El eje franco-alemán apunta a Ucrania

Los entrenadores Jürgen Klopp y Zinedine Zidane rivalizan en popularidad con sus futbolistas

Zidane y Klopp, los técnicos que dirimirán la gran final de Kiev
Zidane y Klopp, los técnicos que dirimirán la gran final de Kiev

Tanta personalidad que sus equipos bailan al son que ellos proponen. Cierto, son los entrenadores, pero en el fútbol profesional no todos lo consiguen. Además, existe unanimidad sobre su percepción amable del deporte de élite. Klopp y Zidane. También estrellas en una final de la Champions que reunirá mañana en Kiev a todo un firmamento de futbolistas de primer nivel. El chauvinismo francés y alemán se visten de objetividad con la trayectoria de estos dos técnicos que se brindan elogios cada vez que tienen oportunidad. Y, en cierto modo, no podrían ser más antagónicos.

Jürgen Norbert Klopp (Stuttgart, 1967) jugó 340 partidos como profesional en el Maguncia, pero nunca ganó nada. El palmarés como futbolista de Zinedine Zidane (Marsella, 1972), Balón de Oro en 1998 y campeón de Europa con el Real Madrid y la selección (con la que también ganó un Mundial), se extiende a su etapa en los banquillos, con las dos últimas Champions como hito histórico que todavía puede prolongar el sábado.

Ambos se hicieron cargo más o menos al mismo tiempo de dos de los clubes con mayor peso en la historia del fútbol. El francés no sin cierta polémica por su acreditación oficial para ejercer la profesión, el alemán después de haber instalado al Dortmund en la élite europea. Sin embargo, su éxito ha sido divergente (tampoco el potencial de ambas entidades en el mercado es la misma). Eso sí, desde el primer momento, tanto Klopp como Zidane se han ganado el favor de un vestuario y de una grada cuya complejidad y nivel de exigencia son mayúsculos. De nuevo, el camino tomado es diferente.

Mientras Klopp derrocha extraversión («Tiene una personalidad que, cuando lo ves en la banda, te dan ganas de correr por él», describió el lateral Andy Robertson) y tiene en la inteligencia emocional uno de sus puntos fuertes, Zidane opta por permanecer en un segundo plano en lo referente a la gestión del vestuario. Su trabajo invisible apenas se altera para asomar públicamente en contadísimas ocasiones. Tiene el favor de los pesos pesados del equipo, lo que en el Real Madrid es garantía de supervivencia.

Zidane aprendió al lado de los mejores, Klopp se fijó en la escuela de Arrigo Sacchi para romper las pizarras de la Bundesliga. El francés supo modelar a su Real Madrid para que recuperase su demoledora efectividad sin menospreciar el balón. El alemán imprime unas dosis de electricidad ofensiva a su Liverpool que ha ridiculizado a los demás grandes de la Premier League.

Son los entrenadores de moda y apuntan juntos hacia Ucrania. Además, la final de Kiev podría dictar sentencia definitiva sobre la querencia de este tipo de partidos y el destino sobre sus propias trayectorias. Hay quien toma el partido de mañana como el certificado de la flor de Zidane (dos Champions consecutivas, y en sus dos primeros años como técnico) o el gafe perpetuo del bueno de Klopp en situaciones similares (perdió los dos títulos continentales que disputó, la Europa League del 2016 y la dolorosa Champions del 2013 contra el Bayern de Múnich). Sea como fuere, lo que está claro es que mañana más de una mirada se apartará del césped para dirigirse a los banquillos.

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