Pablo Carreño vive el éxito del revés

Raúl Álvarez REDACCIÓN

DEPORTES

Pablo Carreño, en su partido ante Thiem en las Finales ATP
Pablo Carreño, en su partido ante Thiem en las Finales ATP Adam Davy

El tenista asturiano acaba el año entre los diez primeros del mundo e invitado a la Copa de Maestros de Londres

03 ene 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

A Pablo Carreño le han abierto este año la pista central de Roland Garros y la Arthur Ashe de Nueva York, el escenario más impresionante del tenis mundial con sus 23.000 espectadores. O quizá sería más apropiado decir que se las ha abierto él solo. El gijonés cumplió 26 años en verano, justo entre sus éxitos en la arcilla de París, donde llegó a cuartos de final en junio, y el cemento del US Open, en el que avanzó hasta las semifinales en septiembre, y ha encontrado este año la fortaleza mental para jugar bien durante muchos minutos seguidos. El resultado es un hito del deporte asturiano: por primera vez un tenista criado en la región acaba el año entre los diez primeros de la clasificación de la ATP. Hasta le llamaron de la Copa de Maestros, la fiesta del fin de curso a la que solo se invita a los mejores de los mejores, porque solo hay ocho plazas, para sustituir a Rafa Nadal cuando se lesionó en su primer partido en esa cita de Londres.

Quién lo hubiera dicho en el 2012, cuando su lesión de espalda lo llevó al quirófano y, según creían muchos, le estaba conduciendo a la retirada. Desde entonces, Carreño ha roto un techo tras otro y ya no le quedan muchos que superar. Ya es el décimo tenista del mundo, ya se le menciona en las mismas frases que a Nadal, Federer o Djokovic. Ya no necesita ganar a secas, sino ganar más. Porque una paradoja aparente de su año 2017 es que ha escalado 20 puestos en la clasificación mundial a pesar de llevarse un solo torneo, el de Estoril, en mayo, frente a los dos que conquistó en el 2016. Pero donde ha estado la diferencia es en su trayectoria en el Grand Slam. Además de decidir eliminatorias en favor de España en la Copa Davis (contra Croacia, en febrero), nunca había sido tan constante y tan fuerte en las grandes citas, nunca su revés había causado tantos problemas a sus rivales.

En París, eliminó a Mayer, Daniel, Dimitrov (que acaba el año como número tres) y Raonic antes de cruzarse con Nadal. El partido no llegó a jugarse del todo. Un tirón en el abdomen sacó a Carreño del choque y del torneo. Se perdió Wimbledon, pero volvió a tiempo de competir en Nueva York. Allí superó cinco rondas antes de que el sudafricano Kevin Anderson le frenara a un paso de la final. Era el día de Asturias, 8 de septiembre, y el gijonés ganó el primer set, pero no llegó más allá. Ahora se le ha metido en la cabeza hacerlo y es muy metódico en sus objetivos.