España se colgó el bronce, el tercer lugar del podio, un premio aparentemente menor para un grupo que no se conforma con otra cosa que no sea pelear por el oro, pero que nunca ha despreciado una final de consolación. Una digna despedida para Juan Carlos Navarro y quizá también para su socio favorito, un Pau Gasol que ayer, a sus 37 años, volvió a firmar una actuación majestuosa (26 puntos y 10 rebotes), a tono con el máximo anotador de la historia de los Europeos y el jugador más decisivo de la historia del baloncesto español.

No fue fácil doblegar a Rusia, un equipo sin el poderío y el talento de antaño, pero entregado a la causa hasta el último suspiro. Y eso que pintaba una cita plácida ya desde el arranqe del primer cuarto, cuando en un visto y no visto, España tomó la delantera (11-3), una renta que fue ensanchando sin dificultades hasta el descanso (45-28). Shved, el máximo anotador del torneo y acaparador de todo el juego ruso, no podía con el planteamiento español, que rotaba continuamente su asignación. El base del Khimki acabó desesperado ante una defensa en la que se alternaron su excompañero Ricky Rubio, San Emeterio, Sastre e incluso el Chacho en alguna ocasión. Y del atasco ruso sacaron partido los hermanos Gasol, que arrasaron el aro rival (25 puntos llevaron su firma hasta el descanso). Y eso que Marc solo jugó los primer ocho minutos, para retirarse al vestuario y ser atendido de un problema en un tobillo.

Nada cambió al regreso de los vestuarios. Incluso volvió Mar Gasol para anotar nueve puntos seguidos, mantener la renta entorno a los 17 y cortar de raíz cualquier intento de reacción de Shved.

Pero este juego es tan imprevisible que cuando todo parecía decidido, con las dos estrellas rivales (Shved y Mozgov) en el banquillo, España celebrando la primera y única canasta de Navarro -concedidas tras un tapón ilegal- y a punto de llegarse al final del tercer cuarto, reapareció la cara más guerrera de Rusia: un equipo heterodoxo y valiente, capaz de aprovechar cualquier laguna rival, como los continuos errores desde el tiro libre, o de provocar la inquietud con una buena racha desde el triple.

Así arrancó también el último parcial, para reducir la diferencia a menos de diez puntos (68-60) y convertir el duelo en un todos contra los hermanos Gasol y el Chacho. La segunda antideportiva -y, por tanto, descalificante- a Ricky incrementó la estima del cuadro ruso, que -odavía sin Shved amenazó el triunfo español (78-76). Paradójicamente, con su estrella de nuevo en la pista (83-76) y un par de minutos por delante, Rusia acabó por diluirse ante el juego español, prácticamente centrado en los hermanos Gasol y el Chacho (67 puntos entre los tres), aún así, un muro demasiado alto para un equipo entregado a la causa, pero ya sin resuello para mantener la puntería hasta el final.

Tuvo tiempo Scariolo para que Navarro, presente en todos los éxitos de la selección desde Sídney del 2000 -se perdió el Europeo del 2015-, disfrutara de un último minuto emotivo. Su último bronce, la sexta medalla consecutiva española en el Europeo, el decimotercer metal con la firma de una generación irrepetible.

Ficha técnica:

Resultado: España, 93 - Rusia, 85 (45-28, al descanso).

España: Rubio (4), Navarro (2), San Emeterio (8), P.Gasol (26) y M.Gasol (25) --cinco inicial--; Rodríguez (16), J.Hernangómez (6), W.Hernangómez (-), Sastre (1) y Oriola (5).

Rusia: Khvostov (8), Fridzon (6), Shved (18), Ivlev (2) y Vorontsevich (10) --cinco inicial--; D.Kulagin (1), Antonov (2), Zubkov (8), Kurbanov (4), Mozgov (14) y Baburin (3).

Parciales: 21-13, 24-15, 21-27 y 27-30.

Árbitros: Lezcano (ARG), Mazzoni (ITA) y Jasevicius (LIT). Eliminado Kurbanov por faltas personales y Ricky Rubio cometió dos faltas antideportivas.

Pabellón: Sinan Erdem Arena de Estambul. 2.573 espectadores.

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Un broche de oro para despedir a Navarro