La nueva Fuentealbilla está en la huerta de Valencia: «Ferran hizo historia como antes Iniesta»
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Los vecinos describen al goleador español como un chico sencillo, disciplinado y con su pueblo siempre en la cabeza
22 jul 2026 . Actualizado a las 19:17 h.No hay pueblo que se tercie en la comarca valenciana de L' Horta Nord sin un mote o una frase hecha que le acompañe. Los de Foios, la cuna de Ferran Torres, no iban a ser menos. «¡Nos llaman los bufons porque nos pasamos de calientes! Exageramos todo lo bueno. A nuestra iglesia la llamamos la catedral del Horta», cuenta Roberto Bruixola, foyero de pro y, cómo no, henchido de orgullo por el gol de su paisano.
Con Ferran ya no tendrán que tirar de sus características hipérboles. Solo ellos y los de Fuentealbilla tienen el honor de haber visto crecer a un goleador en la final del Mundial. «Enhorabuena, tu hijo es historia de España». Es el mensaje que le mandó Bruixola al padre de Torres, al que conoce de toda la vida. «Es que ha hecho historia, igual que la hizo Iniesta, ahora la ha hecho él».
«Empezó jugando en la calle con cinco años. Tenía una portería y dos perros, y jugaba con los perros», recuerda Daniel Corell, veterano foyero y que vive a pocos metros de la vivienda en la que empezó a darle patadas a un balón el goleador valenciano. A esa edad ya le compraron sus primeras botas. «Iba con ellas muchos días al colegio. Al poco tiempo ya entró en el Valencia», recuerda Corell. Una lástima para el club local, del que entonces Bruixola era directivo. «Nos quedamos sin poder tener algo de sus derechos de formación», cuenta. Ferran Torres ha vivido dos traspasos con un importe unificado de 70 millones.
Con 12 años todo cambió fruto del divorcio de sus padres. El futbolista internacional pasó a vivir de lunes a viernes en la residencia del Valencia. El fin de semana, partidos aparte, volvía a Foios. «Lo pasó muy mal con la separación de sus padres», cuenta Corell. Su hermana mayor, Arantxa, siempre fue un apoyo fundamental para el atacante del Barcelona.
Sus dos vecinos elogian de él su cotidianidad, vista como una rara avis en un mundo como el fútbol profesional. «Es un poco tímido, pero sí que es cierto que es una persona sencilla. Y eso es muy importante. He conocido otros jugadores que sí que van de sobrados, pero no es su caso», cuenta Bruixola. «Viene a Foios y no va por ahí rehuyendo a todo el mundo. Es un chico muy normal y que atiende a todos los vecinos», añade Corell.
Sus vacaciones coinciden —salvo que una convocatoria como la de este Mundial lo impida— con los festivos taurinos en el municipio. Los bous al carrer («toros a la calle», en valenciano). «Él es un enamorado de los toros pero él tiene que cuidarse y siempre ha estado alejado. El toro es peligroso», reconoce Bruixola, miembro de una peña taurina y de otra valencianista.
También recuerda con cariño el dominio incontestable de un pequeño Ferran en un campo que, ahora, lleva su nombre y su apellido: «Era un portento física y técnicamente. Tenía 14 años y jugaba con gente de 16 o 17. Podía con todos». En ese mismo escenario desarrolla desde hace años su propio campus, en el que ahora son otros los niños que reviven sus sueños de infancia.
Nadie olvidará la noche del domingo por razones obvias. La plaza del Pueblo contó con una pantalla gigante para seguir el partido. Y se llenó por completo. El gol de su paisano, del xiquet de Foios, resonó como una verdadera mascletá. «No cabía un alma. Hasta las cuatro de la mañana seguían tirando tracas y de todo. Y el lunes estaban todas las televisiones en el pueblo. En fin, es lo normal», remarca Corell. No será la única celebración en un pueblo festivo por naturaleza. Foios cuenta además con tres entidades falleras y es reconocido en la comarca por el talento de su banda de música municipal.
Torres abandonó el Valencia, donde pasó toda su etapa formativa, debutó con el primer equipo e incluso ganó el último título del club, en el 2020. Solo le quedaba un año de contrato y, sin acuerdo entre las partes para renovar, se marchó por 25 millones al Manchester City de Guardiola. Un año después, fichó por el Barcelona. En la ciudad condal, varios de sus goles han venido acompañados de un guiño a los afectados por la dana de Valencia. También acudió unos días a las zonas afectadas a echar una mano.
Bruixola asegura que Ferran siempre ha tratado de tener disciplina. Una faceta de su carácter que lució públicamente a partir del 2023 con su mentalidad de tiburón. Fue entonces cuando Torres tuvo un mal momento anímico tras el Mundial de Catar. «Entré en un pozo sin fondo, no sabía cómo salir. Jamás me había derrumbado tanto», aseguró en una conversación informal con periodistas que recoge El Periódico. Pero consiguió recuperarse con la disciplina que ya veía Bruixola cuando el futbolista era un niño.
«Comenzó en la banda en el Valencia y otros entrenadores lo han ubicado más arriba. Ferran cumple en cualquier posición. Es muy completo y este año incluso ha ganado el premio Zarra al ser el máximo goleador español de la Liga», cuenta Bruixola. Marcó 16 goles —ninguno de penalti—, siendo en el cómputo global el cuarto mejor artillero del campeonato.
Según Levante EMV, el Ayuntamiento iniciará los trámites para nombrarle hijo predilecto. A Bruixola se le quedó marcada a fuego una frase de un señor mayor y vecino del pueblo: «Chiquillo, no todos saben ser de Foios». Pero Ferran Torres sí que ha sabido serlo. Un foyero universal.