Bandas para el despegue blanco

La victoria del Madrid ratifica que juega mejor sin Casemiro y con Asensio y Lucas


Ante el PSG, el Real Madrid afrontaba una auténtica final. Acostumbrado a mutar su faz cada vez que resuena el himno de la Champions, el vigente campeón dio una lección al aspirante al trono en el que se aposentó hace dos años, sumando de paso su victoria número 250 en la principal competición continental. Supo sobreponerse al tanto de Rabiot que desnivelaba la eliminatoria, resistió las acometidas del tridente más caro del planeta y acabó doblegando al aún cándido conjunto francés con la entrada de Lucas Vázquez y Marco Asensio en la recta final del choque, el detonante del arreón que fagocitó a la escuadra de Unai Emery.

Catalogado tantas veces de alineador y gestor de egos, Zidane dio un repaso al entrenador del PSG, erigiéndose en uno de los grandes triunfadores de la noche. Sometido al juicio final, demostró valentía, dejando en el banquillo al fichaje más caro de la historia del Madrid para ganar otro efectivo en la medular. Osada opción teniendo en cuenta la nula transigencia hacia decisiones similares que tuvo la zona noble no tanto tiempo atrás.

Presión al rival

La inclusión de Isco por Bale ayudó a solidificar el centro del campo, metiendo presión a Lo Celso, pivote de circunstancias que acabó cometiendo errores garrafales como el penalti sobre Kroos. Con un hombre más en esa zona del campo, el Madrid tuvo mayor posesión que el PSG, al que aventajó en la precisión de sus pases y en porcentaje de duelos ganados. Contribuyó a ello la menor distancia entre líneas de un bloque mucho más solidario que de costumbre, intenso y concentrado y que recorrió 15 kilómetros más que la media de sus partidos en la fase de grupos. Lo logró además sin perder pólvora arriba. Remató el doble que el PSG entre los tres palos y fue más efectivo. A la inane plasticidad de Neymar y la nula capacidad de conexión del tridente del PSG, contrapuso el Real Madrid la voracidad de Cristiano Ronaldo, que se bastó para despedazar a la zaga parisina pese a que Benzema siguió negado de cara a puerta y la aportación de Bale, reducida a los 26 últimos minutos, fue residual.

Pero lo que acabó decidiendo el partido fueron los cambios. Desacertadísimo en ellos Emery, que retiró a Cavani para adelantar la posición de Alves con la inclusión de Meunier en el lateral derecho. Renunció Zidane a la labor de fontanería de Casemiro y al toque de Isco para encomendarse a la velocidad y el desborde de Asensio y Lucas Vázquez. Acertó de pleno.

Modric y Kroos

Se reconfiguró el Real Madrid con Modric y Kroos en la sala de máquinas y dos extremos muy verticales. Con dos de sus soldados más comprometidos ganó la batalla. Capital la chispa del balear, que con sendos pestañeos rompió a Meunier, propiciando la segunda diana de Cristiano y el tanto de Marcelo que dejó a los blancos una buena renta para encarar la vuelta.

Lucas Vázquez y Asensio operaron como alas en el despegue del campeón continental, que ha firmado con ellos sus minutos más brillantes del curso. Asensio es el miembro del plantel que más partidos ha jugado (34), el tercer máximo goleador (8 tantos) y el segundo en asistencias junto a Kroos (7). Lucas es el tercero en número de encuentros (33) y el primero en asistencias (8). Han derribado la puerta con sus actuaciones, dejando frente al PSG el último de un puñado de ejemplos de que los blancos son mejores sin pivote defensivo y con ellos en los costados.

Emery, blanco de las críticas

Unai Emery acapara todas las criticas en Francia tras la derrota en el Bernabéu. «Le Parisien» califica el trabajo del técnico español como «totalmente inepto a lo largo de todo el encuentro». «La derrota, una apuesta perdida por Emery», tituló «Le Monde» en alusión a las decisiones personales y tácticas que tomó Emery. También el diario deportivo «L’Équipe» atacó al entrenador del PSG, acusándolo de haber efectuado cambios que «precipitaron al equipo a perder su solidez». Al español se le criticó que alineara de titular a Lo Celso, en lugar de al veterano Di María o a Lassana Diarra o que cambiara a Edinson Cavan por Meunier a 25 minutos del pitido final, algo visto como muy defensivo. 

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