La titánica lucha de un asturiano por completar el Dakar sin asistencia

Javier Álvarez, un piloto de Grado, tiene clara su meta: «Terminar la carrera sería todo un sueño»

Javier Álvarez en el Dakar
Javier Álvarez en el Dakar

Redacción

Javier Álvarez Fernández está cumpliendo su sueño de la infancia, correr en el Dakar. Ha superado la sexta etapa, y lo más importante, ha sobrevivido a la quinta, una de las más duras de la carrera. El haber llegado al ecuador de la competición le da fuerzas para continuar y conseguir ser el primer asturiano en superar la carrera. Pero los días comienzan a pesar y a mermar físicamente al piloto de Grado, que está relatando su titánica aventura día a día en su perfil de Facebook. Ha llegado incluso a dormir en mitad del desierto porque la noche le sorprendió en plena marcha. Ha saltado dunas y ha descansado poco.

El origen

Álvarez, nacido en Grado en 1987, ha luchado mucho para llegar a cumplir su sueño. «Siempre me encantó el Dakar, me llamó siempre muchísimo la atención por sus espectaculares paisajes. Este año hay menos kilómetros de enlaces pero hay bastante arena y por lo que me han contado la arena de Perú es bastante difícil y temo que se me atragante», cuenta en su perfil en la página oficial del Dakar. «Esta edición va a ser más cómoda para los pilotos, que no tendremos que cambiar de país. Estar ahí será todo un privilegio y un enorme honor, una culminación a varios años de esfuerzo y de trabajo», decía el asturiano antes de tomar la salida, tal y como queda recogido en el perfil del corredor. La búsqueda de patrocinio para lograr participar en la prueba fue una odisea, aunque gracias a su tenacidad y esfuerzo pudo conseguirlo, convirtiéndose en el primer asturiano en participar. «La carrera cuesta más de 100.000 euros. Fue difícil buscar patrocinadores y más cuando en Asturias no hay tradición del Dakar», señalaba.

Esa ilusión y ganas de convertirse en el primer piloto asturiano en terminar la carrera, le han llevado a superar la quinta etapa, una de las más duras, que ha provocado el abandono de muchos de sus rivales. 105 pilotos continúan compitiendo y el moscón es uno de ellos. A pesar de continuar en carrera, Álvarez ocupa la última posición de la categoría de motos, pero no parece que esto sea una preocupación para él. Su estrategia a la hora de seguir luchando es clara: guardar fuerzas y no mermar mucho su KTM 450 Rally. El objetivo: «terminar el Dakar, además sin asistencia, sería todo un sueño», explica.  

 Un nuevo reto con cada etapa

Álvarez explica todas las vivencias acumuladas en cada etapa a través de su página de Facebook, en la que admitía que «el mejor regalo de Reyes que me pueden hacer es el poder viajar a Perú para competir en el Dakar».

Después de pasar las verificaciones técnicas y administrativas todo estaba listo para que el moscón participase en su carrera más soñada. El 6 de enero comenzaba su andadura por las dunas de Perú. «Salí tranquilo, intentando llevar una buena navegación y cogiéndole el truco a la moto y la arena, ya que son mis primeros kilómetros con la KTM Rally y en la arena de Perú, bastante complicadilla por cierto», explicaba el asturiano.  Pero logró concluir la primera etapa porque, según afirmaba, «la KTM va como un tiro y te facilita las cosas en las dunas más difíciles».

La segunda etapa fue my dura para Javier. El piloto recorrió un total de 550 kilómetros repletos de «dunas enormes y bajadas de vértigo», tal y como él relataba, añadiendo que el recorrido «estaba como un patatal». Su estrategia desde el primer momento fue la de rodar cómodo y sin arriesgar, pues el Dakar es muy largo. «Me paré a ayudar a tres pilotos con problemas y también me retrasó bastante. Luego después de 7 horas de superespecial por las dunas, nos faltaban 203kms de enlace que se hizo eterno», concluía Álvarez. 

No fue muy distinta su tercera etapa, con 331 kilómetros que llevaron al asturiano a tardar nueve horas en recorrerla. Por lo que todo ello iba mermando a un Javier cansado en la cuarta etapa. «Yo no sé si es que cada día son más duras que la anterior o soy yo que ya se va notando la fatiga. Pero bueno yo sigo con mi plan, día a día, sin prisa pero sin pausa», reflexionaba el piloto.

Así, paso a paso, llegaba al ecuador de la competición, que se compone de 10 etapas. Una de las más duras, sino la más, para él y para todos los pilotos.  «Al final se me hizo de noche y tuve que dormir en el desierto porque ya no veía para continuar. Después de 27 horas desde que salí ayer por la mañana llegué hoy al campamento. Lo que se suponía que iba a ser la etapa de descanso para mí de descanso ha sido poco», escribía en su Facebook. Aunque, si bien es verdad que pudo consolarse por continuar en la competición, ya que 32 pilotos tuvieron que abandonar por tales dificultades.

Hoy, y ya en la sexta etapa, Javier confiesa que le duelen «hasta las pestañas». «Por la mañana para comenzar la especial nos metieron un bucle de 80 kilómetros de dunas, que tardamos cuatro horas en hacer. Fue brutal, solo se veían pilotos atascados por todos lados. Yo bebí en ese trayecto 3 litros de agua, más un refresco que me dio un espectador», relata el asturiano. Su objetivo, a pesar del cansancio, es rematar las cuatro etapas que le quedan y celebrar en Lima el próximo viernes el haber cumplido su sueño, terminar el Dakar.

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