Sandro Rosell: «La jueza Lamela debe explicar quién era la mano negra que estaba detrás»

DEPORTES

Flaminia Pelazzi

El empresario catalán y exdirigente futbolístico insiste en que lo tuvo dos años en prisión preventiva solo por haber sido presidente del Barcelona

20 jul 2020 . Actualizado a las 08:55 h.

Casi dos años entre rejas dan para mucho. Para redescubrirse a uno mismo. Para conocer un nuevo mundo. Para acercarse a la espiritualidad. Y, en el caso de Alexandre Rosell i Feliu, Sandro Rosell, (Barcelona, 1964) para tener la certeza de que alguien con mucho poder en España fue a por él y que la jueza Lamela (instructora del caso abierto contra él por blanqueo de capitales y organización criminal) prevaricó para mantenerlo 645 días en prisión preventiva.

Un año después de haber sido absuelto por falta de pruebas —«No me absolvieron por falta de caso por corporativismo. En la sentencia queda claro que no había caso, pero si te absuelven por falta de pruebas es más difícil demostrar la prevaricación de la instructora», defiende—, insiste en que el único motivo de mantenerlo durante este tiempo en la cárcel está en su pasado como presidente del Barcelona y que su objetivo es descubrir «la mano negra» que hubo detrás. Lo cuenta en Un fuerte abrazo (Plaza & Janés), libro en el que, a modo de diario, narra en primera persona sus 645 días y noches en prisión. 

-¿Cómo se encuentra una persona un año después de que la sentencia de absolución haya sido firme?

-Tranquilo y con ganas de saber cosas. Hace un año y pico que me pusieron en libertad física, pero la libertad penal duró todavía unos meses, hasta que hubo sentencia firme. Pero uno queda señalado. Cualquiera que entre en Google y ponga mi nombre va a flipar. No se ha borrado nada malo de lo que se ha dicho de mí. La gente que ha seguido el caso en España sabe cómo ha sido. Pero, si yo mañana voy a buscar trabajo fuera, cualquiera indagará en Internet, alucinará y dirá: «¡Cómo coño quiere trabajo este tío!».

-Al menos, el algoritmo de Google lo ha tratado bien. Si se teclea su nombre las primeras informaciones que figuran son posteriores a su puesta en libertad.

-Menos mal. Pero no dejas de estar marcado de por vida. Esto es como el que tiene un accidente y se rompe un brazo. Va escayolado dos años, pero luego no puede jugar al tenis el resto de su vida. Siempre queda algo.

-¿Por este motivo de tratar de limpiar su imagen a escrito el libro. Miedo quizá a que cuando un tataranieto suyo vaya a teclear su nombre se asuste de todo lo que pone?

-No, no. Mire. Cuando ya has estado en la cárcel, lo que piensen o digan de ti te importa un rábano. El libro lo he escrito por una promesa al padre Paulino (capellán de Soto del Real). Él me ayudó mucho en la cárcel y ahora quiero ayudarlo yo con este libro. Porque el dinero que recaudemos con los derechos de autor irán para su fundación.

-El hecho de que la absolución fuera por falta de pruebas y no por ausencia de caso puede dejar todavía alguna sospecha.

-Esto lo hacen los jueces para que no puedas querellarte contra la jueza anterior. Que, en cualquier caso, yo ya lo he hecho. Es un tema muy corporativo entre ellos. Te pueden absolver por falta de pruebas o de caso. Si es por lo primero, la jueza instructora tiene menos responsabilidad. Si es por falta de caso, es más fácil demostrar la prevaricación. De todos modos, en mi sentencia se habla de las dos y queda claro que no había caso.

-El libro «Un fuerte abrazo» desprende puro rencor hacia la judicatura, policía, funcionarios de prisiones, fiscales, abogados de oficio...

-No. El libro es la verdad. Hubo prevaricación y por eso le puse una querella a la jueza. Si no crees que una persona ha prevaricado, en este caso la jueza Lamela, no interpones una querella. Si lo hago es porque estoy convencido de que lo hizo. Y todo lo que cuento en el libro es verdad. Si fuera por rencor, escribiría cosas que no son ciertas. Yo explico los hechos sin rencor. En serio. No tengo ningún tipo de rencor. Lo que sucede es que, a veces, se confunde el querer saber la verdad y hacer justicia con el rencor. Cuando te han jodido, parece que hay que poner la otra mejilla. Pero lo de la otra mejilla es una historia, no tiene por qué ser verdad.

-También se aprecia mucho victimismo. Según usted, todo el mundo actúa mal.

-No. Todo el mundo, no. Hablo muy bien de los funcionarios. De los jueces que me absuelven (bueno, en el libro no, pero después en las entrevistas sí). Del director de Soto. Del capellán. De los compañeros de la cárcel. De algunos policías, que eran muy amables. Lo que hago es hablar de lo que me pasó a mí. Sin rencor. He intentado ser neutro. Y he procurado no ser victimista, porque no me gusta ser la víctima de nada.

-Deja entrever que todos los encarcelados lo están de manera injusta.

-En los casos más mediáticos, sí que todos tienen una historia detrás. No tengo duda. Pero también hay otros que reconocían que la habían hecho y que la tenían que pagar. Hay gente que se siente maltratada, como es nuestro caso [siempre habla en plural porque incluye a su compañero Joan Besolí]. Y otros que no. Que cuando hacen algo saben que corren el riesgo de acabar en prisión y lo aceptan.

Llegar a sentir cariño por asesinos o maltratadores es algo bestial que te pase, pero es la realidad dentro de la cárcel

-Desde fuera resulta difícil entender cómo alguien de una posición social como la suya puede llegar a sentir cariño por asesinos o maltratadores.

-Es bestial que te pase pero es la realidad dentro de la cárcel. Joan y yo alucinamos viendo lo que nos estaba pasando.

-¿Llegó a darle miedo o preocupación ese sentimiento que había nacido en usted?

-Miedo no. Preocupación, quizá un poco sí, porque en tu educación no entran esas cosas. Es algo nuevo y todos, delante de lo nuevo, mostramos cierta preocupación o resistencia. Las personas somos animales de costumbres y cuando te ponen cosas nuevas te preguntas qué está pasando. A la que vas entrando, te vas sorprendiendo de cómo reaccionan tus sentimientos.

-¿En qué momento uno desconecta y actúa con total normalidad, como si no estuviera entre rejas?

-Nunca. Te tienes que adaptar. Y la parte física lo hace. Pero mentalmente es imposible actuar como si estuvieras fuera. Es que no es una situación normal la que allí vives.

-¿Dormía bien?

-Perfectamente: ocho horas más la siesta cada día. Sin pastillas ni nada. Eso, mucha gente no lo consigue.

-Cuenta en el libro, también, que según llegó a Soto del Real le entregaron condones y vaselina. ¿Cómo fue? ¿Tuvo algún problema?

-Pues así, como usted dice. Lo vimos y le preguntamos al funcionario que eso a qué venía. Y nos respondió que ya nos daríamos cuenta con el tiempo. Pero admito que ni tuve ningún problema. Ni usé los preservativos (se ríe). No tuve problemas de ese tipo ni de otros. Un par de veces sí me increparon, pero fue solo palabrería. Nada físico. 

-Durante todo el libro, dice y no dice. Deja caer cosas, pero no da nombres. Por ejemplo, habla de que hay periodistas y medios de comunicación acostumbrados a pasar por caja. Tira la piedra y esconde la mano. ¿Es por miedo a una querella?

-Lo primero es que no digo que sean todos. Pero sí que hay algunos. Lo que sucede es que no tengo pruebas físicas. Yo explico las cosas de forma explícita cuando tengo las pruebas físicas. 

Estuve como estuve por haber sido presidente el Barça. No tengo una explicación. Por eso le he puesto una querella a la jueza Lamela

-E insiste durante toda la publicación en que lo persiguen por ser presidente del Barça e independentista, catalanista o como usted quiera llamarlo. ¿Cómo se explica eso?

-No es exactamente. Por catalanista, no. Estuve como estuve por haber sido presiente del Barça. Y no tengo una explicación. Precisamente, eso es lo que estoy buscando e intentando saber. Por eso le he puesto una querella a Lamela. La jueza debe explicar quién era la mano negra que estaba detrás. Porque me parece que no ha quedado duda alguna de que había una mano negra detrás. Sino, explíqueme usted cómo es posible que el estado vaya a por un español para defender a un brasileño que no quiere ser defendido y por algo que sucedió doce años atrás. ¿Quién está detrás?

-Tendrá algún sospechoso.

-En el libro voy diciendo las cosas que me van pasando por la cabeza, porque es un diario. Al principio pienso una cosa, luego otra. Fíjese que está en presente y no en pasado. 

-Cuenta que quien está detrás es alguien con influencia en las altas esferas del país y que el motivo es que usted fue presidente del Barcelona. A mucha gente le puede venir a la cabeza el nombre de Florentino Pérez.

-No, no. Descartadísimo. A pesar de que al principio, en la primera página piensas de todo y en que cualquiera está detrás. Luego vas seleccionando... Pero, al principio, piensas en cualquiera, hasta en uno que un día te pidió una camiseta del Barça y no se la diste. 

-Lo que suena extraño es que por una comisión rogatoria que llega de Estados Unidos, dos simples funcionarios (un fiscal y un policía) decidan por su cuenta ir a por usted y hasta denuncia que le metieron dinero en un armario durante el registro.

-No estoy hablando de simples funcionarios. Hablamos de un fiscal de la Audiencia Provincial y un comisario de policía. No son cualquier funcionario. 

-Parece que no le apetece mucho hablar sobre esto.

-La verdad es que no, porque es precisamente lo que no sé. Estamos hablando de cosas que desconozco, pero me gustaría saber. No entiendo cómo una comisión rogatoria de Estados Unidos, que pide información bancaria mía, acaba con una petición de Fiscalía de que me metan en la cárcel. 

-Desliza también que es un prisionero político de guerra.

-Eso no lo digo yo. Lo dice mi abogada.

-Otra cosa que sorprende es que habla del trato de favor que tiene Jaume Roures por parte del gobierno de Mariano Rajoy, cuando el fundador de Mediapro es independentista y cercano a Podemos.

-Yo no digo que sea ni independentista ni cercano a Podemos.

-No, se lo digo yo, porque parece difícil ver la conexión entre el Gobierno español de entonces y Roures.

-Eso es harina de otro costal, que daría para otro libro. Entraríamos entonces en terreno político, que no quiero entrar. 

Por la comisión rogatoria que a mí me mandan a la cárcel a Mediapro se la archivan

-Pero sí cree que hubo un trato de favor hacia él.

-Siempre me ciño a los hechos. Y estos dicen que llegó una comisión rogatoria pidiendo por mí y por Mediapro. Yo acabo en la cárcel, que me mete Lamela. Y la misma comisión rogatoria de Mediapro va Lamela y la archiva. Esto es un hecho. Cada uno que piense lo que quiera. Yo solo relato.

-También defiende que no hubo sobornos a la FIFA para que Catar fuera sede del Mundial del 2022, cuando Sergio Jadue (expresidente de la federación chilena) reconoció que sí. Además, el periodista escocés Andrew Jennings, elaboró un reportaje para la BBC en el que aseguraba que Ricardo Teixeira había cobrado diez millones de dólares de ISL entre 1992 y 1997. Pese a todo, usted sostiene la inocencia del brasileño y de la candidatura de Catar.

-De lo anterior no lo sé. Porque yo no estaba. Lo que sé es que Catar, hasta donde yo sé, no ha comprado nunca votos. Todos los reportajes que se han emitido, siempre lo dejan todo en el aire. Nadie ha dicho: «Este ha cobrado tanto, este otro tanto...». Todo queda en el aire. No he visto una demostración fehaciente de compra de ningún voto. Pruebas, ninguna. Yo sé de cuatro que no han recibido ni un euro. 

-¿Por qué tanta seguridad en Catar?

-Es que lo sé. Conozco perfectamente a estas cuatro personas. Las conocía, porque dos están muertas.  Votaron por Catar porque querían dar a Oriente Medio la oportunidad de organizar un Mundial. Grondona, Leoz, Teixeira y Villar pensaban que era lo mejor para el fútbol. El resto de historias son para no dormir. Al menos, esos cuatro no recibieron ni un euro. Repito, querían dar la oportunidad a Oriente Medio de tener un gran evento por primera vez en su historia. Quedaron Estados Unidos y Catar y pensaron que era lo mejor.

-¿Cree que el resto puede llegar por un enfado de Estados Unidos por quedarse fuera?

-Podría ser. Por eso quiero ir al fondo. Si es que se enfadaron porque perdieron, ya está. Me costaría entenderlo desde el punto de vista democrático, pero si fue así, pues vale, fue así.

-¿Qué ha cambiado del Rosell que entró en la cárcel al actual? 

-La cárcel lo que hace es que magnifica todo. Todo lo malo que tenía antes, ahora es más malo. Y lo bueno, ahora es más bueno. Lo neutro, ahora más neutro.

-¿Temió que le pudiera llegar a pasar como a un compañero de prisión que dejaran de agradarle los abrazos?

-No, porque yo tenía mi familia, mi mujer, mis hijas, mi madre, mis hermanos... Sabía que por más tiempo que estuviera allí no faltarían a la cita. A este compañero le pasó esto porque nadie lo fue a visitar.

-Hablando de su madre, Los, es el gran descubrimiento del libro. Cómo conseguía esconder la comida para dársela en prisión.

-(Carcajada) Se ha convertido en la contrabandista más famosa del mundo. Va a llegar al mercado y van a pensar... No. Es broma. Le tienen mucho cariño. Cuando llega al mercado le hacen la ola.Es una campeona. Supongo que todos los hijos pensarán lo mismo de su madre, pero es que es así. Sobre lo que hacía con la comida, permítame que deje algo para que la gente lea el libro. Que si hacemos spoiler de todo, no voy a vender un puñetero libro en Galicia (se ríe). 

-¿Hubo algún momento que pudiera definirlo como bueno, el mejor?

-Hombre, el mejor momento es cuando salí libre. Pero la última misa fue súper emocionante. El padre Paulino me puso la canción «Amigo» de Roberto Carlos. Te das cuenta de que querías a la gente y la gente te quería. Fue tremendo.

-¿Se ha vuelto más desconfiado?

-Sí.

-¿Y se puede vivir siendo tan desconfiado?

-Pues claro. Se puede vivir con tanta desconfianza, pero por otro lado me he vuelto más espiritual, más humano. Va con la persona.¿Podrías vivir con el pelo largo hasta la cintura? Pues sí. Ya está. 

-¿Ha podido reconducir los negocios?

-No, porque quedas marcado de por vida. Es más difícil. Antes yo era consejero de algunas empresas multinacionales y ahora no me llaman ya. Eso queda de por vida. 

-¿Qué análisis hace del actual momento del Barcelona?

-Hombre, recién perdida la Liga no es un buen momento para hacer análisis. Estos hay que hacerlos con la cabeza fría.

-¿Dejaría a Setién hasta la próxima temporada pase lo que pase en la Champions? ¿Cree que se la juega en la Champions? ¿Lo destituiría antes?

-Todos los resultados afectan a corto o largo plazo en las decisiones, y ganar o no la Champions seguro que afectará a cualquier decisión deportiva, no solo del entrenador. Así funciona el fútbol.

-Bartomeu es muy amigo suyo, como dice durante todo el libro, ¿Qué le parece su actuación en el tema de las redes sociales?

-La auditoría ya ha dicho que todo estaba bien, correcto, legal y sin ningún tipo de duda respecto a la contratación, a pesar de que hubo algún proceso mejorable.

-¿Cómo es su relación actual con Joan Laporta, al que no cita ni una vez en el libro? Su desencuentro llegó por la acción de responsabilidad que usted impulsó y, a partir de ahí, hubo enemistad. ¿Se retomó el contacto tras la llamada de Laporta al salir de la cárcel? ¿Lo ve posible?

-La acción de responsabilidad no la impulsé yo. Apliqué la ley del deporte catalán. Cuando los fondos propios del club son negativos, y en aquel momento lo eran, estás obligado por ley a poner la acción de responsabilidad en un punto del día de la asamblea, y es lo que hice. Con Jan, pasamos momentos muy buenos y momentos muy malos. El tiempo es selectivo y solo recuerdas lo bueno. En el fondo, yo le tengo un cierto cariño.

Claro que quiero influir en las elecciones al Barça. Como creo que tienen que influir en el próximo presidente todos y cada uno de los socios

-¿Podría plantearse regresar al Barça? ¿Como presidente? ¿En alguna candidatura? ¿Apoyará a alguien en las próximas elecciones en caso de que no se presente ni como presidente ni en ninguna candidatura?

-Nunca, pero nunca digas nunca. Diré lo que pienso de los candidatos que se presenten, sí. Me decían el otro día, de forma crítica, que yo quería influir… Pues claro que quiero influir. Siempre he querido influir en cualquier grupo humano del que formo parte. Como creo que tienen que querer influir en el próximo presidente todos y cada uno de los socios del Barça.

-¿Se plantea en algún momento si no es el Barça regresar al fútbol bien sea entrando en algún club, federación catalana, federación española, Liga?

-Esto no lo sé. Nunca sabes que te deparará la vida, y lo digo por experiencia personal (se ríe), pero a mi lo que me gusta es el fútbol base.