Dos millones de aficionados se volcaron en la celebración con los jugadores de la selección, que recorrieron Madrid en un autobús descapotable para acabar en el escenario de Cibeles
21 jul 2026 . Actualizado a las 07:44 h.España abraza a los campeones del mundo. La selección española regresó de inmediato desde el MetLife Stadium de Nueva Jersey para compartir con la gente la segunda estrella en su camiseta. Después de los recibimientos oficiales en la Zarzuela y la Moncloa, comenzó el recorrido por las calles de Madrid, flanqueadas en todo momento por decenas de miles de enfervorizados seguidores que continuaban con la celebración de la Copa del Mundo desde la noche del domingo.
Los primeros momentos del trayecto, en la carretera A-6 desde el Palacio de la Moncloa, estuvieron marcados por el tráfico detenido en sentido contrario para ver a los campeones del mundo en lo alto del autobús descapotado y serigrafiado con un «Enhorabuena, campeones» y un «Reyes del mundo». El trofeo dorado iba de mano en mano, pero, sin duda, el que más tiempo lo tuvo fue el declarado mejor jugador del torneo de Estados Unidos, México y Canadá: Rodri.
Los integrantes de la selección aparecieron vestidos con camisetas conmemorativas del triunfo, después de haberse quitado el traje oficial que portaron en las recepciones oficiales con las instituciones. Algunos, como Ferran o Marcos Llorente, optaron por aparecer sin camiseta. El calor apretaba de tal manera que la Comunidad de Madrid había decretado el nivel de riesgo alto. Los aficionados se protegieron y se aliviaron con abanicos, paraguas abiertos (algunos teñidos de rojo y amarillo como guiño a los colores de España) y difusores de agua, pero no cesaron de animar a sus ídolos.
Los campeones del mundo se mostraron sonrientes e interactuando con el público presente en arcenes y aceras, encaramado también al mobiliario urbano que le permitía tener una mejor visión entre la multitud. Alguno de los internacionales no dejó de bailar y casi todos iban registrando con sus móviles la histórica celebración.
La marea humana (dos millones, según la delegación del Gobierno, de las cuales 120.000 estaban en la plaza de Cibeles, final del recorrido) que acompañó caminando al autobús iba coreando las canciones que significaron la banda sonora del equipo en este campeonato del mundo. En este sentido, uno de los protagonistas fue el gallego Borja Iglesias, que se hizo con la mesa de mezclas instalada en el autobús y ejerció como pinchadiscos y maestro de ceremonias, en ocasiones con el trofeo mundialista apoyado sobre su cabeza. Sonaron canciones de artistas como Quevedo, Nino Bravo, Daddy Yankee o David Bisbal.
El destino fue un escenario acorde con la excepcional ocasión. Sobre él, los jugadores de la selección española se dirigieron a los allí presentes, que abarrotaban todo el espacio disponible, para dar paso a las actuaciones musicales, a cargo de Arde Bogotá, Aitana, Viva Suecia, Lola Índigo y Ana Mena, entre otros.