Quito y Asturias unidas por el oso

La Fundación Maquipucuna de Ecuador busca hermanamiento con la Fundación Oso de Asturias para compartir programas que fomenten la conservación del oso andino

Dos ejemplares de oso andino
Dos ejemplares de oso andino

Madrid

La Fundación Maquipucuna de Ecuador «busca hermanarse» con la Fundación Oso de Asturias para compartir programas que fomenten la conservación del oso andino, una especie endémica y en peligro de extinción de la zona noroccidental de Quito, la capital ecuatoriana. Así lo ha explicado la presidenta de la Fundación Maquipucuna, Isabel Ontaneda, tras recibir en la Feria ITB de Berlín, el acontecimiento líder en turismo a nivel mundial, el Premio «To Do» 2018.

El Premio «To Do» 2018 Socially Responsible Tourism Award, auspiciado por el Instituto alemán de Turismo y Desarrollo y financiado por el Gobierno alemán y fundaciones suizas, ha sido concedido por la labor desarrollada a lo largo de treinta años por la Fundación Maquipucuna en la «conservación, preservación y desarrollo de un ecoturismo responsable en Ecuador», según Ontaneda. Dicha fundación tiene una reserva natural, ubicada en el noroccidente de Quito, en la parroquia de Nanegal, entre Calacalí, Nanegalito y el río Guallabamba hacia el norte, con una riquísima biodiversidad.

La Fundación Maquipucuna nació hace treinta años de la mano de Isabel, su marido Rodrigo Ontaneda y su amigo Gustavo Morejón, que tras recorrer Ecuador decidieron luchar contra la deforestación en amplias zonas del país. Además, cuenta, «nos inspiró de forma positiva la labor de preservación en cien hectáreas que había logrado un inmigrante de Europa oriental en una zona en el occidente ecuatoriano en esa época». A raíz de ello se plantearon que si una persona podía proteger cien hectáreas y cada ecuatoriano protegía un espacio, no serían necesarios grandes proyectos de conservación.

Inicialmente se comprometieron con cien hectáreas, que se han ido convirtiendo en las actuales seis mil, pero con la colaboración en proyectos comunitarios que la Fundación Maquipucuna apoya en la zona conocida como el Chocó Andino llegan a las 287.000 hectáreas.

Aunque sus innumerables proyectos incluyen la conservación de la biodiversidad de la Reserva Maquipucuna, su programa icónico es la preservación del oso andino, una especie de la que han avistado en sus espacios unos cuarenta ejemplares, aunque llegan a sesenta en todo el corredor ecológico donde se mueven. La Fundación trabaja además en el desarrollo comunitario para fomentar el ecoturismo entre las comunidades locales.

Las actividades de ecoturismo en la Reserva Maquipucuna incluyen paseos para el avistamiento de todo tipo de fauna como una amplia variedad de aves, entre los que destacan los coloridos colibríes, ranas, mariposas y todo tipo de insectos, así como el oso andino, más conocido como el oso de anteojos por la forma de las manchas que cubren la piel de su cara.

El primer contacto con Asturias lo conocieron gracias a la labor del médico, naturista y fotógrafo asturiano José María Fernández Díaz-Formentí, quien «fomenta las relaciones entre España y los países latinoamericanos», ha dicho Ontaneda. «Díaz-Formentí nos visitó en Maquipucua, donde pudo constatar personalmente nuestro trabajo consevacionista y proteccionista de la biodiversidad y, concretamente, la del oso andino. Además, le informamos de que estamos a la espera de la declaración de la Unesco como Reserva de Biosfera del Chocó andino de la provincia de Pichincha, donde se encuentra su espacio, lo que facilitaría las labores de protección».

Es así cómo nació el contacto y el deseo de hermanamiento con la Fundación Oso de Asturias, aunque no descartan ampliarla con otras instituciones y universidades asturianas para fomentar el intercambio a nivel de la «conservación, preservación, educación y desarrollo de un ecoturismo responsable», según Ontaneda.

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