Félix Criado: «El único futuro es llegar a casa»

Desde el campo base del K2 que intentó coronar junto a Txikon, narra para La Voz casi tres meses de odisea en la montaña en los que ha vivido un operativo de rescate y una avalancha

Criado, minutos antes de abandonar el campamento base del K2 para iniciar el camino de vuelta a Galicia.
Criado, minutos antes de abandonar el campamento base del K2 para iniciar el camino de vuelta a Galicia.

Amanece en el campo base del K2 y no hay tiempo que perder. Las horas previas al último sueño bajo la segunda cima del planeta (8.611 metros) las han dedicado a plegar bártulos. El gallego Félix Criado, junto al resto de la expedición que encabeza Álex Txikon, emprende retorno. La civilización queda todavía lejos y un módem satelital es su vehículo de comunicación. «Hemos madrugado para iniciar la ruta, la idea es hacerla lo más rápido que podamos y llegar a Scardu -el municipio pakistaní poblado más próximo- en cuatro días. Estamos a unos 100 kilómetros de distancia y las etapas serán duras porque tenemos que ir montando los campamentos provisionales». No parece disgustado por haber tenido que abortar el ansiado intento de hacer cumbre en invierno, algo inédito. Al contrario, parece aliviado.

la decisión de desistir

«No había ninguna posibilidad de que tuviésemos éxito»

El 2 de enero, Criado tomó rumbo al Himalaya con un propósito que se desvanece. «Teníamos una previsión de buen tiempo de dos días y medio y hacía que ese intento de llegar a la cumbre tuviese que ser a toda pastilla, demasiado precipitado. Llevábamos un equipo de reserva para imprevistos y los fuertes vientos han hecho que la decisión de darse la vuelta fuese realmente fácil de tomar». Nada de dramas.

El punto más alto del K2 que la expedición logró palpar fueron los 7.050 metros. Hasta esa cota consiguió avanzar Txikon con los dos serphas que le quedaban -Cheppal y Pasang- en su último intento. Los otros dos serphas habían tenido que darse la vuelta por problemas de salud.

el parón para el rescate

«Daniele era un amigo, ¿cómo no íbamos a ayudar?»

La planificación se vio abruptamente alterada el 24 de febrero. Desde el vecino Nanga Parbat, llegaban las peores noticias que pueden recibirse en la montaña: dos compañeros, Daniele Nardi y Tom Ballard habían desaparecido. Txikon y Criado no se lo pensaron y cesaron en su empeño para participar en la búsqueda: «Cada uno que lo valore como quiera. A Daniele lo conocíamos, tanto Álex como yo, de haber participado en algunas expediciones. Recuerdo una que hicimos juntos al Himalaya indio, en concreto al Thalay Sagar. De hecho, Alex había estado con él en una expedición invernal en el Nanga Parbat intentando escalar justo la misma pared que le acabó costando la vida a él y a Tom. Era un amigo, no tuvimos ninguna duda a la hora de ofrecernos a colaborar».

A 5.900 metros de altitud, Txikon y Criado avistaron los cuerpos el 9 de marzo. Era imposible recuperarlos.

una avalancha letal

«El campo base en el que dormimos quedó sepultado»

El operativo de rescate a punto estuvo de costarles un disgusto. «Cuando paramos para ayudar, descansamos en el Campo 1 de la ruta que estaba intentando Daniele. Justo el día que nos bajamos, una gran avalancha lo barrió por completo». A veces, la supervivencia, es solo cuestión de un pellizco de suerte. Ese parón fue fundamental a la hora de menguar sus aspiraciones en el K2. «Perdimos una semana, en la que además hubo buenas condiciones para haber montado el campo 3 y tener una lanzadera de cara al posible ataque a cumbre». Ni la menor muestra de arrepentimiento en el tono.

más que una experiencia

«Soy mejor persona que cuando llegue aquí»

Dos meses y medio durmiendo en un iglú, siempre con temperaturas bajo cero. «Ha sido horrible, un invierno salvaje. Cualquier manipulación sin guantes provoca dolores extremos, un miedo permanente a las congelaciones». Como contrapunto, el compañerismo y los momentos de compadreo en el campo base: «Es el único sitio en el que puedes distraerte, arriba es indispensable tener los cinco sentidos alerta. Ha sido una vivencia muy enriquecedora. Me ha hecho progresar, no solo como alpinista, también como persona».

El próximo reto, Criado ni se lo plantea: «Con la edad que tengo ya pocos cartuchos me quedan por quemar». ¿Regresar al K2 en el futuro?: «El único futuro en el que pienso es en llegar a casa».

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