Vinicius, un ídolo para un altar huérfano

El madridismo se aferra al brasileño, medido por los registros de Messi a su edad


Cuando Mano Menezes le dio la vitola de titular con la selección brasileña, Neymar sumaba 19 años. Los focos mediáticos se multiplicaron y le nombraron heredero de Ronaldo Nazario, con el que compartió diecisiete minutos sobre el césped en aquel amistoso ante Rumanía en Sao Paulo. Uno se despedía en la misma escena en la que el otro debutaba. «Es una responsabilidad muy grande sustituir a un genio, un crack», deslizó Neymar tras aquel choque. «El pueblo brasileño no va a quedarse huérfano de ídolos», rebatió el Fenómeno en su adiós. Entre todos estaban elevando al máximo la exigencia al joven delantero del Santos desde el mismo aperitivo de su trayectoria.

Con los Bale, Isco, Marcelo o Asensio en horas bajas, con Benzema tapando y destapando el tarro de sus esencias con esa mezcla suya de talento y apatía, el Bernabéu se ha avalanzado sobre el descaro de Vinicius para cubrir su altar vacío. En La Castellana, antes del último clásico, ya había quien igualaba sus tempranas cualidades con las de Messi. Casi nada.

La temporada que el argentino debutó en Barcelona, con 17 años y un atípico dorsal 30 a la espalda, apenas participó en nueve partidos. Vinicius ha tenido protagonismo ya en veintiséis, de ellos en diecisiete como titular. A estas alturas de su segunda temporada como azulgrana, con Rijkaard en el banquillo, Messi sumaba dos partidos menos de los que acumula Vinicius en la primera. Si medimos la segunda campaña del argentino y la primera del brasileño, por estas fechas, el madridista ha disputado 1.498 minutos frente a los 1.414 que firmaba Leo.

Más asistente, menos goleador

Sus registros, en ese punto, revelan facultades diferentes. Messi había anotado ya ocho goles y facilitado cuatro asistencias. Vinicius lleva doce pases de gol, pero ha logrado perforar portería contraria en solo tres ocasiones, una en Liga y dos en Copa del Rey. Para esas tres dianas, Vinicius ha tirado 57 veces. De ellas, en 26, su disparo tomó puerta. Es decir, de todos los lanzamientos que efectuó, logró convertir en gol apenas el 5,3%. Y, si contamos solo aquellos que fueron entre palos, la cifra se queda en un 11,6%. Se ha revelado más el madridista como cooperante que como artillero. Ha destacado más por su velocidad o descaro para intentar el regate que por su eficacia rematadora.

Al segundo «clásico»

Aquella temporada, Rijkaard convocó a Messi en el primer enfrentamiento ante el Real Madrid. El argentino esperó una oportunidad en el banquillo que no llegó. El brasileño no fue ni llamado por Lopetegui para el partido liguero del Camp Nou. A ambos les llegó la alternativa en un clásico a la segunda. Messi disputó 70 minutos y dio una asistencia a Eto’o. Vinicius jugó 68 y participó en el gol de Lucas Vázquez.

Al Real Madrid la marcha de Cristiano le ha sumido en una orfandad similar a la de aquella canarinha que postulaba a Neymar sobre la misma despedida de Nazario. A Vinicius ya le piden ser Messi. «Buenas noches», contestó irónico Jordi Alba a la comparación tras el último clásico. Y, ante la insistencia: «Al final lo comparamos con el mejor del mundo, hay que ser conscientes. La comparación no le hace ningún bien a él ni a nadie», se explayó. «Tiene solo 18 años», advierten los que tratan de protegerlo cuando se discuten sus últimas decisiones. Demasiado tarde cuando ya le han puesto el cartel.

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