La meta en la tierra de su bisabuela

El ciclista coruñés Pablo Torres se metió en la escapada buena en una etapa especial para él

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No solo el fútbol es un estado de ánimo, como declamaba en tertulias radiofónicas y conferencias el argentino Jorge Valdano, exjugador del Real Madrid. En general, el deporte es un estado de ánimo. El corazón y las emociones movieron ayer las piernas de Pablo Torres, el único ciclista gallego en el gran pelotón de la Vuelta Ciclista a España, que fue uno de los protagonistas de la duodécima etapa de la ronda española con final en Estada de Bares. El coruñés, 142 de la general (tras los minutos que consiguió en la etapa de ayer), estuvo listo, atento y se metió es la escapada buena, la que puso patas arriba la competición y acabó con un nuevo líder de la general.

Para Torres, además de correr en Galicia, había un incentivo extra, la etapa acababa en Estaca de Bares, la tierra de sus ancestros. Allí nació y vivió su bisabuela, hasta que se marchó a A Coruña, en donde se casó. En los últimos días, alguno de sus parientes se puso en contacto con el alcalde del Concello de Mañón, al que pertenece la parroquia de Estaca de Bares, para solicitar que se le pusiera una pancarta en la carretera con el lema «Bienvenido a tus orígenes». Sin embargo, la idea no cuajó. El familiar de Pablo Torres, que quiere mantenerse en el anonimato por si el chico se enfada por la iniciativa, lamenta que no le hicieran ni caso. Relata que Pablo ahora ya no tiene familiares en Estaca de Bares. «Allí vivía su bisabuela y dos hermanas más. Su bisabuela se marchó a A Coruña y las otras dos no tuvieron descendencia, por lo que ya no tiene familiares en Estaca de Bares, aunque de allí procedemos. Yo misma lo he llevado allí algún verano, para que supiera de donde proceden parte de sus orígenes. Supongo que él ya no se acordará de aquella visita, ya que lo llevamos a muchos lados», indicó.

Pablo, incentivado por una etapa especial, voló, se metió en la escapada de la jornada y aguantó hasta que las fuerzas se lo permitieron. A la llegada a meta, una de las compensaciones fue el abrazo de los familiares que lo esperaban. «Nada más cruzar la línea de meta me encontré a mi familia -relata el ciclista- fue algo increíble. Esta buena etapa se la dedico a ellos. Mi bisabuela era de aquí mismo, de Estaca de Bares, de un pueblo que está a solo unos metros de donde nos encontramos. Además, recuerdo que mi abuelo también venía a pasar los veranos aquí. Por eso, para mí, ha sido muy especial haber podido llegar aquí con los escapados. Lo siento como si fuera un homenaje tanto a mi bisabuela como a mi abuelo».

Destaca que no resultó fácil ni meterse en la escapada, ni tampoco mantenerse en ella. «Fue un día muy duro, aunque al final estuvo bien y estoy contento. Fue una fuga que se formó en el primer puerto de la carrera, y a partir de ahí fuimos muy rápidos. Yo, con lo que me quedo, es con que fui protagonista en mi tierra. ¿Qué mejor que eso?».

El ciclista coruñés subraya que no solo al final sino en buena parte de la carrera notó el apoyo de los aficionados. «Es un placer correr en Galicia y que escuches tu nombre en cada esquina. Estoy muy contento», indicó.

Sus planes inmediatos solo pasan por recuperarse lo mejor posible y tratar de meterse en alguna otra fuga en la última semana de la Vuelta».

Tan solo han sido dos etapas por Galicia, aunque especiales para él. Pablo Torres, de 30 años, nació en A Coruña, aunque dejó pronto el ciclismo en Galicia para irse al Caja Rural de Navarra, cuando solo tenía 22 años. Allí no solo compitió en ciclismo sino que compagino el deporte con sus estudios de fisioterapia. Actualmente, aunque corre por el BBH Burgos, vive en Navarra. No ha olvidado su tierra y sigue hablando en gallego, quiere a su tierra y no olvida que la última vez que venció en una carrera fue en la Vuelta a A Coruña, ya en el 2010. «Galicia siempre le trae buenos recuerdos».

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