Dembele se reivinidica y da la Supercopa al Barcelona

Colpisa

DEPORTES

SERGIO PEREZ | REUTERS

El francés anotó el tanto en un partido en el que el VAR se estrenó en el fútbol español

13 ago 2018 . Actualizado a las 00:14 h.

El discutido Ousmane Dembélé, el joven delantero francés que en teoría llegó para suplir a Neymar, costó 150 millones de euros al Barça y no ha dejado de recibir críticas por su intermitencia y lo poco que ha aportado a los azulgrana, se encargó de resolver la Supercopa de España con un golazo y dar el primer título de la temporada al también campeón de Liga y Copa. Un derechazo de Dembélé, que ni siquiera tenía garantizada su continuidad en el Barcelona, dio la decimotercera Supercopa al Barcelona y frustró de nuevo al Sevilla, que tuvo la oportunidad de llevar el partido a la prórroga en el minuto 90 y se estrelló de forma definitiva con el penalti regalado por Ben Yedder a Ter Stegen después de la pena máxima cometida por el portero alemán ante Aleix Vidal. Ahí no fue necesario el VAR, que tuvo un estreno exitoso en el fútbol español en Tánger, en la primera Supercopa disputada a partido único y en el extranjero. Aunque al Barça le falte ritmo, es mucho más equipo que el Sevilla y Dembélé se encargó de ajusticiarle con un tanto espectacular, para hacer 'supercampeón' al conjunto azulgrana y permitir también a Messi lograr ya su título número 33, uno más que Iniesta.

Ante la amenaza del Sevilla de recurrir una posible alineación indebida del Barça por el lío de los extracomunitarios, Ernesto Valverde dejó fuera de la convocatoria al brasileño Malcom y alineó casi a su mejor equipo posible, incluido Ter Stegen, que con un paradón a bocajarro a Sarabia al filo del descanso evitó que los hispalenses se adelantasen entonces 2-1, solo un minuto después de que el oportunista Piqué se aprovechase de un libre directo de Messi al poste. Lo había estado buscando el Barça durante todo el primer tiempo ante un Sevilla demasiado encerrado y, aunque lo encontró gracias a una acción de balón parado, el empate hacía justicia. Como lo hizo el VAR en el inicio para permitir que el Sevilla abriese el marcador, después de que el línea levantase la bandera por un presunto fuera de juego de Sarabia tras un jugadón de Muriel en un primer despite defensivo del campeón de Liga y Copa.

La tecnología confirmó que Sarabia -al igual que ocurrió después con Piqué en el empate-, no estaba en posición ilegal y, a partir de entonces, con el marcador a favor, el Sevilla reforzó su idea defensiva, con acumulación de hombres atrás frente a un Barcelona que sorprendió por la izquierda del tridente ofensivo con Dembélé, siempre muy activo, al igual que Arthur en el medio campo, donde el nuevo fichaje azulgrana ofreció una buena imagen hasta que dejó su puesto a Coutinho. Pese a la lentitud en su juego y las dificultades del Barcelona por derribar la barrera sevillista, tuvieron los azulgrana varias oportunidades para cerrar con ventaja la primera mitad, y en casi todas ellas estuvo Messi, clarividente en el pase. Con el talento del argentino y la ambición del Barcelona y con el Sevilla tan echado atrás, lo lógico era que el conjunto de Pablo Machín no sobreviviese la primera mitad con la portería a cero.