Nadal sonroja a Berdych de camino a cuartos

La paliza del balear sobre el checo coloca al español como favorito sobre el cemento australiano.


Redacción | Efe

Cincuenta minutos. Ese fue el tiempo que le tomó a Tomas Berdych hacerle un juego a Rafael Nadal. Su mujer en el palco sonreía al ver al checo celebrar con el puño en alto la hazaña. Se había repuesto de un parcial de nueve juegos a cero ante un Nadal intratable y a un nivel exhuberante. Era casi insultante la superioridad sobre la pista. La derecha de Nadal, bajo el sol de las antípodas, corría como la pólvora y las virtudes de Berdych, renacido en las últimas semanas tras siete meses fuera del circuito, fueron aminoradas.

Que le venciera (6-0, 6-1 y 7-6 (4)) no era noticia. Lo era la forma tan brutal de desplazarlo de la pista, de quitarle la esperanza y arrebatarle la fe, de echar sal en las heridas del checo y cerrar una cicatriz abierta en estas pistas hace cuatro años, cuando fue Berdych quien abatió a Nadal con un rosco incluido. Era un Nadal tocado que ya ha quedado atrás.

No muy dado a las venganzas, el español ajustó aquella cuenta pendiente en 29 minutos cubiertos por un recital de derechas. No era demérito de Berdych, sino que simplemente Nadal estaba a un nivel de otro planeta, sacando al checo completamente del partido. Incluso, en un descanso entre juegos, chocó de manera despistada con uno de los recogepelotas. No iba a ser su día.

Otro arranque fulgurante con un parcial de tres juegos dejó el trabajo medio completado. Berdych reía por no llorar cuando se anotó su primer juego y una pequeña reacción al ganar un par de puntos de manera consecutiva sobre el servicio de Nadal fue cortada de raíz por el manacorense, que le castigó con otra rotura y con el claro mensaje de que el que pasaría a cuarta ronda vestía de amarillo y sin mangas.

El pasado de aquel insulso 2015 quedaba atrás y Berdych, que ha pisado en dos ocasiones las semifinales del primer Grand Slam de la temporada, tuvo un arreón de orgullo en el tercer set apoyado por su servicio, que dejó de ser inofensivo, y su derecha, que comenzó a ver huecos en la defensa de Nadal.

El checo fue reduciendo la distancia en el número de golpes ganadores (acabó 32-24 para el balear) y estabilizó el encuentro, teniendo como recompensa una bola de set con 6-5, solventada por Nadal, y una ligera ventaja en el desempate, que el español recuperó para decidir el encuentro en tres mangas y continuar sin haberse dejado aún un parcial en lo que transcurre de torneo.

En cuartos de final, instancia en la que se tuvo que retirar el año pasado debido a un lesión en el psoas ilíaco, el español se medirá al estadounidense Frances Tiafoe. El joven norteamericano de 21 años superó a Grigor Dimitrov (7-5, 7-6, 6-7 y 7-5) para llegar por primera vez a esta ronda de un torneo de Grand Slam. Sin ningún enfrentamiento previo entre ellos, habrá que ver la situación física de Tiafoe, que tuvo que pedir varias veces la asistencia del médico y que acabó exhausto el encuentro ante el búlgaro.

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