La situación que vive el tenista serbio debido a una sucesión de decisiones erróneas y condicionado por su entorno retrata una trayectoria con temibles consecuencias
15 ene 2022 . Actualizado a las 10:14 h.Varias veces en los últimos años, el calor y los incendios han sido foco de preocupación de la celebración del Open de Australia, el primer grande del calendario tenístico. Sin embargo, este año, por la incertidumbre de la pandemia, hace meses que se generaban dudas acerca de su celebración. Resulta que toda la atención en los últimos días viene protagonizada por Novak Djokovic, el serbio que ostenta el número 1, y que consiguió ganar en Melbourne nada menos que en nueve ocasiones.
Visado
Medidas estrictas contra antivacunas. Hace ya tiempo que se especulaba sobre su participación, dado que el serbio se manifestaba contrario a la vacunación, condición exigida por el gobierno australiano para concederle el visado. Es uno de los gobiernos de los más estrictos del mundo en las medidas anticovid que, entre otras cosas, supusieron nueve meses de confinamiento para su población.
El proceso
Jesucristo y dos apelaciones. Sin embargo, sin vacunarse y basado en informaciones de la organización del torneo y del estado de Victoria, Djokovic se presenta en Melbourne afirmando ante las autoridades que su visado está en regla. Retenido durante cinco días, sus abogados consiguen evitar su expulsión, por un error de procedimiento de los funcionarios aduaneros en el tiempo concedido a Novak para presentar la documentación en regla. El asunto pasó a manos del ministro de Inmigración del Gobierno australiano, que rechazó el visado del serbio. La nueva apelación de sus abogados evita la salida inmediata de Djokovic, que volverá a declarar hoy y, posteriormente, se celebrará la vista definitiva, en la que presumiblemente será expulsado definitivamente, acabando con un culebrón en el que hasta hubo rueda de prensa de la familia Djokovic en la que su padre le comparaba con Jesucristo y Espartaco, lanzando mensajes bélicos de que se estaba pisoteando a todos los serbios.
Responsables
Múltiples culpables. Tenga el final que tenga, toda esta esperpéntica situación tiene varios responsables. Primero, la organización del torneo no alineándose con su gobierno para no perder la participación del número 1. Después, la Federación Internacional de Tenis y la ATP, no marcando claramente la imposibilidad de participar sin estar vacunado, y evitar la discriminación con el resto de tenistas (como decía Tsitispas: «Nos hace parecer tontos al resto de jugadores»). Y, fundamentalmente, la actitud del serbio, mostrándose ambiguo cuando se le preguntaba en los últimos tiempos sobre su participación y, sin embargo, se presenta con un permiso gestionado particularmente sobre haber dado positivo en unas fechas en las que aparece en diversos actos, incluso con niños, sin mascarilla y sin distancia de seguridad.
Para acabar de rematarla, afirma no haber estado en ningún otro país antes del viaje, lo que se demuestra falso al conocerse de forma fehaciente su estancia en Marbella en días previos a su partida. Su pobre disculpa es que su agente se equivocó al rellenar la casilla.
El entorno
Deportividad e influencias. Si para algo ha servido este culebrón es para reafirmar el ansia de protagonismo de un jugador que comenzó su carrera con un sinfín de simulaciones de lesiones cuando los partidos no iban bien para él, para luego reaccionar y superar a sus desconcertados adversarios.
Dotado de unas extraordinarias condiciones, no entendía, y sigue sin hacerlo, por qué Federer y Nadal contaban con muchas más simpatías y apoyos que él. Nunca fue capaz de entender que, estilos aparte, la deportividad inherente a sus dos competidores estaba a años luz de su comportamiento en la pista. Y si nos referimos a los entornos, basta haber visto las ruedas de prensa de los Djokovic para hacernos una idea del ambiente que le rodea y en el que creció. De ahí que haya cometido errores tan increíbles como cuando a principios del 2017 despidió a todo su equipo, con el que había ganado doce grand slam y con el que estuvo más de doscientas semanas en lo más alto de la clasificación mundial, para entrar en la órbita de un gurú español, Pepe Imaz, amigo de su hermano Marko, que en las instalaciones de Puente Romano en Marbella dirige una escuela basada en «amor&armonía».
Consecuencias
Su carrera deportiva, afectada. El resultado de haberse puesto bajo la órbita de Pepe Imaz fue la pérdida de combatividad de Novak, posiblemente su mejor fortaleza, que unida a una dieta sin proteínas debilitaba su físico, lo que como consecuencia lógica produjo un evidente bajón en su rendimiento.
Cuando volvió a llamar a Vajda, su entrenador de toda la vida, este le puso dos condiciones: que Imaz desapareciese del equipo y que, si no quería tomar carne, tendría que tomar pescado, porque Marian entendía que sus músculos no podían fortalecerse sin una dieta con proteínas.
Con el equipo de vuelta, Novak volvió por sus fueros de gran jugador, pero los celos respecto a Federer y Nadal fueron en aumento. Ante los éxitos de la organización de la Laver Cup por Roger y la flamante escuela de Rafael, pretendió organizar un torneo en los países balcánicos en plena pandemia, con 4.000 personas sin mascarilla ni ningún tipo de restricción, que finalizó con una fiesta para los jugadores, de la que salieron varios contagiados.
Pasado conflictivo y futuro en entredicho
Novak Djokovic se ha retratado a lo largo de su carrera deportiva.
Otros episodios
Sucesión de conflictos. Si ya en Roland Garros en el 2014 estuvo a punto de ser expulsado por un lanzamiento de raqueta hacia el público, en el US Open del 2020 jugando contra Carreño fue descalificado por lanzar un pelotazo que impactó en el cuello de una jueza de silla y estuvo a punto de ocurrirle lo mismo en los Juegos de Tokio, también jugando contra Carreño, lanzando su raqueta contra la grada, con la suerte de que en esta ocasión no había público. Después, dejó colgada a su compañera de mixtos y abandonó el torneo.
Comportamiento
Lejos de ser un ejemplo. El episodio actual, cuando está de número uno y en una situación más favorable que sus dos rivales para conseguir retirarse con un mejor palmarés sigue la línea de una persona enrabietada, que achaca el mayor reconocimiento del público hacia sus rivales por proceder de un país pequeño, sin recapacitar que ellos son un ejemplo de comportamiento a todos los niveles, reconocido en los últimos años hasta por los propios jugadores con el premio a la deportividad Stefan Edberg, que ellos votan y que se lo han repartido Roger y Rafa, mientras que el comportamiento de Novak en la pista, con rotura de raquetas y gritos desafiantes al público están muy lejos de ser un ejemplo para nadie, y menos para los jóvenes, y muy distante del amor y armonía que su amigo y consejero Imaz preconiza.
Futuro
Si no se vacuna, se complicaría Wimbledon y el US Open. Si es expulsado y sigue con su negativa a vacunarse, va a tener difícil su participación en Wimbledon y el US Open, sus principales objetivos. Pero, de momento, lo que ha conseguido es ser el único foco de atracción de la previa del primer grand slam de la temporada.