El Valencia desafía al rey de Copas

El equipo che, en línea ascendente, pone a prueba la recuperación del Barcelona tras el palo de Anfield


El Barça, dueño y señor de la Copa del Rey durante las últimas cuatro temporadas y con diferencia el club más laureado en la historia del decano de los torneos oficiales del fútbol español, pone en juego su condición de campeón en una final ante un Valencia que tratará de levantar un título once años después de conquistar su último torneo del KO ante el Getafe en el Calderón, en el 2008, tras una campaña para olvidar salvada por aquella conquista de la mano de Ronald Koeman como entrenador. A la condición hegemónica del equipo de Ernesto Valverde, que no conoce una derrota definitiva en Copa desde la final de Mestalla ante el Madrid en el 2014, se opone la ilusión del club che, que no contempla mejor guinda al pastel de su centenario que el que sería su octavo título de Copa.

La situación de Valverde

Para Valverde, un triunfo en el Villamarín supondría el respiro que necesita para recomponer su proyecto en el Barça después de la debacle histórica ante el Liverpool en la vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones. Cosas del fútbol actual, un técnico que suma por ahora cuatro de los siete títulos posibles en su etapa en el Camp Nou, se enfrenta a un plebiscito. Por todo, la final de Sevilla se trata de un duelo de la ambición che ante la obligación culé, que las dinámicas de ambos equipos en las últimas semanas han acabado por igualar. Y es que el Barça está más que acostumbrado a estas lides: se trata de su novena final en once años. Tanto, que no viaja a la capital andaluza hasta hoy, mientras que el Valencia de Marcelino lleva ya un par de días concentrado en Jerez preparando la final.

Ambos técnicos dispondrán sobre el verde del Villamarín sus onces de gala, con la excepción de un Luis Suárez lesionado y con la alternativa para sus respectivos porteros de la Copa, ya que como ha venido siendo habitual a lo largo del torneo, Jasper Cillessen y Jaume Doménech defenderán las porterías azulgrana y che, respectivamente. Valverde no tendrá en el banquillo al guardameta titular en Liga y Champions, Marc-André Ter Stegen, toda vez que el alemán se lesionó esta misma semana y ya dijo adiós a la temporada unos días antes que el resto la plantilla del Barça. Será la cuarta final copera de la historia entre ambos equipos, con balance de 2-1 favorable al Barça hasta ahora.

Dos caminos tortuosos

Los caminos de ambos equipos hasta la gran final de Sevilla -la cuarta que acoge la capital hispalense- han sido muy diferentes, pero confluyen en el hecho de haber rozado la tragedia en alguna ocasión. Para el Barça, con el episodio de la alineación indebida del canterano Chumi en una visita al Levante que se saldó con derrota y que obligó a una remontada en el Camp Nou que se repitió en cuartos ante el Sevilla después de rozar el KO en el Sánchez Pizjuán y concluyó con un 0-3 en el Santiago Bernabéu para eliminar a un Madrid que había sacado un empate en la ciudad condal.

Por su parte, el Valencia rozó el ridículo en dieciseisavos ante el Ebro, perdió en octavos en su visita al Sporting en el momento más crítico de Marcelino en el banquillo, pero solventó la eliminatoria en Mestalla, remontó de manera agónica ante el Getafe en cuartos y dejó al Betis sin final en casa.

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Pedro Ríos

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El motivo de la comparecencia ante los medios de Leo Messi y Gerard Piqué era la previa de la final de Copa que jugarán Barça y Valencia (21.00 horas. Benito Villamarín), pero acabó pareciendo la sala de prensa de Anfield tras la eliminación contra el Liverpool en las semifinales de la Liga de Campeones. Como si el tiempo se hubiese detenido, 17 días después de aquel 4-0 llegaron las explicaciones. Y el mensaje del 10 empatizó con todos los barcelonistas. El argentino incluso pidió perdón. Él, que regaló tres balones de gol que Coutinho, Jordi Alba y Luis Suárez no aprovecharon solos ante Alisson. Él, que puso a prueba dos veces al portero brasileño y que en otras dos remató desde fuera del área cerca del poste. Él, que había logrados dos goles en la ida y que lideró al Barça hasta la semifinal. A Messi solo le faltaron lágrimas en su discurso. La afición se siente más acompañada en el duelo tras sus palabras. Otra cosa es que de cara a una final de Copa el tono de tristeza fuese el adecuado. Pero la herida de Liverpool no se ha curado. ¿Y Piqué? Aunque siempre da titulares y sus ruedas de prensa son muy celebradas, los periodistas tenían que elegir a uno de los dos y, con lo que poco que se prodiga Messi (cuatro años hacía desde su última aparición, en la previa de la ida de la semifinal de la Liga de Campeones 2014-15 ante el Bayern de Guardiola), estaba claro quién iba a ser el protagonista.

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