El gimnasio de toda la vida que conserva su esencia en Oviedo: «Aquí vemos a los usuarios como personas no como números»

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

DEPORTES

De izquierda a derecha: Álex González, Viti Valle y Marta Barrio. Los tres son responsables de que Oviedo Sport mantenga sus puertas abiertas
De izquierda a derecha: Álex González, Viti Valle y Marta Barrio. Los tres son responsables de que Oviedo Sport mantenga sus puertas abiertas

Este centro deportivo de la ciudad lleva 30 años velando por la forma física y, por supuesto, de la salud de los carbayones

28 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuotas muy bajas, máquinas por doquier, horarios amplios, actividades de todo tipo… Así funcionan muchas de las cadenas de gimnasios que hoy dominan la industria del fitness. Sin embargo, pese a la feroz competencia, todavía hay centros deportivos que apuestan por un modelo diferente: espacios donde entrenar bajo supervisión profesional, con rutinas adaptadas a las necesidades de cada abonado y en un ambiente casi familiar. Oviedo Sport es uno de ellos. «Aquí no vemos a los usuarios como un número, sino como personas», asegura Viti Valle, responsable de esta instalación, una rara avis dentro de un sector cada vez más estandarizado.

Situado en el barrio de Ciudad Naranco, este centro deportivo consigue resistir en un mercado donde las grandes franquicias ganan terreno a pasos agigantados. Y lo hace sin renunciar a sus dos señas de identidad: la atención personalizada y el trato cercano. «Esto es realmente lo que nos diferencia, los únicos aspectos en los que podemos ganar a la competencia», reconoce el histórico maestro de judo. Al priorizar «siempre» a las personas y sus necesidades en cada entrenamiento, este gimnasio logra mantener abiertas sus puertas, mientras que otros negocios similares se ven avocados a bajar las persianas para siempre. Aquí, en cambio, siguen subidas. Y así llevan ya 30 años.

Los orígenes

Corría el mes de agosto de 1996 cuando Viti Valles abrió por primera vez las puertas de Oviedo Sport. «Llevaba más de una década viviendo en esta zona de la ciudad y echaba en falta un lugar donde poder entrenar. Si quería practicar deporte, sobre todo artes marciales, tenía que desplazarme a otros barrios», recuerda el ovetense. Por aquel entonces contaba con la experiencia suficiente para dirigir un gimnasio, puesto que creció, tanto personal como profesionalmente, dentro de uno. «Estuve años trabajando en el ya desaparecido Manhattan. Después fui para el Arenas, donde di clases de judo otros cinco o seis años», detalla. De la misma manera, durante mucho tiempo acercó esta disciplina de origen japonés a varias generaciones de alumnos del Colegio La Inmaculada.

No tenía apenas recursos económicos pero sí muchas ganas de poner en marcha este gimnasio para poder acercar el deporte a la gente del barrio. Tras realizar los trámites pertinentes, se puso manos a la obra para transformar el bajo del número 10 de la calle Augusto Junquera en un espacio dedicado por completo a la actividad física. Para ello, llegó a «hipotecar el piso» con el fin de instalar una sala de máquinas y un tatami sobre el que, poco a poco, comenzaron a entrenar sus primeros judocas. «Se fue corriendo la voz y empezó a venir gente a practicar este deporte. Muchos de ellos todavía siguen viniendo», recuerda el responsable de este centro, que cuenta con el prestigioso octavo dan de judo.

Primeros alumnos de judo de Oviedo Sport
Primeros alumnos de judo de Oviedo Sport

Su afán por seguir creciendo y ofrecer nuevas alternativas le llevó a ampliar las instalaciones. Así, adquirió el antiguo horno de la panadería de San Honorato para habilitar un segundo espacio dedicado a las artes marciales, su gran pasión. Además de judo, en este centro deportivo ovetense se impartían kárate, taekwondo, full contact, aikido y otras muchas disciplinas de defensa personal. «Llegamos a ser el gimnasio de la ciudad que más artes marciales impartía. Y es que me gustan mucho por los valores que transmite, sobre todo, por la lealtad. Aquí los niños van creciendo y te siguen acompañando», explica, mientras señala a Álex González, que pasó de ser su alumno a ser su mano derecha.

A base de esfuerzo y de asumir importantes riesgos económicos —llegó a hipotecarse «unas cuantas veces»—, consiguió consolidar un proyecto que, tres décadas después, continúa fiel a su esencia: entender el deporte como una herramienta para cuidar la salud, educar y acompañar a las personas. Conscientes de que cada persona tiene unas necesidades y objetivos diferentes, en Oviedo Sport apuestan por un modelo de entrenamiento basado en la supervisión profesional y la atención personalizada. «Todas las clases que impartimos están dirigidas y en la sala de máquinas siempre hay un monitor para orientar a los usuarios y ayudarles en sus ejercicios», apunta Álex, quien es el encargado de impartir las sesiones de gimnasia de mantenimiento a las personas mayores.

«Hay muchos hijos que se han dado cuenta de que sus padres necesitan hacer deporte para no perder movilidad. Y, aunque ellos van a las grandes cadenas, los apuntan aquí porque saben que van a estar atendidos en todo momento y que los ejercicios se adaptan a sus necesidades», explica. Gracias a esta atención personalizada, cada vez son más las personas mayores que se animan a incorporar la actividad física a su rutina diaria y que, como señala el ovetense, «pasaron de no hacer nada a ejercitarse casi todos los días». La oferta de este gimnasio de Oviedo también atrae a los más pequeños, que pueden iniciarse en distintas artes marciales, como judo, taekwondo, kárate, nihon taijutsu, aikido, wushu, boxeo, kickboxing y jiu-jitsu.

«Tenemos muchos niños, la verdad. Son entre 200 y 250 los que vienen aquí a entrenar», cuenta Álex, que también enseña judo en distintos colegios de la ciudad. En este centro deportivo conviven, por tanto, varias generaciones: desde pequeños de tres años que dan sus primeros pasos en el deporte hasta personas que superan los 80. Su clientela tampoco se limita a los vecinos del barrio. Hasta sus instalaciones acuden usuarios de distintos puntos de la capital asturiano e incluso de otros concejos. «Llegó a venir gente de Casomera», recuerda. No es un detalle menor, puesto que esta localidad del concejo de Aller se encuentra a más de 50 kilómetros del gimnasio, que completa su programación con clases de grappling, pilates y barre.

Las máquinas de este gimnasio de Oviedo son de última generación
Las máquinas de este gimnasio de Oviedo son de última generación

Al igual que los usuarios, las anécdotas de este gimnasio son numerosas. Una de las que más sorprende es que llegó a tener un balneario. Un espacio total de relax que tuvieron que cerrar debido a «la crisis del ladrillo». «Fue uno de mis sueños. Funcionaba de maravilla pero, a partir de 2012, la gente dejó de venir y no nos salía rentable», confiesa Viti Valle, que sabe muy bien lo que significa sobreponerse a las dificultades económicas. A la crisis inmobiliaria se sumó, años después, la provocada por la pandemia del coronavirus. «Había vuelto a hipotecar mi piso para comprar máquinas nuevas. Así que imagínate cómo viví aquella época», confiesa.

Una crisis tras otra

Pese a las dificultades, buscaron la manera de mantener el vínculo con sus usuarios durante el confinamiento. «Para seguir en contacto con los niños, impartimos clases gratuitas por internet y a los adultos les dejamos material para que pudieran continuar haciendo deporte en casa», recuerda Álex. Ya cuando las restricciones sanitarias comenzaron a relajarse y pudieron retomar la actividad, tuvieron que afrontar un importante desembolso para extremar las medidas de higiene y prevenir los contagios. «Llegamos a comprar 400 kilómetros de papel y 3.000 litros de líquido desinfectante», detalla. Una inversión que tardaron en recuperar, ya que al contexto económico complicado se sumó la apertura de un gimnasio de bajo coste a poca distancia de sus instalaciones.

Aunque la competencia es hoy mayor, Oviedo Sport consigue mantener su actividad sin renunciar al modelo de atención personalizada que lo distingue. A ello se suma el buen hacer de quienes se suben a sus tatamis, donde el esfuerzo y la constancia también se traducen en resultados. Son numerosos los títulos y reconocimientos que han cosechado los deportistas formados en este gimnasio, reflejo del trabajo que se desarrolla entre sus paredes. «Ahora mismo estamos en muy buena racha. Es muy difícil sacar medallas nacionales y llevamos ya ocho en dos competiciones diferentes», destaca Álex, que representa la segunda generación al frente de este negocio, que 30 años después sigue siendo fiel a la idea con la que nació: hacer del deporte mucho más que una actividad física.