El precio del favoritismo

Wimbledon hila siete semanas de sorpresas, con Djokovic agotado de vivir bajo presión


Wimbledon ha vivido, sin duda, una de sus primeras semanas más intensas y sorprendentes que se recuerdan en los últimos años. Primero, por la increíble historia de Markus Willis, que con 25 años, clasificado en el puesto 775 del ránking, y dedicado a nivel profesional a dar clases de tenis, logra pasar una pre-previa de tres partidos, luego otros tres en la fase previa y en primera ronda del cuadro final se impone al lituano Berankis, número 54 de la ATP, en tres sets.

Su epopeya, de por sí ya apasionante, tiene un componente más de guión cinematográfico, ya que esa victoria tenía como premio jugar contra Roger Federer en la pista central. Además, por sus antecedentes, encierra una historia de amor, en la que su novia convence a Willis de que no deje el tenis, consigue que adelgace 25 kilos, y le insta a apuntarse en el torneo que le dio la posibilidad de llegar a jugar en el All England Club. Estamos ante un relato de ensueño y un hecho excepcional.

La resurrección de Del Potro

Sin tiempo para asimilar la maravillosa aventura de Willis, el público londinense tiene la oportunidad de comprobar con satisfacción el regreso a la élite de Juan Martín del Potro. Tras sus operaciones en ambas muñecas y un largo tiempo de recuperación, volvía a deleitar al público ganando en un gran partido a Wawrinka en cuatro sets y recibiendo una gran ovación del público. En la tercera ronda, el argentino acusó la falta de competición y fue superado por la joven promesa francesa Luca Pouille.

Sin hazaña para Nole

A la vez que caía Del Potro, y también el joven Thiem, saturado quizás el joven austríaco de partidos tras una temporada muy cargada, se producía la gran sorpresa, la eliminación de Novak Djokovic. El serbio, que el año anterior ya había pasado por una situación comprometida ante Anderson, resuelta con una remontada heroica, no pudo esta vez repetir la historia ante Sam Querrey.

Apoyado en su gran saque, el americano logró dos sets de ventaja antes de que el partido se suspendiera por falta de luz, y al día siguiente confirmó su victoria en el tie-break del cuarto set, dejando al torneo sin su vigente campeón, y al serbio sin la posibilidad de seguir optando a ganar los cuatro grandes en un mismo año. Novak reconocía en la rueda de prensa posterior al partido que necesitaba descansar. Y es que estar al 100%, jugando final tras final, y siendo siempre el jugador a batir, es muy difícil de mantener temporada tras temporada.

La eliminación del número 1 deja como máximo favorito a Murray, pero también aumentan las opciones de Federer de alcanzar su decimoctavo grand slam, que sería su octava victoria en Wimbledon. Tres partidos le separan de la final. El primero frente al norteamericano Johnson, en cuartos con el vencedor de Nishikori-Cilic y en semis con Goffin, Raonic o los sorprendentes Querrey y Mahut, a los que se les presenta una gran oportunidad en un evento que afrontan, además, sin ningún tipo de presión.

En definitiva, una semana llena de historias y sorpresas, que dan paso a otra con desenlaces inciertos.

Vesely, Pouille y Kyrgios alientan por su zona del cuadro un relevo generacional

Los siete primeros días de tenis en Wimbledon confirman que por fin se produce un relevo generacional en el tenis masculino. A las destacadas actuaciones de Thiem, Zverev, Kyrgios y otros jóvenes a lo largo de la temporada, la hierba londinense constata que hay ya varios jugadores por debajo de los 23 años que tienen nivel para colarse en las rondas finales de los grandes torneos. Vesely, Pouille y Kyrgios, y un renacido Tomic, son los representantes de esa joven generación que ya están clasificados para los octavos de final, y que disputarán con Berdych, Tsonga, Gasquet y Murray la plaza de finalista por la parte baja del cuadro.

Refiriéndonos a Tsonga, hay que destacar su agónico triunfo de ante Isner con 19-17 en el quinto set. Mantener que no haya tie-break en la manga definitiva me parece un grave error de la organización. 

Esta edición no está siendo buena para el tenis español, sin representantes en los octavos del cuadro masculino, y con la desilusión de la temprana e inesperada derrota de Garbiñe Muguruza en el femenino. Nuestra única baza es Carla Suárez, que tiene un interesante cruce en octavos con Venus Williams, vencedora en cinco ocasiones, y siempre peligrosa a pesar de sus 36 años.

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