Redacción

UGT no acepta la salida unilateral del SOMA del sindicato. El asturiano Pepe Álvarez, secretario general de UGT Confederal, carga con dureza contra los dirigentes de la organización minera y deja claro que la central quiere quedarse con la marca. El máximo responsable de la organización ni tan siquiera reconoce la asamblea celebrada ayer por el SOMA y asegura que «no se va a crear una comisión de enlace para negociar nada que no sea que se queden en el sindicato». «Si Manuel Llaneza viviera, no daría crédito», asevera.

Álvarez ha sido contundente a la hora de explicar la postura del sindicato respecto al anuncio de ruptura por parte de SOMA. Según señala el secretario general, «cada afiliado, individualmente, puede hacer lo que quiera», pero sostiene que la salida de unos cuantos no supone que se marche todo el sindicato. «No puede ser que nos reunamos en la plaza del pueblo unos cuantos amigos para poner en jaque una organización con mas de 100 años de historia», afirma el líder sindical.

Según explica el secretario general de UGT, el SOMA no tiene una relación estructural con UGT diferente al resto federaciones. La minería tiene la misma, por ejemplo, que los de la función pública, o la industria. De ahí que no reconozca la ruptura. «No hay una organización del sindicato que se haya incorporado con una cláusula que diga que cuando no me interese algo, porque no acepto que haya una mayoría que no es la mía, pueda decir que se va», asevera Álvarez. Y va más allá. «Se irán los que decidan que se vayan, pero el SOMA es patrimonio de la UGT. No es que los dirigentes nos obliguen a incorporar las siglas, es que las vamos a incorporar», afirma. «La vamos a incorporar yéndose unos cuantos o quedándose porque las siglas son de la UGT», sentencia.

«El SOMA nace en la UGT, se desarrolla en la UGT y si el fundador del SOMA, Llaneza, viera y viviera la situación, creo que no daría crédito», espeta Álvarez, quien añade que «se lo hemos dicho por activa y pasiva. La dirección ha intentado alcanzar un acuerdo porque tienen una idiosincrasia particular, queríamos que se integraran muy cómodamente en el proceso de fusiones». Pero, según su versión, no ha podido ser.

El líder de UGT también sentencia que ya no hay nada más que hablar. «Cuando conozca las referencias a la resolución lo vamos a ver, pero con la UGT no se va a crear ninguna comisión de enlace para negociar nada que no sea quedarse en el sindicato». «Que se les quiete de la cabeza», añade. «¿Cuándo ha sido independiente el SOMA?», se pregunta Álvarez, quien recuerda que Llaneza participó en la propia fundación. UGT ni tan siquiera reconoce la asamblea extraordinaria del martes. «No hay asamblea estatutaria como la de ayer que tenga capacidad de tomar decisiones», concluye.

Origen del conflicto

El conflicto se originó el pasado 10 de noviembre, cuando UGT aprobó la creación de la nueva Federación, UGT FICA Asturias, sin que existiera un acuerdo previo entre el sindicato minero y la rama del metal, lo que hizo que el SOMA no participara en el congreso al interpretar aquello como una invitación a su desvinculación.

Tras meses de negociaciones entre la rama del metal (MCA) y el SOMA -que además de la rama de la minería integra otras como la energética o la química-, en las que ha mediado el propio secretario general de UGT, el sindicato minero ha decidido iniciar el proceso de ruptura. El líder del SOMA, José Luis Alperi, ha explicado que los puntos de desacuerdo se centran tanto en el rechazo de FICA de incluir las siglas del sindicato minero en la nomenclatura como en cuestiones de organización y representatividad en los órganos de dirección de la nueva federación. 

El SOMA recuerda que cuenta con el 41% de los afiliados de la Federación -9.000 sobre un total de 22.000-, pero que sólo se les ofreció un 36% de representación en el comité federal y un 38 en el autonómico.

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UGT no reconoce la ruptura del SOMA y quiere quedarse con la marca