«Es muy difícil que las células madre curen una lesión cerebral grave»

Javier Cudeiro, experto en reanimación cerebral, analiza el proceso de recuperación de Michael Schumacher, que, según aseguró una enfermera, habría recuperado la consciencia


A las 15:40 del pasado lunes una ambulancia trasladaba a Michael Schumacher al hospital George Pompidou de París. Nadie quiso confirmar los motivos de su ingreso en el primer piso del Edificio D de la clínica francesa. «Está en mi área y te puedo asegurar que está consciente». La frase, atribuida por el rotativo galo Le Parisien a una supuesta enfermera de cardiología, aumenta todavía más los interrogantes sobre el estado de Schumacher. El secreto de lo que aguarda al alemán está en manos de Philippe Menasché, responsable del área de cirugía cardiovascular y pionero en realizar los primeros injertos de células madre musculares tras extraerlas de un paciente que había sufrido un infarto.

«En las lesiones cerebrales muy grandes, hasta dónde a mí me consta, la recuperación plena es inviable con las técnicas que hay actualmente. No digo que no se pueda hacer en el futuro. Pero con seguridad y certeza no se puede actualmente recuperar grandes lesiones mediante la inyección de células madre», sostiene Javier Cudeiro, catedrático de Fisiología y Director de la Unidad de Estimulación Cerebral no Invasiva de la UDC. «Ya no solo se trata de querer recuperar la capacidad de moverse o de andar, la lesión cerebral de Schumacher era muy grande y puede afectar a otras capacidades cognitivas como razonar, guardar recuerdos en la memoria o hablar. Cuánto más grave sea la lesión y más partes alcance, la situación es más complicada», desgrana Cudeiro. «Yo pondría en tela de juicio que el tratamiento sea efectivo. Si quieren recuperar una función en concreto, una zona muy localizada, podría haber éxito, pero reparar los efectos de una lesión grave es casi imposible».

Resultados no satisfactorios

La utilización de células madre es una terapia restringida hasta ahora a un determinado tipo de patologías en las que se ha probado con éxito. «Una lesión en una articulación, siendo compleja, es relativamente simple comparada con una cerebral. En la inmensa mayoría del cerebro, las células que se mueren no se regeneran. Si tienes una muerte de neuronas, habría que hacer un implante para recuperar cada uno de los tipos perdidos. Hay neuronas excitadoras, distintos tipos de inhibidoras... ¡y no son iguales, ni establecen las mismas conexiones! En una superficie amplia -si tienes dañado, por ejemplo, la mitad de un hemisferio- eso es prácticamente imposible. Por eso, por el momento, los resultados no son satisfactorios».

El precedente del Párkinson

La utilización de células madre para reparar daños cerebrales se ha probado, de forma experimental, en enfermos de Párkinson. «No hay resultados definitivos, está en una fase preliminar y no puede decirse que haya un tratamiento que ofrezca garantías. Eso, a día de hoy, no existe», analiza el doctor Cudeiro, que, con la prudencia de no conocer exactamente el alcance de las lesiones de Schumacher, deja a remojo la frase de la enfermera francesa. «Hay casos de recuperación absolutamente fascinantes. Pero son muy excepcionales».

Un mutismo de casi seis años sin ninguna pista

La familia del que fue siete veces campeón del mundo de fórmula 1 guarda silencio sobre su recuperación. Apenas una señal en casi seis años, desde aquel 29 de diciembre del 2013. Michael Schumacher pasaba su descanso navideño en los Alpes, en la estación de Meribel, practicando esquí. Se estrelló contra una roca y, pese a llevar puesto el casco, las consecuencias fueron fatales. Entró en coma y, desde entonces, su familia mantiene una discreción prolongada sobre su salud. Solo rompió su silencio el pasado enero, coincidiendo con su 50 cumpleaños, para difundir una entrevista grabada en octubre del 2013, poco antes del accidente, como homenaje.

Schumacher se había retirado del pilotaje unos meses antes. Era la segunda vez que lo hacía. Se había despedido de la fórmula 1 en el 2006 y regresado a los circuitos con Mercedes en el 2010. Su retorno no tuvo el éxito esperado -un podio en 52 carreras- y tras competir en Suzuka en octubre del 2012 anunció que lo dejaba al finalizar la temporada. «He perdido la motivación y la energía sin duda necesarias», dijo entonces. La confesión llegó días después de que la escudería alemana anunciara que no le renovaría el contrato e incorporaría a Lewis Hamilton. Tenía entonces 43 años y había logrado siete Mundiales y 91 victorias en la fórmula 1.

Su jefe de filas en Ferrari estuvo en el hospital parisino

Igual que cuando ingresó, en septiembre del 2014, en un hospital de Lausana o durante su recuperación en su domicilio, la familia de Schumacher mantiene el secretismo tras su llegada al George Pompidou de París. Allí, recibió el martes la visita de Jean Todt, su jefe en la escudería Ferrari. Una visita de 45 minutos.

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