Los cambios de altura, el arma de Rafa Nadal para descolocar a Thiem

Nadal alternó bolas muy largas al revés del austríaco con dejadas y subidas a la red para alterar el ritmo


Como todos los grandes campeones, Rafa Nadal lee las finales de una forma excepcional. Así empezó a derrotar a Dominic Thiem. Acertó en tres momentos trascendentales: con 3-3 en el primer set, en el comienzo del tercero y en la mitad del cuarto. Sobre todo, explotó una estrategia: alternó un ritmo altísimo con un cambio de alturas de bola constante, sobre todo sobre la parte del revés de su rival. Así produjo un desgaste físico tremendo en el austríaco. Esa variación, unida a las subidas a la red, en las que estuvo realmente impecable, fueron la base del español. Si hubiese caído en el ritmo constante que proponía Thiem, de golpeos de ataque continuados, podría haber caído.

¿Cómo lo hizo Rafa? Alternando bolas muy altas y liftadas al revés de Thiem. Como este tenía que retroceder para defenderse, a continuación Nadal avanzaba hacia la red, donde alcanzó un 90 % de efectividad. Esto, unido a las dejadas, contribuyó a cegar el camino al austríaco. Otro apunte táctico. Los saques abiertos, muy angulados, suelen ser una fortaleza de ambos, pero esta vez le funcionaron mejor a Nadal.

UNA LEVE DIFERENCIA MENTAL

La cabeza de Nadal nunca falla

Nadal y Thiem comparten una mentalidad espartana. El austríaco juega con un nivel tremendo de agresividad y colocación, lo que obliga al rival a ir al límite. Pero dento de la fortaleza mental de ambos, hay un punto a favor de Rafa, por su cabeza educada al 100 % de positividad y resistencia. Un factor que le da enormes beneficios en resultados e imagen de grandísimo campeón con un palmarés increíble.

PRIMER SET

Asombroso arranque

El inicio fue una batalla durísima, con dos jugadores a un ritmo trepidante, con una exigencia física tremenda, llevando su rendimiento al limite. Hubo roturas de saque por ambos lados y Rafa supo dominar la parte importante del set a partir del 3-3, sabiendo lo importante que era ganarlo. Los seis primeros juegos han sido de los más intensos que se han visto en Roland Garros en mucho tiempo.

SEGUNDO SET

Los servicios definen

Como era lógico en el segundo set no se podía mantener tal ritmo. Primaron los servicios y los dos finalistas fueron ganando sus saques. Una pelea diferente a la de la manga anterior. No hubo roturas hasta que Thiem, con 6-5, fue mejor para lograr el break e igualar el partido.

TERCER SET

Reacción de campeón

En el inicio del tercero se vio el carácter de campeón de Nadal ante una debilidad. En lugar de caer en algún desánimo por haber perdido el set anterior, pasó todo lo contrario. Jugó de forma espectacular y se puso muy pronto con dos breaks a su favor. Ganó casi todos los puntos con un dominio apabullante.

CUARTO SET

Desesperada ofensiva

Ya en el cuarto set, Dominic parece ver el partido lejos de sus posibiliades y trata de jugar un poco a la desesperada. Empieza a caer en más errores de los que había cometido en el resto del partido. Hay un momento en la mitad del set en el que trata de volver a enganchar, pero Rafa, consciente de la importancia que tiene cerrar el partido y no dejarle reaccionar, vuelve a jugar con una seguridad y consistencia enormes, sin dejarle ninguna oportunidad a su rival para soñar con un quinto set.

Diez motivos para querer a Rafa Nadal

La Voz

El español se enfrentará ante Domic Thiem en busca de su duodécima corona en Roland Garros

Rafael Nadal es, sin dudas, uno de los mejores deportistas españoles de todos los tiempos. Sus logros deportivos lo sitúan como una leyenda del tenis pero, ¿qué otros motivos tenemos para querer a quien mañana irá por su 18 título de Grand Slam? 

1) Su deportividad y su comportamiento dentro de las pistas:

Pese a que cuenta con una amplia carrera como profesional, el balear nunca rompió una raqueta y, además, en muy pocas ocasiones se lo escuchó insultar, levantar la voz o discutir con sus oponentes: desde el 2004, Nadal tuvo muy pocas peleas con sus colegas. Por ejemplo, en Montecarlo, en el 2005, vivió un momento tenso con el argentino Gastón Gaudio, con quien intercambió fuertes comentarios. Un año después, en el 2006, tuvo cruce con el checo Tomas Berdych, a quien llamó «payaso» durante un enfrentamiento en Madrid, luego de que el checo mandara a callar al público español. Nueve años después, en el 2015, Nadal tuvo un entredicho con el polémico Fabio Fognini.

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