Cristian Toro preparará los Juegos en Madrid, alejado del resto del K4

El oro olímpico se ejercita con un grupo de la federación, junto a su familia, y el barco que logró la plaza lo hará en Trasona


El camino hacia los Juegos de Tokio se acelera para el piragüismo español. Si hace dos semanas comenzaba sus entrenamientos Teresa Portela, con el objetivo de certificar su presencia en su sexta cita olímpica -con una plaza que ella misma ganó para el país en K1 200-, ahora se pone en marcha todo el equipo de kayakistas masculinos. Los componentes del K4 500 que logró la clasificación para la cita del 2020 con su plata en el último Mundial se concentran desde hoy en el Centro de Tecnificación de Trasona (Corvera, Asturias). Allí entrenarán de forma estable los gallegos Carlos Arévalo y Rodrigo Germade con dos palistas que ya saben lo que es colgarse el oro olímpico, Saúl Craviotto y Marcus Cooper Walz.

En Trasona estará el grueso del proyecto del K4, dirigido por Miguel García, el responsable del barco estrella de la Federación Española de Piragüismo para Tokio 2020, mientras que Cristian Toro, que en julio renunció al Mundial para compatibilizar de otra forma su carrera deportiva con su familia, se entrenará en Madrid. En la capital se ejercita de forma estable otro grupo de kayakistas que prepara Luis Brasero, y allí Toro puede vivir con su familia, disfrutar de su hijo Alejandro y conciliar sus entrenamientos con su vida profesional.

En julio Toro había dejado en el aire la forma como prepararía los Juegos, que ahora ya tiene definida «para pelear por una plaza en el K4 500 y también por la del K1 200», explica. El vivariense, campeón olímpico de K2 200 junto a Craviotto en Río, había formado parte de un K4 500 de éxito durante las dos temporadas anteriores. El rendimiento del barco se resintió en el 2019 en varias competiciones. Y en julio finalmente Toro dejó su plaza libre, que ocupó el betanceiro Carlos Arévalo. «A mí no me compensa tener más éxitos y perderme los años más bonitos de mi hijo. Lo tengo clarísimo. Si me hacen elegir, no cambio dos medallas por ver crecer a mi hijo y criarlo», razonó Toro en una entrevista en La Voz tras anunciar que se tomaba un tiempo de reflexión para recuperar la motivación por el piragúismo que había perdido en las espartanas concentraciones en Asturias.

En poco más de un mes, el nuevo K4 500 español completó un rápido acoplamiento y consiguió el subcampeonato en el Mundial, con lo que ganó la plaza olímpica para el país. Ahora, la federación establecerá, como para el resto de distancias, los criterios que regirán la selección de los integrantes de cada embarcación.

Toro considera que las concentracinoes en Trasona le apartan de una forma demasiado radical de su familia, por eso acordó con la federación entrenar en Madrid. El piragüismo español consiguió en los Juegos de Río 2016 4 de las 17 medallas que, en total, consiguió la expedición española.

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