Javier Rañeces: «Estoy mal de brazos y muñecas. Lo que queda de Dakar será difícil porque las molestias irán a más»

El piloto asturiano, que llegó a la prueba con problemas físicos, tuvo una caída en la cuarta etapa tras ser adelantado por Carlos Sainz

Javier Rañeces, piloto asturiano en el Dakar
Javier Rañeces, piloto asturiano en el Dakar

Oviedo

Dentro del Dakar, hay muchos dakares. Los líderes de cada categoría y los ganadores de etapas copan la actualidad informativa, pero en el rally hay centenares de vivencias personales que enriquecen una de las pruebas de motor más duras del mundo. A la sombra de Fernando Alonso, el otro asturiano en competición, en su caso en motos, lucha por terminar cada etapa. Está lejos del foco mediático, pero su mérito es comparable al del bicampeón del mundo de F1. Javier Rañeces llega a la jornada de descanso con el objetivo cumplido de seguir en carrera pero consciente de las dificultades a las que tendrá que enfrentarse los próximos días. «Estoy bastante mal de brazos, muñecas y manos. Lo que queda de Dakar será difícil porque las molestias irán a más», reconoce el piloto, quien se muestra esperanzado en lograr finalizar la prueba a pesar de los problemas.

Rañeces no llegó a Arabia en su mejor estado de forma. Unos meses antes de iniciar el rally se rompió la mano y eso condicionó su preparación. Además, estos problemas se agravaron cuando, en la cuarta etapa, sufrió una caída tras ser adelantado por Carlos Sainz. «Me hice daño en el pulgar izquierdo y en la mano derecha», explica el asturiano, quien reconoce que «me cuesta trabajo» pilotar. «Tengo muchos dolores en manos, hombros y muñecas y estoy a  base de pastillas para calmar el dolor», afirma el piloto, quien tiene puestas las esperanzas en esta jornada de descanso para poder recuperar fuerzas.

En este punto intermedio del Dakar, toca hacer balance. Rañeces tiene un sabor agridulce. Por un lado, considera que la experiencia está siendo positiva «porque seguimos aquí», pero reconoce que «está siendo muy duro». Mermado físicamente, es consciente de la dificultad de lo que le queda por delante. «Será una semana larga y difícil», adelanta antes de aseverar que «a ver cómo voy día a día y si consigo sacar fuerzas para terminar». Su objetivo sigue siendo ese: terminar.

Esta es su segunda participación en el Dakar, pero la experiencia en Arabia tiene poco que ver con la del año pasado en Perú. La principal diferencia está en el terreno, ya que en Perú eran casi todo dunas (el 70%) y en esta edición es mucho más variado, con pistas rápidas y llanuras. «El terreno es totalmente diferente y las etapas son mucho más largas, más en línea y sin serpentear tanto como el año pasado», explica el asturiano.

El año pasado Rañeces logró acabar, pero al finalizar la prueba aseguró que no repetiría. Finalmente cambió de opinión. «Cuando volví dije que no regresaría y así hubiera sido si el Dakar siguiese en Perú. No tenía intención de repetir aquello. El motivo de cambiar es por el cambio a Arabia, porque el tipo de carrera me atraía al ser diferente», argumenta.

Al igual que el año pasado, la prueba también está siendo dura, pero a pesar de los problemas físicos, el asturiano deja claro que «no me arrepiento» de haber tomado la decisión de volver a participar». Eso sí, reconoce que se esperaba que «fuese más fácil. Se me está haciendo difícil por las circunstancias, pero no por la prueba en sí». «Venía lesionado y casi no pude entrenar. Luego la caída me mermó más el físico y voy arrastrando problemas», señala el piloto, quien tiene claras sus intenciones: «intentaré terminar, pero si no puedo me retiraré y ya está».

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