Carlos Alcaraz, un proyecto ilusionante

Su proyección con un tenis ofensivo y variado dispara las expectativas para un tenista de 17 años clasificado para Australia


Acaba de clasificarse para jugar la fase final del Open de Australia, tras pasar las tres rondas de la previa con solo 17 años. Desde hace tiempo, sus resultados dan pie a las equiparaciones con los obtenidos a la misma edad por los mejores jugadores del mundo. Y, al final, siempre aparece la comparación con Rafa Nadal, algo que afectó a otros jugadores en sus carreras (incluso a campeones como Richard Gasquet), pero que de momento no preocupa a Carlos Alcaraz, ni a su círculo más próximo. 

Entorno de deportistas

Nacido en una familia de tenistas, su padre fue subcampeón de España infantil e intentó hasta los 18 años ser profesional. La falta de apoyos económicos para seguir intentándolo le llevó a dedicarse a la enseñanza, y pronto logró dirigir la escuela del Club de Campo de Murcia, el lugar donde Carlos dio sus primeros raquetazos.

Apuntó maneras desde muy pequeño pero, dentro de la precocidad con la que fue demostrando sus cualidades, siempre se cuidó que fuese paso a paso. «Hay que proteger a los niños que tienen 13-14 años, que no piensen que por sus logros en las categorías inferiores van a ser profesionales el día de mañana», declaraba su padre cuando Carlos tenía 14.

La primera y acertada decisión del primero que le enseñó a jugar fue darse cuenta de que es muy difícil ser entrenador de tu hijo. Al final, siempre te ve como su padre y es realmente complicado separar las figuras de padre-hijo y entrenador-pupilo. Los problemas de la pista continúan en casa y viceversa. No obstante, haber experimentado el mundo del tenis y tener los conocimientos del camino adecuado para intentar llegar a la élite suponen un gran activo para que el padre supervisase la trayectoria de su hijo.

 Superación desde infantil

Si nos fijamos en los logros del joven murciano nacido en El Palmar, sus resultados desde la edad infantil muestran una superación constante. Todo ello ha supuesto que se le juzgue comparativamente con los mejores, algo que a Carlos no parece afectarle. 

Agresivo y versátil

Rafa Nadal podría ser su mayor problema, pero salvo por tener un excelente entorno como el balear, y un aplomo y seriedad en la pista similares, sus estilos son muy diferentes: el modelo de juego de Carlos es más agresivo que el de Rafa. Dotado de una gran derecha, y con un revés unas veces parecido al de Rafa, y otras con la precisión del de Djokovic, le gusta jugar al ataque, para lo que dispone de una buena volea y una magnífica dejada para cambiar los ritmos. Además, es capaz de esperar su momento, aguantando la bola desde el fondo de la pista lo que haga falta. Agresivo, no duda en atacar sin miedo al error. Prefiere ganar los puntos a que los pierda el contrario.

Todo esto denota que sus condiciones son mucho más comparables al tenis de Federer que al de Nadal.

Alcaraz se crio jugando más en tierra, pero las características de su juego prometen muy buenos resultados en pistas rápidas.

Si nos fijamos en lo conseguido hasta ahora, vemos una evolución constante y espectacular, pero a la vez muy trabajada en los distintos escalones: primero en los ITF júnior, luego en los challengers (ya ganó tres), y ahora en los torneos grandes. 

Parte de una gran generación

A Carlos Alcaraz también le gusta jugar por equipos: ganó la Copa Davis júnior con una excelente generación, de la que formaba parte de manera destacada el gallego Alejandro Calviño (que eligió el fútbol y relegó la raqueta), y remató sus excelentes resultados con un 2020 en el que ascendió más de 300 puestos en el ránking ATP, quedándose a las puertas de los top-100.

La hora de la verdad, con permiso de las lesiones, y el papel de Ferrero a su lado

Carlos Alcaraz se encuentra ya cerca del tenis de los grandes, el que te pone en tu sitio y el que define tu nivel real. A su edad, es obvio que su capacidad de mejora sea grande: potenciar el saque, modelar el físico, experimentar lo que se siente al jugar con los mejores, comprobar cómo afronta la presión en el ambiente profesional… pero indudablemente, si las lesiones le respetan (aquí siempre me viene a la memoria la mala suerte de Óscar Burrieza), las condiciones de Carlos Alcaraz constituyen un proyecto ilusionante de que España (al margen de lo que hagan otros jugadores como Khum, Davidovich, Badosa, etc.) dispone de un tenista que reúne unas condiciones espectaculares y permiten soñar con otro español en la élite del tenis mundial.

El camino va a ser duro, pero para afrontarlo cuenta con un elemento decisivo a la hora de conseguirlo: un excelente entorno, con la figura de Juan Carlos Ferrero como responsable. El de Villena, que sabe lo que es ganar un grand slam y alcanzar el número 1 del ránking ATP, le garantiza tener al lado a alguien con una gran experiencia, sencillez, humildad y una virtud necesaria en todos los órdenes de la vida, pero enormemente importante en el tenis, equilibrio.

En resumen, que en este anómalo Open de Australia los aficionados españoles ya cuentan con otro jugador al que observar detenidamente (sobre todo los que no lo hayan visto): Carlos Alcaraz, un proyecto ilusionante para él y el futuro del tenis español.

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