Federer, Djokovic y el hito de Emerson

El suizo y el serbio aspiran al séptimo título en Melbourne, lo nunca visto en un grande lleno de retos


Mucha gente pensará que, jugándose los otros tres grand slams en ciudades del nivel de Nueva York, Londres y París, Melbourne queda deslucida como sede del primer grande del año. Se equivocan, porque Melbourne es una ciudad multicultural, la más cosmopolita del continente, considerada como una de las más habitables del mundo y la capital cultural y deportiva de Australia. Entre sus 4 millones de habitantes, se encuentran ciudadanos nacidos en múltiples países, su vida nocturna es de las más activas del planeta y es sede habitual de exposiciones internacionales y de un gran número de variados eventos culturales. En el aspecto deportivo ha albergado unos Juegos Olímpicos, Mundiales de natación y polo, y una Copa Mundial de rugbi. Es el centro más importante del críquet y organiza anualmente un abierto de golf, la Melbourne Cup de hípica, una prueba de fórmula 1, un gran premio de motoGP...

SU IDIOSINCRASIA

El «major» más incierto. Al ser el primer torneo importante tras el descanso y la pretemporada, los jugadores llegan poco rodados y es difícil predecir su estado de forma. Ni siquiera los campeonatos anteriores sirven de referencia, ya que algunos los juegan como preparación, sin forzar para evitar lesiones, y los que ganan puede que sufran un desgaste excesivo. En Melbourne, llegan los partidos al mejor de 5 sets, en unas condiciones meteorológicas de mucho desgaste, por lo que la condición física, el tiempo en pista y la dureza de los partidos disputados son determinantes para alcanzar en buenas condiciones las rondas finales.

CAMBIOS

Súper «tie break» en el último set y cinco grados de riesgo por condiciones extremas. A partir de esta edición, en el quinto set en la prueba masculina, y en el tercero de la femenina, si se llega al empate a 6 juegos, el partido se resolverá por un super tie-break a 10 puntos. Además, en días de calor extremo, la organización manejará una escala de cinco grados atendiendo a la temperatura, humedad y viento. Cuando se alcance el cuarto grado, habrá un descanso de 10 minutos entre el segundo y el tercer set en la prueba femenina, y entre el tercero y el cuarto de la masculina; el quinto grado detendría el encuentro.

FAVORITOS

Djokovic y Federer otean un récord y Nadal siempre cuenta. Si atendemos a los antecedentes, es claro que Roger Federer y Novak Djokovic son los principales candidatos a la victoria. Si nos guiamos por la forma de ambos, también, a pesar de la derrota del serbio ante Bautista en Doha. Ambos han obtenido 6 victorias en Melbourne, las mismas que Roy Emerson, con lo que un triunfo supondría el récord. Roger ganó las dos últimas veces y Novak ha demostrado en el 2018 ser el jugador más en forma. De cualquier forma, a Rafa Nadal no se le puede descartar nunca, aunque es innegable que Australia no ha sido, salvo en una ocasión, un torneo propicio para él, y además lleva 4 meses sin competir.

La próxima retirada de Murray y la declaración de Federer de que Wimbledon sería un buen marco para retirarse abren las especulaciones de cual será el momento en el que se produzca el relevo de los grandes dominadores del tenis en los últimos años. Jóvenes como Zverev, Khachanov, Coric, Tsitsipas, Edmund, Shapovalov y De Miñaur han mostrado ya condiciones y están al acecho. Otros más curtidos como Anderson, Cilic, Nishikori y Thiem también aspiran a subir ese último peldaño. Y sin perder de vista la trayectoria de Kyrgios, que si diera un giro a su errática mentalidad, (aspecto nada fácil), ganaría enteros.

CUADRO FEMENINO

Kerber, Halep y Osaka, contra la ambición de Serena; Garbiñe, impredecible. En el cuadro femenino, Serena va a por un triunfo para igualar la marca de Margaret Court: 24 grandes. Kerber, Halep y Osaka parecen las más fuertes, en un momento, en el que hay múltiples aspirantes con posibilidades al título como Sabalenka, Wozniacki, Kasastina, Svitolina, Kvitova, Pliskova... No sería una sorpresa el triunfo de cualquiera de ellas. La trayectoria de Garbiñe Muguruza no ofrece argumentos para incluirla en esta lista, aunque sus éxitos han sido en los grandes torneos, y su rendimiento siempre es una incógnita.

EL CAMINO HACIA LA COPA

Nadal y la opción de rodarse. Para llegar a la final hay que ganar 6 partidos, y el sorteo es algo muy a tener en cuenta. Para Nadal, que siempre va de menos a más, y esta vez más necesitado de rodaje que nunca, el cuadro parece favorable. Tras dos primeras rondas ante adversarios muy asequibles, como Dukworth (debía jugar anoche) y Edben o Struff, su primera dificultad seria sería en tercera, ante el joven De Miñaur, exultante tras su triunfo en Sídney. El jugador de madre española es la nueva gran esperanza del tenis australiano. Si Nadal llega a octavos, tendría a Edmund, Berdych o Schwartzman; en cuartos a Anderson o Dimitrov y en la penúltima ronda a Federer o Cilic.

Para llegar a esa hipotética semifinal, el suizo tendría que superar al hueso Istomin en el estreno (10.00, Eurosport); a un jugador de la previa en segunda; a Monfils o Fritz en 3.º; en octavos probablemente al joven Tsitsipas y en cuartos a Cilic, Khachanov, Bautista o Murray, aunque el rendimiento del escocés, por sus declaraciones, no parece que vuelva a ser óptimo.

LA RUTA DEL SERBIO

Jugadores de talento sin ránking por varias circunstancias. En la parte superior del cuadro Djokovic no debe pasar apuros en el debut mañana contra Krueger; la segunda ronda sería con Tsonga o Klizman; la tercera con Shapovalov o Daniel; en octavos jugaría con Goffin o Medvedev, y en cuartos con Nishikori. En la teórica semifinal de su parte del cuadro, los mejor situados son Zverev (cuarto cabeza de serie) y Thiem (7).

El alemán se cruzará con muchos jugadores destacados, pero con ránking bajo por lesiones u otras causas, como Wawrinka, Raonic, Kyrgios, Chung y Querrey. Todos competirán para alcanzar la cuarta ronda, donde se enfrentarían a Zverev, siempre que el pupilo de Ivan Lendl cumpla los pronósticos ante los Bedene, Chardy, Simon o Sock. El vencedor de esos octavos jugaría en cuartos posiblemente contra Thiem o Coric para alcanzar la semifinal frente a Djokovic.

Si no hubiese sorpresas, los cuartos de final enfrentarían de arriba hacia abajo en el cuadro, a Djokovic-Nishikori, Zverev-Thiem, Cilic-Federer y Anderson- Nadal; y en el cuadro femenino a Halep-Pliskova, Osaka-Svitolina, Kvitova-Wozniacki y Stephens-Kerber. Se da la circunstancia de que Serena, su hermana Venus y Garbiñe, Lara Arruabarrena y Carla Suárez se encuentran en la parte superior del cuadro que comandan Halep y Pliskova, mientras que las otras dos españolas, Sara Sorribes y Paula Badosa, van por la zona inferior, con Kerber y Stephens.

LA CITA QUE LANZA EL 2019

Distintos retos, un triunfo para encarrilar la temporada. El bullicioso torneo australiano abre la posibilidad a varios récords. Federer otea el título número 100 ATP, su séptima victoria en Australia, su vigésimo primer grande -lo que le distanciaría más de Nadal y Djokovic-... Djokovic también tiene a tiro la marca de Emerson y reafirmaría su condición de número 1. Un título de Nadal enterraría cualquier duda sobre su recuperación de física y su gafe en Australia, y se quedaría a solo dos grandes de Federer.

Pero para mayor emoción ya hay jugadores jóvenes con talento y desparpajo que les han vencido, y que sueñan con personificar las sorpresas que han caracterizado al Open de Australia.

En la prueba femenina, Serena ganó estando embarazada de 8 semanas. Ahora, a los 37 años y ya madre, tratará de conseguir su vigésimo cuarto grande en una prueba más abierta que nunca.

Además, es obvio pero importante, Melbourne decide ya el único aspirante a ganar el Grand Slam original, los cuatro grandes en el mismo año, algo que no sucede desde que lo consiguió Rod Laver en 1969. Muchos incentivos para un gran torneo.

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