Fernando Alonso: Otro cumpleaños remando a contracorriente

Colpisa

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OLI SCARFF

El piloto asturiano cumple 35 años coincidiendo este fin de semana con el Gran Premio de Alemania

28 jul 2016 . Actualizado a las 18:45 h.

Fernando Alonso empieza a mirar con una cierta melancolía a sus compañeros de paddock. El piloto asturiano es consciente de que le queda más pasado que futuro en la fórmula 1, aunque este fin de semana volverá a soplar las velas de su cumpleaños vestido con el mono de carreras y haciendo lo que más le gusta: pilotar un fórmula 1. El asturiano dice divertirse ahora más que el año pasado, ahora que en lugar de luchar por llevar sea como sea el McLaren a 'boxes', lo hace para puntuar de manera constante.

Después de la carrera de Hungría, Alonso se pasó por su 'karting' en Oviedo para darle una sorpresa a sus canteranos. En esa escuela donde ha volcado sus ilusiones, admitió que ahora ver una cierta simpatía de quienes antes le criticaban. «Ahora noto más cariño que antes, quizá porque somos un país exagerado y tendente a la envidia si las cosas te van demasiado bien. Sería mejor un término medio. Es curioso, porque caigo mejor ahora que cuando ganaba. Ya lo viví en Renault, en mi segunda etapa, cuando no entraba en la 'Q3', y se decía que era más amable y cercano... Al no tener éxito generas menos envidia. Y ahora vuelvo a notar mucha cercanía y mucho apoyo de aficionados, de la prensa, de todo el mundo... Veo que hay muchas ganas de que vuelva a ganar y todos quieren poner su granito de arena», aseguró a El Mundo.

Esa mejoría, lenta, le ha llevado a diez años de relativa sequía. Quienes ven el vaso medio lleno, se quedan con los subcampeonatos que luchó hasta la última carrera. Quienes lo ven medio vacío, se quedan con que hay que remontarse una década para ver a un joven Alonso de 25 años pelear con el mismísimo Michael Schumacher por convertirse en bicampeón. La búsqueda del tercer título mundial se está alargando mucho más de lo previsto y no será en este 2016, ni mucho menos, cuando llegue el éxito. Este año un séptimo puesto como el de Hungría sabe a gloria y es un espejismo que nada hace pensar que se vaya a repetir en Hockenheim.

El escenario de la última 'pole' de Alonso en Fórmula 1, cosechada allá por el 21 de julio de 2012, no parece ser el más propicio para que consiga dar la campanada. Ni ese ni los que vienen, con la excepción de Singapur, que, con suerte, lluvia y una conjunción astral de una entre un millón, puede dar una alegría. Hockenheim, terreno de batalla La pugna entre Hamilton y Rosberg por el liderato dio el vuelco en Hungría a favor del británico por primera vez esta temporada. El tricampeón de Mercedes demostró una fortaleza mucho mayor sobre un Rosberg a quien poco a poco le ha ido minando no sólo la ventaja en la pista, sino también la ventaja psicológica que supone verse al frente de la clasificación general. Hamilton afronta la carrera de Alemania, tierra de Rosberg, con seis puntos de ventaja sobre su compañero y la seguridad de que está en su mejor estado de forma.

Visto en perspectiva, a Hamilton no se le da del todo bien el mítico Hockenheim, menos mítico desde que le quitaron el estadio. Hay que ir hasta 2008, en tiempos de McLaren, para ver la última victoria del británico en el trazado gemerano y tener en cuenta que en 2011 y 2013 se disputó el GP de Alemania en Nürburgring y en 2015 no se corrió en el último momento por los problemas de pago a Bernie Ecclestone.

Una de las grandes incógnitas del fin de semana es ver quién ocupará el puesto de segundo equipo. Red Bull y Ferrari andan a la gresca desde hace varias carreras, con la escudería de Ricciardo y Verstappen en clara línea ascendente y la italiana en medio de un maremágnum de cambios de dirección, con la salida de James Allison, creador del coche de este año, como colofón a su crisis. Como en tiempos de Alonso, Vettel está empezando a sufrir el carácter caótico y poco constante de Ferrari, que se esfumará con el viento con un buen resultado en Hockenheim.

Cuando acabe la carrera del domingo, los coches se empaquetarán, los pilotos se irán de vacaciones y los técnicos se desabrocharán los cinturones. Toca parón veraniego para el 'paddock' de la Fórmula 1. Tiempo de reflexión y análisis para encarar, a partir del último fin de semana de agosto, la recta final de un campeonato que hace mucho que todos, tanto los de arriba como los de abajo, están deseando que acabe.