La última opereta de Ángel Villar

Entre amenazante y victimista, responsabiliza al Gobierno de que España pueda quedar fuera del Mundial

Villar ataca al Gobierno y dice que es el único responsable de que España se pueda quedar sin Mundial El expresidente de la RFEF desmiente que pueda interceder ante la Federación o la FIFA

madrid / la voz

Como si se tratase de uno de los últimos zarpazos de un león malherido, Ángel María Villar ofreció ayer una amenazante rueda de prensa en la que acusó al Gobierno de ser el único responsable de que a la selección española le puedan quitar lo que se ha ganado en el campo: jugar el Mundial de Rusia.

Las posibilidades de que esto suceda son remotas. Con toda seguridad España estará el próximo 15 de junio en Sochi para su debut en el torneo ante Portugal, pero el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) suspendido temporalmente por su papel en la operación Soule aprovechó la carta de la FIFA interesándose por las últimas actuaciones del Consejo Superior de Deportes (CSD) con la clara intención de obtener un beneficio personal. Villar presionó al Ejecutivo para que abandone su «intervencionismo» en el fútbol acusando al CSD de estar cometiendo hasta cuatro «injerencias».

En primer lugar, la solicitud de que se anulen las elecciones a la Asamblea General de la Federación por supuestas irregularidades. En segundo, por la mayoría necesaria para que prospere una moción de censura en la Asamblea, que la Federación establece en dos tercios y el ministerio pretendió rebajar hasta la absoluta. En tercer lugar, por la solicitud del secretario de Estado para el Deporte José Ramón Lete de abrir un expediente «porque abrí unas cuentas en las redes sociales durante las últimas elecciones», algo por lo que considera que «el único objetivo de este señor es mi destitución por todas las vías»; y por último, la suspensión de sus funciones como presidente de la RFEF. Villar presionó para que el CSD recule en todas estas actuaciones: «Ojo, que la posibilidad (de quedar fuera del Mundial) es muy seria», dijo con tono y gesto amenazante. Con la intención de trasladar un mayor miedo, recordó que hay selecciones «muy potentes» como Italia que se habían quedado fuera de la fase final del campeonato del Mundo y que «están al acecho para ocupar una plaza».

Villar, durante toda su dilatada carrera al frente del máximo organismo del fútbol español siempre tan reacio a ofrecer explicaciones ante los medios, convocó ayer a la prensa para señalar a los que considera que están detrás de la operación Soule por la que pasó doce días en prisión y por la que continúa investigado. Los tres nombres que dio fueron el de Miguel Cardenal, exsecretario de Estado para el Deporte; Jorge Pérez, exsecretario general de la RFEF y antiguo aspirante a la presidencia; y Javier Tebas, presidente de la Liga. «Hay unas personas que quieren mi cabeza colgada como se tienen las de los toros o los ciervos. Me están linchando. Me siento un leproso porque me han echado al barro; a mí, y a mi familia. ¡Basta ya! En la RFEF se ha dado un golpe de Estado», soltó un inquieto Villar, que también cargó contra «ciertos medios». 

Sin acomodo en la silla

A lo largo de su extensísima comparecencia de ayer, que sobrepasó los 90 minutos que dura un partido de fútbol, Villar no consiguió encontrar acomodo en una silla sobre la que no paró de bailar, y no dejó tampoco de juguetear con sus gafas, abriéndolas y cerrándolas constantemente por el frontal, visibilizando su gran nerviosismo. Todavía no ha logrado recuperar los kilos que perdió este verano coincidiendo con su entrada en prisión, y el traje que lució ayer, en el que no faltaba la insignia de la RFEF en la solapa, le resultaba una talla más de lo que en él es habitual. 

Rajoy, ayudante de Lopetegui

Tras la lectura de su declaración acusando al Gobierno, Villar abrió un turno de preguntas en el que contestó lo que quiso; en ocasiones por puro interés, pero la mayoría de las veces por mostrarse incapaz de mantener el hilo. Al ser cuestionado sobre si había recibido algún apoyo de dirigentes de la FIFA y de la UEFA, acabó hablando de que hizo caso al consejo de un compañero de celda y quemó la ropa con la que había ingresado en prisión para esquivar la mala fortuna. El culmen del absurdo llegó hacia el final, cuando garantizó que tan pronto recuperase las facultades de su cargo al frente de la Federación propondría a Mariano Rajoy como asistente del seleccionador, Julen Lopetegui. «Sabía que es un hombre muy capaz. Sabe también de fútbol. Si vuelvo a ser presidente de la RFEF, que estoy en ello, voy a citarle para que sea auxiliar de Lopetegui. Y estoy seguro de que va a cobrar más dinero como auxiliar de Lopetegui que el que está cobrando como presidente del Gobierno», soltó.

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Investigado por prevaricación, malversación de fondos públicos, administración desleal y corrupción deportiva en el caso Marino y Recre, también imputado en el caso Soule por corrupción entre particulares, apropiación indebida, administración desleal, falsedad documental y alzamiento de bienes, y con los ojos de la justicia puestos sobre su papel en el caso Haití por fraude de subvenciones, prevaricación, malversación y apropiación indebida, Ángel María Villar se vistió ayer de mártir. Como víctima de su imaginario «golpe de Estado» para acabar con su mandato casi vitalicio en la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), cuyo poder absoluto ostenta desde 1988, ahora suspendido de sus poderes durante un año a la luz del escándalo que revela el sumario que instruye la Audiencia Nacional por el supuesto desvío de decenas de millones de euros por una cúpula que se apoyaba en su vicepresidente Juan Padrón y su hijo, Gorka, sin cargo, pero con mando en Las Rozas. 

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