¿Por qué Cristiano Ronaldo no es capaz de encontrar equipo?

Pablo Gómez Cundíns
Pablo Gómez Cundíns REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

IAN WALTON | REUTERS

Un mes después de que pidiese al Manchester United que le liberase para engrosar sus estadísticas en la Liga de Campeones solo ha obtenido noes por respuestas

29 jul 2022 . Actualizado a las 18:36 h.

Suelen decir los ingleses, inventores del juego, que el fútbol es asociación. Y que cuando alguien se aparta de ese camino, sale malparado. Cristiano Ronaldo (Funchal, Portugal, 1985) está en ese proceso.

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Un mes después de haberle solicitado a su club, el Manchester United, que le liberase para poder disputar la Liga de Campeones (los red devils acabaron sextos la última Premier y no lo harán), y así poder engrosar sus estadísticas en la máxima competición continental, Cristiano Ronaldo solo ha recibido negativas a su propuesta. No solo del United, sino también de los clubes a los que ha llamado a la puerta, entre ellos el Bayern de Múnich y el Atlético de Madrid.

¿Cómo es posible que un futbolista que lleva rindiendo veinte años a un nivel inédito hasta el momento, que ha marcado 700 goles, y ganó cinco Balones de Oro, cuatro Botas de Oro y cinco Champions no juegue donde quiere? Pues todo apunta a que, precisamente, esa es la clave: ya no son los tiempos en los que se hace lo que Cristiano quiere. Porque ya no es el que era y sus arranques de ego le están pasando factura. Como ya relató en 1956 Mark Robson en su película con Bogart, en un papel estelar inmerso en un entorno deportivo, más dura será la caída.

El agente de futbolistas Javier Picallo lo tiene claro: «Recoge lo que siembra». También insiste en que «el fútbol es un deporte en el que lo individual se subordina al colectivo, ese es su principal valor. Y en el caso de Cristiano, como sucedió con Messi, se le permitió maniatar a su club y hasta crear una Liga a su medida, prostituida a la medida de ambos. Y como son temerarios, se creen lo que se les ha hecho creer». «Ahora, vuelve a querer a un equipo a su servicio, pero los clubes ya no están dispuestos, o no son los que él desea. Era cuestión de tiempo que la vida le golpease y que la situación se revirtiese. Será cruel con él porque ha puesto todo y más de su parte para que ahora sea así. Para un ególatra como él, debe ser hiriente el sufrimiento de recibir tantas negativas, aún renunciando a parte de su salario. Algunos pensarán que si marca muchos goles aceptarían los problemas que acarrea su presencia, pero muchos otros pensamos que no todo en la vida tiene un precio, no se vende el alma al diablo», reflexiona Picallo, para quien el precio o la tensión del mercado no son, en este caso, las razones por las que el portugués sigue en el limbo.

Como sucedió en su día en el momento en el que Messi se desvinculaba del Barcelona (aunque firmó con el PSG en apenas unas horas), la operación Cristiano trasciende al devenir habitual del mercado de fichajes y de la planificación técnica deportiva. Desde el banquillo, José Luis Oltra analiza: «Hay más factores que el futbolístico. Evidentemente, no es el mismo porque la edad pasa factura a todos y ha perdido esa punta de velocidad, de modo que se orienta hacia un delantero centro rematador, más que el jugador que antes desbordaba por la banda o caía hacia adentro». «Pero la faceta personal condiciona demasiado, para bien y para mal, al entorno y al entrenador. Es complicado dejarlo fuera, aunque el partido lo exija. No es un jugador cómodo, ni para el vestuario, ni para la directiva. Para nadie», argumenta antes de concluir: «Claro que quiero a Cristiano, pero ya no a cualquier precio. Amortizarlo ahora es complicado». «Tengo que valorar si merece la pena. Tiene exigencias (competir por algo importante, salario elevado, ganar, ser titular...) acordes a lo que ha sido, pero su rendimiento no lo es», insiste Oltra, que añade otra variante: «Tampoco le vale ir a vivir a cualquier ciudad. Necesita una en la que poder optimizar el rendimiento de su marca comercial. Son demasiados condicionantes».

Rubén de la Barrera coincide en el análisis: «Me sorprende que no quiera seguir en el United y entiendo que para saciar su ego y competitividad la Champions sea una condición clave. Su relación con el gol perdurará, pero la demanda que imprime al juego, o si no siente que todo se construye en torno a él, puede hacer pensar al entrenador que es más un problema que una solución y la convivencia se resentirá. No todos los técnicos tienen capacidad de gestionar a estos jugadores. Equipos le sobran, pero que cubran sus necesidades, no. Y los que las cubren, quizás los rechace por razones económicas. No lo veo nada claro», zanja.

«Que vaya gratis al club de su vida, el Sporting de Lisboa»

Varios son los clubes que se barajan como destino de Cristiano. En la Premier, el City no parece una opción, después de la tensa negociación mantenida entre ambas partes (con reproches incluidos) hace un año, más la incorporación de Haaland. Y en el Chelsea ya no son los tiempos de Abramovich, más proclive a este tipo de operaciones. En Francia, el PSG se vería limitado por el control financiero de la FIFA (y en su vestuario ya conviven demasiados pesos pesados). La experiencia en la Juve le cierra un poco las puertas de Italia, con el Nápoles como única opción. Alemania, tras el no del Bayern por no representar valores acordes con los del club, el Dortmund parece improbable porque su política es la de incorporar jóvenes valores. Y en España, el Atlético es reticente, mientras que el Barcelona y el Real Madrid (única salida que considera De la Barrera) serían destinos sorprendentes.

El agente Rodrigo Fernández Lovelle observa un cúmulo de circunstancias. «La situación económica mundial provoca temor a las inversiones altas o arriesgadas, también en el fútbol. A todos nos llega la hora y quizás está llegando la de Cristiano, como antes le sucedió a Messi». «Es normal lo que le sucede. Su temporada ha sido buena, pero cada una es peor que la anterior. Siempre presumió de ser un profesional, pero no presentarse a los entrenamientos del United indica lo contrario, mancha su imagen y alerta a los clubes, a los que no les gustan estos chantajes, sobre todo tras dar la cara por él. Sus despedidas siempre han sido problemáticas, derivadas de caprichos y de su ego. Cuando ya no eres el mejor, no te lo permitirán. Los clubes se ven en la tesitura de pagar muchos millones y renunciar a otro buen jugador», analiza.

«Si tanto quiere jugar y es tan buena persona, que lo haga gratis en el club de su vida, el Sporting de Lisboa, que también disputará la Champions», lanza.