El último mohicano del motociclismo gallego

Este año en O Rosal, además de la uva del Rías Baixas, la cosecha nos ha traído un campeón del Mundo de Trial


Gabriel Marcelli, el piloto de O Rosal, se proclamó ayer campeón del mundo de trial TR2, la segunda categoría de esta especialidad, tras la de las estrellas de trial GP donde prevé competir la temporada que viene. Lo hace a la edad de 18 años, siendo uno de los más jóvenes que lo han alcanzado y en el mismo año en el que ha comenzado a medirse a los grandes en el campeonato de España, donde disputa ya la máxima categoría.

Gabriel es el último mohicano del motociclismo gallego. La última figura tras Jorge Prado, la estrella lucense del motocrós mundial, y Jorge Casales, otro trialero gallego en la élite. Tras ellos, será difícil que en los próximos años veamos destacar a ningún gallego a nivel mundial, porque la cantera parece agotada.

Gabriel no lo tuvo fácil en su vida deportiva. En O Rosal, donde dio los primeros pasos en el mundo del trial, no tenía ninguna figura en la que reflejarse, ningún piloto con nivel para aprender. Fue su padre quien le enseñó las primeras lecciones y el espigado joven rosaleiro fue buen alumno. Ya de niño comenzó a competir en Galicia en las categorías inferiores. Lo más sorprendente de él era que a su aparente endeblez física, alto y delgado, contraponía un gran poder de concentración y una calma impropia de su edad. Enseguida comenzó a destacar tras los pasos de Jorge Casales, algo mayor que él y que le enseñó el camino, hasta el punto de seguirle, yéndose a Cataluña, cuando la primera marca, Montesa, le ofreció la oportunidad.

En esta etapa, además, Gabriel tuvo que superar un terrible accidente mientras entrenaba, que le provocó serias lesiones en su rostro y que hizo temer por su continuidad en la alta competición. Todo ello le hizo más fuerte y ahora, ya con una complexión física impresionante y conservando la sangre fría y la fortaleza mental que siempre le caracterizó, Gabriel Marcelli se planta como campeón del Mundo de TR2, ante los más grandes del planeta, ante el mismísimo Toni Bou, el mejor de la historia. Este año en O Rosal, además de la uva del Rías Baixas, la cosecha nos ha traído un campeón del Mundo de Trial.

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