Paseo por los Príncipes del Madrid

Ignacio Tylko

DEPORTES

Los de Zidane se meten en cuartos tras vencer al PSG con goles de Cristiano y Casemiro

07 mar 2018 . Actualizado a las 08:08 h.

El club de leyenda, de las 12 orejonas y del cinco veces Balón de Oro, sofocó el infierno de París, tomó la 'ville lumière' e hizo añicos en el primer cruce otro proyecto del PSG, un nuevo rico en el que los millones del jeque Nasser Al-Khelaifi no le llegan, ni por asomo, para conquistar Europa. El campeón galo se entregó a sus ultras y apeló a la heroica, a los árbitros y a toda Francia para la gran remontada, pero el Real Madrid impuso la ley del más fuerte sobre el terreno de juego. Se pueden quejar los franceses de que les faltaba Neymar, sin lugar a dudas su jugador más desequilibrante, pero Luka Modric y Toni Kroos, renqueantes, tampoco fueron alistados al principio por Zinedine Zidane en una decisión inteligente. El técnico marsellés se siente seguro de nuevo y pisa fuerte en el Madrid. Unai Emery, en cambio, tendrá que decir adiós a final de curso. Se le acabaron al de Fuenterrabía los ejercicios funambulistas en el alambre.

Ante una bestia como Cristiano Ronaldo, no hay insultos, ni bengalas, ni fuego que intimiden. Nada tan imponente como su ambición, su pegada descomunal. Y este curso ha sabido dosificarse en la Liga, de acuerdo con su técnico, pera llegar bien a su cita con Europa. De nuevo, marcó un gol clave, sobre todo por lo que suponía en ese momento. Era el inicio del segundo acto, cuando el PSG trataba de atacar para ponerse en ventaja. A partir de ahí, tres goles eran una montaña imposible de escalar para los parisinos. Y más tras la expulsión de Verratti, la viva imagen de la impotencia.

La aritmética del luso es extraordinaria. Doce goles ya en esta Champions, dos más que todo el Barça. Y nueve partidos seguidos marcando en el gran escaparate europeo, contando el doblete en la final de Cardiff ante la Juventus. Nada menos que 15 goles en sus últimos ocho partidos entre todas las competiciones. Con él, el Real Madrid pudo mantener sin apenas sufrimiento una suculenta ventaja lograda en la ida, que históricamente no le había servido ante el PSV Eindhoven, Grasshopper suizo, Kaiserslautern y el propio PSG, en 1993. Eran otros tiempos, fútbol sin Cristiano. El Madrid deambula por la Liga pero pisa fuerte en Europa. Cinco partidos de máximo esfuerzo hacia la 'decimotercera' y tercera consecutiva. Por juego parece que no le llega, por historia y futbolistas, le sobran argumentos.