Warner gastó más de 175 millones de euros solo en la primera mitad del rodaje de la primera temporada, que se estrena en Navidad
28 oct 2026 . Actualizado a las 12:14 h.HBO Max lo apuesta todo al estudiante de mago más famoso del mundo. El estreno de la serie de televisión de Harry Potter en plenas Navidades será el momento clave para que la plataforma de streaming compruebe si tiene entre manos un nuevo fenómeno global en un momento en el que el furor por las series parece atravesar una etapa de excesiva calma.
No se puede decir que la empresa no haya puesto todo su empeño en que así sea. Según ha desvelado el diario británico The Times, en sus seis primeros meses de rodaje, la primera temporada de la ficción basada en las novelas de J. K. Rowling gastó 147,4 millones de libras (unos 175 millones de euros); es decir, solo en la primera mitad de sus grabaciones había desembolsado ya una cantidad superior a la que se necesitó para cualquiera de las cinco primeras películas.
Se trata solo de la inversión entre julio y diciembre del año pasado, que se ha podido saber gracias a la publicación de las cuentas anuales que el Gobierno británico requiere para que las producciones reciban los incentivos fiscales correspondientes. Faltan todavía por sumar, por tanto, todos los gastos que se produjeron hasta mayo, cuando terminó el rodaje, y los destinados a la posproducción. Por ello, se estima que su presupuesto supere holgadamente los 230 millones de euros de las últimas películas del mago de Hogwarts.
La apuesta por parte de Warner Bros, por lo tanto, no puede fallar. Hay mucho en juego. Es cierto que, teniendo en cuenta la inflación, las películas habrían costado más, y también que el plan es a largo plazo, lo que supondrá la ampliación y mejora de sets que se amortizarán en temporadas posteriores, a razón de una por libro de la saga literaria. También hay que tener en cuenta que el metraje de cada tanda —ocho capítulos en el caso de la primera— es superior al de un largometraje.
Alta inversión, algunos riesgos
Pero la jugada por parte de la productora sigue siendo arriesgada. Los números de sus primeros avances parecen haber mostrado un interés notable en la nueva versión de las aventuras mágicas, y el potencial para enganchar a los usuarios y crear una producción para las nuevas generaciones existe; pero las primeras impresiones no han estado exentas de críticas. Las principales, en referencia sobre todo a una estética y tono idénticos a los de los filmes, que aún se mantienen en buena forma para los nuevos espectadores. HBO promete, en cambio, un tono más oscuro y sofisticado, gracias a la participación de Jon Brown, guionista de Succession, así como una adaptación más fiel y detallada de las novelas de la escritora británica.
Pero esa pretendida fidelidad también se ha topado con las críticas de los sectores más puristas y conservadores. Si una de las protestas venía precisamente por los escasos cambios con las películas, otra corriente fluye en sentido contrario, y critica también la elección de parte del elenco, casi siempre por el color de la piel, diferente a las descripciones de los libros. Es el caso de Paapa Essiedu, intérprete de Severus Snape, que llegó a recibir amenazas de muerte que obligaron a que se reforzase su seguridad en el set, o de Arabella Stanton, que dará vida a Hermione.
La amenaza de boicot
La otra pata de la polémica tiene que ver con la autora, siempre cuestionada por sus opiniones sobre las personas trans y bajo amenaza constante de boicot. Rowling, enfrentada a casi todos los actores de la saga original, parecía tener la oportunidad de ganarse el favor de los nuevos participantes. No ha sido así. Varios directores rechazaron abiertamente trabajar con ella y algunos de los nuevos actores (Bel Powley, que da vida a Petunia; Nick Frost, como Hagrid, o John Lithgow, el nuevo Dumbledore) también reniegan de las opiniones de la creadora, hasta el punto de llegar a replantearse su participación en algún momento.