Pretemporada de grandes clásicos

Las grandes giras internacionales cuentan cada vez con más caché y este verano los grandes de Europa se baten el cobre en Asia o América


Mientras el Deportivo visita a Costa da Morte para batirse con el Bergantiños y el Celta se prepara para medirse en Ferrol con el Racing y el Sporting de Gijón, al otro lado del mundo se disputan algunos de los grandes clásicos del fútbol europeo. La causa: las boyantes arcas de los nuevos horizontes del fútbol que hace que los grandes clubes abandonen el viejo continente para el disfrute del creciente público americano y chino. Millonarias giras que se han convertido en unos ingresos millonarios imprescindibles para que el tren de vida del fútbol moderno pueda mantener su velocidad de crucero.

Esta madrugada se midieron en Pekín el Chelsea, campeón de la liga inglesa, y el Arsenal, que levantó la FA Cup en una temporada, una más, decepcionante para los de Arsène Wenger. Todos los tintes de un partido grande en el que los «blues» demostraron que llegan con mucha ventaja frente a sus vecinos londinenses a este inicio de temporada. O no, porque en estos partidos nunca se sabe y lo único indudablemente real es la pasión que los aficionados chinos pusieron en las gradas. Al final victoria para los de Conte por tres goles a cero. William y Batshuayi en dos ocasiones anotaron los goles. La de Batshuayi, una reivindicación en toda regla ante las palabras del entrenador que aseguraban la titularidad al recién llegado Álvaro Morata. El susto lo dio Pedro. El exbarcelonista dejó, además de dosis de buen fútbol, esta terrible imagen al chocar con David Ospina en la búsqueda de un balón dividido. El canario pasó la noche en el hospital para descartar males mayores tras sufrir una conmoción cerebral. 

Escasas noticias del Arsenal más allá de la llamativa publicidad en chino que portaba en su camiseta, toda una rareza. Los de Wenger se vieron superados en todas las facetas por el Chelsea y ya, a estas alturas, el técnico necesita buscar soluciones tras una gira en la que Lucas Pérez, ansiado por el deportivismo, no estuvo presente. De hecho el coruñés ha perdido su dorsal de la temporada pasada. El 9, un número importante en el fútbol, se lo ha quedado el fichaje estrella de los «gunners» para este año, Alexandre Lacazette. 

El Liverpool y el Leicester también acaban de concluir su particular bolo asiático. Los de Klopp se han proclamado campeones de la llamada «Premier Asia», que se disputa cada dos años en Extremo Oriente con equipos de la primera división inglesa. El Crystal Palace y el West Bromwich completaron el cartel de la edición de este año dándole continuidad a esta copa bianual que lleva celebrándose todos los años impares desde el 2003. La Premier, la competición a la que más le gusta guardar sus tradiciones centenarias, es incapaz de resistirse a la llamada de estas giras que tan poco gustan, aunque lo digan con la boca pequeña, a los entrenadores de fútbol.

 El nuevo Milan aplasta al Bayern

Mientras tanto, a algo más de 2.000 kilómetros de donde se jugaba ese derbi inglés, el nuevo y multimillonario proyecto del Milan arrancaba ante su primer rival serio, el Bayern de Munich. Y la cosa pinta bien. Cuatro goles le endosaron los italianos, obras de Franck Kessié, Patrick Cutrone y Hakan Calhanoglu que cerró la goleada en el minuto 85 ante el gigante alemán que no encontró respuesta con James Rodríguez en el campo. Una alegría para los «rossoneri» que, aunque sea en pretemporada, faltas les hace después de tantas y tantas temporadas peleando por absolutamente nada tanto en la competición doméstica como en Europa los años en los que ha logrado acceder a alguna competición. En cualquier caso el público chino disfrutó de un partido en el que, entre los dos contendientes, se sumaban 12 Copas de Europa.

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Miami se prepara para el gran clásico del fútbol español. Si culés y merengues se disputaran el primer título oficial de la temporada en la Supercopa de España, antes tendrán que verse las caras en un duelo descafeinado en Florida. Descafeinado desde la ópitica europea claro, porque los precios de las entradas en la reventa están por los aires para ver a estos dos gigantes del fúbol echar una pachanga el próximo día 29. Entradas que han alcanzado los casi 9.000 dólares (las más caras) para uno de esos espectáculos que tanto gustan en Estados Unidos con actuación de Marc Anthony incluida en el descanso del partido. Todo mientras sigue la borrasca de dudas en torno al futuro de Neymar, aunque eso entre la hinchada norteamericana no supone ni un ápice menos de devoción por el brasileño.

Sin embargo no todas son buenas noticias para los equipos que hacen la maleta y emprenden aventuras por el mundo adelante. Otros grandes equipos europeos han pinchado como reclamo publicitario ante el público extranjero. El Oporto, uno de los equipos más grandes de Portugal y un fijo en la Copa de Europa en los últimos años, se embarcó este verano rumbo a México pero la fórmula no ha funcionado del todo.

No han convencido los lusos al público mexicano que no han acudido a la llamada del dos veces ganador de la Copa de Europa. Los elevados precios en taquilla por ver el partido Chivas-Oporto provocaron este desolador aspecto. Una prueba de que embarcarse y hacer las américas no es fácil. 

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