Las claves del España-Argentina (1-0): La lucha del bien contra el mal

Iván Antelo REDACCIÓN

DEPORTES

Giuliano Simeone y Cucurella, en el suelo, tras una disputa
Giuliano Simeone y Cucurella, en el suelo, tras una disputa Amanda Perobelli | REUTERS

La Argentina más bilardista sucumbió contra un campeón que anuló a Messi, el mejor jugador de todos los tiempos, a base de quitarle el balón y hacerle correr muchos metros

20 jul 2026 . Actualizado a las 10:01 h.

Scaloni consiguió terminar con el histórico debate entre menottistas y bilardistas gracias a su excelente trabajo con la selección argentina. Sin embargo, en la final, se vio a una Albiceleste marrullera, que se olvidó de jugar al fútbol porque se vio incapaz de quitarle el balón a los Rodri, Fabián, Olmo, Pedri y compañía. Fue una lucha entre el bien y el mal.

¿Cómo neutralizó España a Leo Messi?

De la Fuente avisó en la previa que no le pondría un marcaje individual. Y así fue. Para desactivarlo, la selección utilizó la máxima de que no hay crac capaz de hacer daño sin balón. Messi apenas tocó pelotas (15 en la primera parte, 14 en la segunda y 6 más hasta que España marcó) porque su equipo gozó de muy poca posesión (35%). La Albiceleste no tiró a puerta y solo completó 4 llegadas al área en 120 minutos (todas en el tramo final). Y en las contadas apariciones de Messi, los españoles estuvieron agresivos para frenarlo en falta o bien provocar sus pérdidas (16). Messi, con 39 años, ya no está capacitado para hacer conducciones de 60 metros, que fue a lo que le condenó España, encerrando atrás a Argentina.

¿A qué jugó Argentina?

A sobrevivir. Ayudado por uno de los peores campos del Mundial (solo se explica por el poder de atracción de la ciudad de Nueva York), muy seco y sin apenas riego, los de Scaloni dedicaron todo el partido a defenderse en campo propio y a trabar lo máximo posible el juego español. Los balones largos hacia Nico, en el arranque, y Julián, tras el descanso, fueron su única opción de inquietar. Las marrullerías fueron constantes, con la complicidad de un colegiado que consintió hasta que no le quedó más remedio que expulsar a Enzo. Los sudamericanos consumieron los noventa minutos con un sonrojante 15 a 0 en tiros (para España), de los que fue un 10-0 entre palos. Los cambios de Scaloni fueron todos para ir corrigiendo el físico que le iba abandonando a sus jugadores. Solo se acercó a Unai Simón en córneres postreros.

¿En qué fue mejor España?

La selección demostró una gran madurez. No entró al trapo a las patadas y a los empujones de los jugadores argentinos y se dedicó a jugar al fútbol, que es lo que mejor sabe hacer. Rodri volvió a dar una clase magistral de colocación, jerarquía y circulación de balón. Tocó 116 pelotas en 99 minutos, con una precisión de pase del 95%. También Pedri realizó su mejor partido del torneo, cuando salió en la segunda parte. El canario dio 4 pases claves y se adueñó del esférico (93% en precisión). Realmente, si no ganó antes de la prórroga, fue por la ineficacia en los metros finales, algo que le ha acompañado durante buena parte del torneo, pero que no le ha impedido ser campeona del mundo.