Saúl Craviotto: «David Cal nos quitó a todos el miedo a ganar»

«Tengo la quinta medalla entre ceja y ceja», dice el piragüista


El piragüista Saúl Craviotto ha reconocido que tiene «entre ceja y ceja la quinta medalla» olímpica que puede conseguir el próximo verano en Tokio y que le igualaría con David Cal como el español más laureado de la historia y aquel que les quitó «el miedo a ganar», al tiempo que ha reconocido que le haría «una ilusión tremenda» ser el abanderado en la ceremonia de inauguración de los Juegos, pero que no quiere entrar en ninguna «polémica» con este tema.

«Tengo la quinta medalla entre ceja y ceja. Tengo muy claro que lo podemos lograr. Si nos dejan trabajar de aquí a Tokio con calma y como Dios manda estoy convencido de que lo podemos hacer», valoró Craviotto, reconociendo que ha «hablado» con David Cal sobre la posibilidad de emular sus cinco medallas.

«David es un tío espectacular, me llevo genial con él. Como persona es genial, tenemos muy buen rollo y nos lo tomamos a cachondeo. No lo veo como 'voy a por el récord de David'. Aunque gane cinco, seis o siete medallas David siempre va a ser el número uno para mí. Fue el que nos quitó el miedo a ganar a todos los piragüistas y es el ejemplo a seguir», se rindió ante el gallego.

Respecto a su programa olímpico, el leridano explicó que está «a tope con el K4-500» y que también «cabe la posibilidad de doblar al K1-200». «Si me afecta lo más mínimo por fatiga no doblaré. Será decisión del entrenador, pero creo que sí se podrá por la diferencia de días que hay entre pruebas. Ir a por dos medallas sería apuntar alto», reconoció.

A sus 35 años y cerca de sus cuartos Juegos Olímpicos, aseguró que «la edad no está siendo un problema» en su preparación. «Físicamente estoy bien. No hay lesiones y psicológicamente estoy súper motivado. De momento la edad no significa nada para mí. No recuerdo aquella sensación (del debut olímpico), lo único que sé es que estoy a tope ahora», expresó, consciente de que es «el mayor y el más experimentado» tripulante del poderoso equipo de K4-500 que es claro aspirante a medalla en Tokio.

«Pero al final todos somos igual de importantes y aportamos lo mismo al barco. Yo aprendo mucho de ellos y ellos supongo que aprenderán mucho de mí. Al final, el líder real es el entrenador, que es la cabeza de todo esto, y está muy motivado porque ve que nos estamos dejando la piel. Nosotros somos peones y hacemos lo que él nos dice. Vamos todos a una, que es lo importante», resumió.

«Si Mireia opina que debe ser abanderada, me parece genial»

A expensas de confirmar su billete olímpico en las pruebas selectivas de marzo, Craviotto recordó que «el COE decidirá» si es el abanderado. «Cuando se oficialice ya está, se acabó la polémica y a entrenar. Yo siento que me haría una ilusión tremenda, pero no quiero entrar en una pugna de si tengo que ser yo, o tú, tal... Yo lo que quiero es entrenar, sacar medallas para España y dejarme de historias raras. Yo no estoy para eso», aclaró.

Según ha subrayado recientemente el presidente del COE, Alejandro Blanco, el organismo elegirá el deportista más laureado en los Juegos. Tanto Craviotto como Mireia Belmonte atesoran cuatro medallas, si bien el primero tiene dos de oro por una de la nadadora, quien reclama que «ha llegado la hora de que haya otra abanderada olímpica».

«Es lo que opina Mireia y lo respeto igual que la acepto a ella. La admiro muchísimo, es una deportista ejemplar, de '10', que lleva muchos años en lo más alto. Si ella opina eso, genial, no pasa nada. A ella evidentemente le hace ilusión, igual que a mí», valoró el piragüista.

«No pienso mucho en ello porque todavía no estoy ni clasificado para Tokio. Dentro de dos meses, cuando se diga lo que se tenga que decir, ya pensaré, o no, porque eso me pone nervioso y me entra el gusanillo. Es algo maravilloso, podría ser lo más bonito que me pase en mi carrera deportiva», zanjó sobre el tema.

«Marcus Cooper tiene potencial para ser mi heredero»

En cuanto a su posible retirada después de los Juegos, sentenció que «depende de muchos factores». «Depende primero de si voy a Tokio. Si voy, a ver si me va bien o me va mal. Y después de los dos meses de vacaciones que me voy a pegar, veré si tengo ilusión de seguir. No lo sé. De momento me encuentro muy bien, pero los Juegos son cada cuatro años y mirar a París se me queda lejos. Físicamente estoy entrenando como un jabato, estoy aguantando todas las series que me manda el entrenador. Todo va a depender de la cabeza», recalcó.

Pensando en el futuro de su deporte, señaló a Marcus Cooper, su compañero en el K4-500, como su posible «heredero». «¿Por qué no? Es un tío joven. Con 21 años fue campeón olímpico en K1-1000 y por supuesto que puede ser el heredero y el mejor deportista de esta federación, sin ninguna duda. Tiene potencial y está luchando todos los días para serlo», le alabó.

Por último, Craviotto lanzó una petición al nuevo Gobierno español, cuya nueva máxima representante es Irene Lozano. «Que sigan apoyando al deporte porque es una forma de invertir tanto en salud como en educación a la larga. A seguir peleando para seguir sacando campeones que son el espejo de muchos niños y una cosa nutre a la otra. Hay que seguir trabajando en esta línea y apostando por el deporte, eso no se puede dejar nunca», pidió.

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