Federer, a la búsqueda de su octavo Wimbledon

El jugador, al borde de los 36, continúa superando sus propios límites


El suizo Roger Federer saldrá mañana a la cancha central del All England Club para buscar ante Marin Cilic su octavo Wimbledon, un título que lo lanzaría hacia una nueva dimensión en la historia del tenis.

Únicamente 14.979 personas serán testigos en directo de lo que puede convertirse en una de las conquistas más emotivas en la carrera de Federer, un jugador que al borde de los 36 años parece empeñado en seguir empujando sus propios límites.

Hay quien dice -Cilic, entre ellos- que el suizo está jugando ahora el mejor tenis de su carrera. Mejor incluso que cuando ganó 12 de los 18 Grand Slam que se disputaron entre Wimbledon 2003 y el US Open 2007, estadísticamente los mejores años de su memorable carrera.

«Hacer historia en Wimbledon es algo importante. Amo este torneo. Todos mis sueños como jugador se hicieron realidad aquí. Tener otra oportunidad de ir por el octavo título es una gran sensación», comentó el diestro nacido en Basilea.

Se podrían llenar páginas y páginas describiendo cada uno de los récords que tiene al alcance mañana el suizo. Por resumir: levantar su Grand Slam número 19 y poner tierra de por medio con los 15 de Rafael Nadal; convertirse en el primer hombre de la historia en ganar ocho veces Wimbledon y quedarse a uno de la legendaria Martina Navratilova; o ser el tenista más veterano en triunfar en el césped de Londres desde que arrancó la Era Abierta en 1968. Todo ello en su final de Grand Slam número 29, la undécima en la alfombra verde.

Pero esos datos adquieren una magnitud mayor después de que muchos enterraran al suizo cuando una lesión de rodilla y problemas en la espalda le obligaron a parar seis meses, entre julio y diciembre de 2016. La baja más larga de su carrera llegaba en un momento tremendamente delicado para Federer, con la cuenta de grandes parada en 17 desde Wimbledon 2012 y sin títulos desde el noviembre de 2015.

«Cuando perdí aquí en semifinales del año pasado mi objetivo era volver este año en plenitud», señaló Federer el viernes tras acceder a la final sin ceder un set. Pero esa plenitud llegó mucho antes, para sorpresa de todos y de él mismo, con sus triunfos en Australia, Indian Wells, Miami y Halle.

Así, se presenta en la final de su torneo favorito con un balance de 30 victorias y sólo dos derrotas en lo que va de temporada. Y eso que se saltó la gira de arcilla. Mente libre, piernas frescas y una mochila cargada de confianza, Federer no deja de asombrar. Una victoria le haría saltar al tercer puesto del ranking y pondría al rojo vivo la lucha por el número uno.

«Roger está jugando quizás el mejor tenis de su carrera y está teniendo una gran temporada. Sé que es un enorme desafío, pero creo que estoy listo», apunta por su parte Cilic, que fue sorteando rondas sin hacer ruido pero que ya sabe lo que es ganar un Grand Slam.

Lo hizo en el US Open 2014, donde tumbó en tres sets a Federer en semifinales, pero tanto el croata como el helvético recuerdan más el duelo que disputaron en los cuartos de Wimbledon hace un año. Cilic tuvo una ventaja de 2-1 en sets y dispuso de tres match points, pero acabó sucumbiendo.

«Perder me ayudó a aprender algunas lecciones, sobre todo desde el punto de vista mental, de las decisiones que uno toma dentro de la pista», comentó esta semana en una entrevista con dpa en Wimbledon.

Cilic, que cumplió en 2013 una sanción por doping, llega a la final posiblemente en el mejor momento de su carrera. Si gana, se convertirá a sus 28 años en el segundo croata en ganar Wimbledon después de Goran Ivanisevic.

Campeón en 2001, Ivanisevic, que fue entrenador de Cilic entre 2013 y 2016, ya avisó del potencial de su compatriota antes de que arrancara el torneo. «Para mí es uno de los grandes favoritos», dijo.

Desborda confianza por todos lados Cilic, pero a veces ni eso es suficiente cuando el partido es una final, se juega en el césped del All England y el rival es Federer. «Creo en mis posibilidades para salir y ganar, pero sé que es una montaña muy alta de escalar», apuntó.

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