Josefina Collado, campeona del mundo en marcha nórdica a los 71 años: «Era un reto vital con el que nunca hubiera soñado»
DEPORTES
La deportista asturiana, que regenta el Club de Marcha Nórdica de Gijón, logró el oro en los 5 km y la medalla de plata en los 10 km en la categoría de más de 70 años
28 sep 2026 . Actualizado a las 13:57 h.El deseo mantener su buena forma física y la búsqueda de un deporte al aire libre llevaron a Josefina Collado, a sus 71 años, a lograr la medalla de oro en el Campeonato del Mundo INWA de Marcha Nórdica 2026 celebrado este mes de septiembre en Finlandia. Su afición comenzó por casualidad y esta disciplina terminó convirtiéndose en el motor de su vida. Ahora, esta gijonesa regenta su propio club de marcha nórdica en la ciudad, mientras hace frente a su gran reto vital.
Tras una vida dedicada a la docencia, Josefina decidió jubilarse a los 60 años. Aunque siempre había mantenido una vida activa, la gijonesa quería encontrar una disciplina que le permitiera practicar deporte al aire libre. Después de investigar las diferentes alternativas, Josefina se decantó por la marcha nórdica. «Dicen que lo que hace una persona deportivamente hablando se recoge a los 20 años, por eso, a los 60 quería encontrar un deporte que me permitiera llegar a los 80 en buenas condiciones». En la marcha nórdica, Josefina encontró todo lo que buscaba: «Un deporte al aire libre, que trabajase el cuerpo de forma integral. La marcha nórdica es una actividad aeróbica, de bajo impacto, que te libera las articulaciones y que hace que no te lesiones».
Collado continuó investigando sobre esta disciplina y, tras realizar algunas salidas, decidió comenzar a formarse para adquirir una mejor técnica. «Comencé dando un par de clases aquí, en Asturias, pero yo quería más». Por ello, decidió ponerse en contacto con Bernd Goldschmidt y Eveline Feussner, de la Escuela Nacional Nordic Walking Alfa, «dos maestros alemanes que trajeron la marcha nórdica a España en el año 2005» y que posteriormente se convirtieron en los mentores de la gijonesa.
La marcha nórdica llevó a Josefina a experimentar una gran mejora en su salud y bienestar. «Después de dos o tres años practicando este deporte, comencé a ver muy buenos resultados; logré revertir una osteoporosis que tenía en la espalda», asegura. Y fue precisamente esa mejora en su salud la que la llevó a querer compartir su afición con el resto del mundo.
Nació así el Club de Marcha Nórdica de Gijón, un grupo deportivo sin ánimo de lucro formado inicialmente por siete miembros que se reunían para practicar este deporte por diferentes lugares de la ciudad. Gracias a las redes sociales y, sobre todo, «al boca a boca», este grupo deportivo reúne hoy en día a más de 30 participantes cuyas edades oscilan entre los 11 y los 81 años. Y es que «lo bueno de la marcha nórdica es que es un deporte apto para cualquier persona y que, además, requiere de muy poco equipamiento». Lo que sí demanda, asegura Josefina, «es una buena técnica, pero si la logras puedes llegar a trabajar hasta el 90 % de la musculatura».
Del esquí de fondo a la marcha nórdica
La marcha nórdica tiene su origen en Finlandia. Surgió en la década de 1930 entre los esquiadores de fondo, que buscaban una forma de continuar entrenando durante las épocas en las que no había nieve. A finales de los años 60, la disciplina comenzó a extenderse por el resto de Europa y, con el paso de las décadas, se consolidó como una práctica deportiva cada vez más popular.
Tras cumplir los 70 años, Josefina se marcó un objetivo: «Llegar a competir en lo más alto de este deporte». Lo que comenzó como «un reto vital», terminó llevadno a Collado a lo más alto del podio. Como única española en la categoría de más de 70 años, Josefina logró el oro en la prueba de 5 kilómetros y hacerse con la medalla de plata en el recorrido de 10 kilómetros. Sin embargo, el principal objetivo de Josefina en esta competición no era ganar. «Mi intención, en primer lugar, era completar los recorridos. Son largos y duros, pero finalmente lo logré. Además, quería intentar no tener ninguna infracción durante la competición y tener una técnica perfecta. No me lo tomaba como una competición, para mí era un reto vital con el que nunca hubiera soñado».
Ahora, mientras sigue sumando kilómetros y experiencias a través de la marcha nórdica, Josefina mantiene intacta la ilusión que la llevó a descubrir este deporte a los 60 años. Desde el Club de Marcha Nórdica de Gijón, anima a personas de todas las edades a probar una disciplina que, para ella, va mucho más allá del ejercicio físico: «Se trata de salud y bienestar; de insistir, persistir, resistir y nunca desistir». Su historia demuestra que nunca es tarde para descubrir una nueva pasión y convertirla en una forma de vida. Y, a sus 71 años, después de proclamarse campeona del mundo, Josefina sigue mirando hacia delante, con los bastones en las manos y muchos kilómetros todavía por recorrer.