuentra La Copita Asturiana, el local que Los Javis eligieron como uno de los escenarios del rodaje de La bola negra. Se trata de un pequeño restaurante que sirve de telón de fondo para una de las escenas más tensas de esta película, que conecta a tres personajes homosexuales de distintos momentos históricos de nuestro país. En este establecimiento, el joven historiador Alberto, interpretado por Carlos González, comparte un almuerzo con su madre Teresa, protagonizada por Lola Dueñas. La comida, con una fabada de por medio, pronto se convierte en un tenso enfrentamiento entre ambos que termina abruptamente y deja al descubierto la complicada relación entre ambos.

Así fue el rodaje en el restaurante asturiano 

La filmación de esta escena tuvo lugar hace ya unos cuantos meses. Sin embargo, los propietarios del local recuerdan aquel momento como si hubiera sido ayer. Conservan incluso en la memoria cada detalle de cómo se gestó todo. «Nos llamaron de una productora para decirnos que estaban interesados en rodar una escena de una película aquí. No sabíamos de qué iba la trama ni quién la dirigía pero, evidentemente, dijimos que sí. Miramos para cuadrar el día, comprobar que no tuviéramos reservas y ver que podíamos cerrar el restaurante durante horas para que pudieran grabar», cuenta José María, responsable de este templo del buen comer. Junto a su mujer, Olga, lleva años haciendo bandera de la gastronomía asturiana en Madrid.

Los Javis junto al elenco de 'La bola negra' en el Festival de Cine de San Sebastián
Los Javis junto al elenco de 'La bola negra' en el Festival de Cine de San Sebastián Javier Etxezarreta | EFE

Tras llegar a un acuerdo con la productora, la pareja de hosteleros supo con más detalle en qué consistiría la escena y quiénes serían los protagonistas. Fue entonces cuando descubrieron que el restaurante se convertiría en uno de los escenarios de La bola negra, una «ambiciosa» producción de carácter «antibelicista y antifascista». «Cuando supimos que Los Javis eran los directores de la película sentimos una gran alegría, porque son clientes nuestros desde hace tiempo. Para nosotros es un orgullo que nos hayan elegido para grabar aquí, ya que son personas a las que apreciamos mucho. Son encantadores, sobre todo, en el trato», asegura. A partir de entonces, comenzaron a contar los días que faltaban para convertir el restaurante en un auténtico plató de cine.

La ansiada espera culminó con «un gran día» de rodaje. «Tuvimos una jornada muy ajetreada. Estuvimos en el restaurante desde primera hora de la mañana hasta la noche porque son muchísimas las cosas que hay que organizar: poner luces, cambiar posiciones de cámara… Además, quienes estamos habitualmente aquí también participamos en el rodaje, ya que no vinieron actores externos. Fue una experiencia muy bonita, aunque también agotadora, sobre todo para mi mujer, que tuvo que cocinar mucha fabada, porque al aparecer en pantalla tenía que conseguir que, en cada toma, tuviese siempre un buen aspecto», asegura, antes de confesar que «todo el equipo» terminó degustando el plato y la receta asturiana consiguió conquistar a quienes participaron en la grabación.

Parte del elenco de 'La bola negra'
Parte del elenco de 'La bola negra' Carla Oset

Los orígenes del restaurante

Una jornada intensa que dejó tras de sí anécdotas, muchas horas de trabajo y el recuerdo de haber formado parte, aunque fuera por un día, de una producción cinematográfica. Un capítulo más en la trayectoria de este restaurante de raíces asturianas en el Madrid «más castizo», cuya historia se remonta a mediados del siglo pasado. Corría el mes de mayo de 1959 cuando Mari y Pepe, una joven pareja procedente de un pequeño pueblo del concejo de Valdés, se puso al frente de este negocio, que durante más de cinco décadas había funcionado como despacho de vinos. Al hacerse cargo del local, el matrimonio decidió darle un nuevo rumbo y convertirlo en un lugar en el que quienes cruzaran sus puertas pudieran disfrutar de una buena comida.

En un principio, a esta taberna «típica madrileña», rebautizada con el nombre de La Copita Asturias, acudían los vecinos del barrio, que se reunían para jugar sus partidas de dominó en las mesas de mármol mientras tomaban unos «chatos de vino» y unas raciones de patatas, lacón, caldo gallego, callos y otras propuestas que aún hoy siguen presentes en la carta. Con el paso del tiempo, el local fue ganando clientela y consolidándose como un punto de encuentro en esta zona de Madrid. «Por aquel entonces, el mercado de pescado estaba en la Puerta de Toledo, muy cerca del restaurante, y venían muchos camioneros que llegaban de madrugada al mercado. Venían a primera hora a desayunar y después regresaban para comer. Comenzaron también a parar muchos taxistas. Poco a poco, el negocio fue cogiendo auge», detalla José María, yerno de los fundadores.

La Copita Asturiana se ha hecho un hueco entre los templos gastronómicos de Madrid
La Copita Asturiana se ha hecho un hueco entre los templos gastronómicos de Madrid

El «boca a boca» de los clientes fue atrayendo a un público «muy variopinto», al que Mari, al frente de los fogones, y Pepe, detrás de la barra, consiguieron fidelizar con una cocina casera, en la que las recetas asturianas pronto cobraron protagonismo. La fabada, las fabes con almejas y las verdinas con chipirones, gambas y almejas fueron ganando peso en una carta en la que tampoco faltan otros clásicos de la gastronomía del Principado, como el pote, el cachopo o el chosco de Tineo. Unos platos «llenos de sabor» que completan una propuesta culinaria elaborada a partir de las mejores verduras, carnes y pescados de nuestro país. Los postres caseros y una cuidada selección de vinos conforman una oferta pensada para satisfacer hasta los paladares más exigentes.

Otro de los rasgos que distinguen a este local, que conserva intacto el mostrador y la fachada principal desde que abrió sus puertas a principios del siglo XX, es el trato «muy cercano» que ofrece a sus clientes. «Siempre nos hemos caracterizado la atención. Aquí viene gente de todo tipo, personas anónimas y también conocidas, y a todos les atendemos por igual, sin hacer distinciones», asegura José María. Una filosofía que, según explica, ha contribuido también a que algunos rostros conocidos como Los Javis o Arturo Valls repitan visita, atraídos por la posibilidad de disfrutar de la comida con discreción. «Aquí no verás fotos de famosos porque queremos que vengan a disfrutar de un rato de intimidad», destaca.

Por las mesas de La Copita Asturiana han pasado clientes de ámbitos tan diversos como la moda, la política, el deporte, el periodismo o el arte, junto a numerosos vecinos del barrio y de otros puntos de Madrid. A esta clientela se suma la que llega desde fuera de la ciudad y, cada vez más, desde otros países, atraída por las recomendaciones en redes sociales y el inmenso mundo de internet. «Tenemos gente de todas partes. Vienen muchos extranjeros que han oído hablar bien de nosotros y se acercan a conocernos», explica José María, quien no dudó en continuar al frente del negocio cuando su mujer, Olga, tomó las riendas del establecimiento familiar tras el fallecimiento de su padre, Pepe.

Los responsables de que La Copita Asturiana siga funcionando a pleno rendimiento.  En la fotografía, de izquierda a derecha, aparecen Manuel, sobrino de José María y Olga; José María; Cocolina y Daniela, empleadas del establecimiento; María, fundadora del restaurante; y Olga, la segunda generación del negocio familiar.
Los responsables de que La Copita Asturiana siga funcionando a pleno rendimiento.  En la fotografía, de izquierda a derecha, aparecen Manuel, sobrino de José María y Olga; José María; Cocolina y Daniela, empleadas del establecimiento; María, fundadora del restaurante; y Olga, la segunda generación del negocio familiar.

Por supuesto, bajo la supervisión de Mari, juntos trabajan para que Madrid siga disfrutando de este rincón de historia y buena comida. Ahora centran sus esfuerzos en atender a quienes, tras la aparición de La Copita Asturiana por la gran pantalla, se acercan hasta el local movidos por la curiosidad. «Esto, sin duda, ha sido un gran espaldarazo. De hecho, ya nos ha visitado algún extranjero que ha visto la película en el Festival de Toronto porque quería conocer la localización», detalla. Una repercusión que ya se deja notar en las visitas de quienes, después de ver la película, quieren descubrir el lugar elegido para el rodaje de una des sus escenas.

Más que por el impulso que pueda suponer para el negocio haber aparecido en La bola negra, el hostelero se queda con el recuerdo de una experiencia que le permitió compartir una jornada con un equipo al que guarda especial cariño. «El rodaje fue fantástico. Todo el equipo fue muy agradable y nos facilitó todo. Estamos, además, muy contentos de que Los Javis nos hayan elegido porque son personas a las que tenemos mucho aprecio, como a tantos otros clientes, porque son encantadores. Su trato aquí siempre es fenomenal», asegura, orgulloso de haber abierto las puertas de su casa a una producción cinematográfica que aspira a alzarse con un premio Óscar.