La película de Kilian

«Path to Everest» aborda la vida del corredor de montaña catalán y su doble ascensión al techo del mundo, pero tampoco incluye imágenes que puedan demostrar su hazaña


Redacción

Path to Everest (Camino al Everest), la película que el cámara francés de montaña Sebastien Montaz-Rosset rodó sobre la doble ascensión de Kilian Jornet al techo del mundo, tampoco aclara las dudas. El filme se estrenó el 1 de marzo en Bilbao y Pamplona, en dos premieres con las entradas agotadas y a las que asistió el corredor de montaña español. Había muchas expectativas por ver si el filme incluía nuevas imágenes que pudieran demostrar fehacientemente que Jornet había hecho cumbre, pero no se han cumplido.

El documental es una especie de biopic que repasa la vida del escalador, quien prácticamente desde que nació estuvo vinculado a la montaña (su padre era guarda del refugio de Cap de Rec, en el Pirineo de Lérida). A los 5 años subió al Aneto (3.404 metros) y a los 13 entró en el Centro de Tecnificación de Esquí de Montaña de Cataluña, donde empezó a entrenar al más alto nivel. El largometraje muestra esta etapa, en la que su madre jugó un papel fundamental, y su posterior evolución en el deporte de élite participando _y ganando_ las más prestigiosas ultramaratones y carreras de montaña de todo el mundo.

Después de más de 50 minutos de metraje se aborda su expedición al Everest del año pasado, en la que estuvo acompañado por Seb Montaz. Kilian aparece llegando al campo 1 (7.000 metros) y después en su ascensión hacia el campo 2 (7.600 metros), pero las imágenes correspondientes a las dos cimas _grabadas por él con una GoPro_ se limitan a una toma nocturna en la que no se puede apreciar ningún tipo de referencia. Al igual que en la foto publicada en el libro Summits of my Life, el fondo es completamente negro y no se ve el trípode chino rodeado de banderas budistas que corona la montaña, ni otros picos próximos como el Lhotse.

«En la cima del Everest hay imágenes, pero evidentemente son oscuras»

En una rueda de prensa en Bilbao, antes del pase de la película, Jornet explicó: «Tenemos mucho material, tanto del año pasado [se refiere al 2016], de las expediciones que estuvimos allí haciendo en agosto, como también de este año [2017], sin duda que hay imágenes de los ascensos. Con luz, digamos, creo que la primera imagen se ve un poco el sol entre el segundo y el tercer escalón, filmé la puesta de sol y todo eso. Y en la cima hay imágenes, pero evidentemente son oscuras».

Sobre la polémica suscitada señala: «Cuando la gente me preguntó yo tenía el tracker con el reloj, que no es súperpreciso pero está así. Y luego las GoPro son geolocalizables. Yo dije que tenía todo esto pero nadie me pidió que le enviara las fichas, y la verdad es que tampoco me preocupa mucho (...). Cómo son geolocalizables ves que estás en la cima y tal. Yo creo que es más la gente, que quizá quieren decir algo y antes de pedirme a mí los datos lo sacan y ya está. Si alguien los quiere ver están allí o los podéis pedir. Yo me preocupo de hacer actividades y no de lo que la gente piense, al final vida tenemos una y tenemos que hacer cosas».

«Yo me preocupo de hacer actividades y no de lo que la gente piense»

Jerónimo López, el primer gallego que llegó al Everest, en 1988, y actualmente profesor de Geodinámica en la Universidad Autónoma de Madrid, explica a La Voz que los tracks GPS registrados con dispositivos de uso doméstico no son muy fiables: «En la altitud tienen un error considerable, y más en una zona como aquella. Los GPS tienen enorme precisión si son diferenciales, que tienen una base de referencia, pero son equipos sofisticados, pesados y costosos que no se llevan [a la montaña]. Si uno se queda 50 metros arriba o abajo no te lo va a decir un GPS de estos que te venden para llevar como reloj».

Precisamente, los registros GPS de las ascensiones de Kilian colgados en su perfil de Suunto (uno de sus patrocinadores, fabricante del reloj que llevaba), contienen numerosos errores: el de la primera (21 de mayo) marca una cota máxima de 8.593 metros, lejos de los 8.848 que tiene el techo del mundo; y el de la segunda (27 de mayo) refleja solamente datos del descenso, empezando a 8.678 metros y con un máximo de 8.749.

En Path to Everest se incluyen declaraciones del alpinista italiano Reinhold Messner, mito vivo del himalayismo, que fue el primer hombre que subió al Everest solo y sin oxígeno, y también el primero en completar los catorce ochomiles. Messner asegura que «Kilian no estará en los libros sobre la evolución del alpinismo tradicional» y analiza que el deportista catalán «es muy interesante para los patrocinadores, pues la velocidad es lo único que la gente normal entiende». Y tal y como explicó en su día a este periodista, le anima a realizar ascensiones sobre nuevas rutas y al margen de lo que él denomina «alpinismo de pista».

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