Un gijonés lleva el sonido asturiano a Londres

Miguel Ángel Esteban vive desde 2001 en la capital inglesa y compagina su labor como pianista con la de director ocasional de orquestas y coros

Miguel Ángel Esteban
Miguel Ángel Esteban

Septiembre de 2001. Miguel Ángel Esteban marcha entonces a Londres para proseguir sus estudios musicales en la Universidad Goldsmith College. Este viaje le acabaría descubriendo su nuevo hogar: una ciudad «que se transforma a la velocidad de la luz», como él dice, donde incluso ha levantado un puente entre Asturias y la capital inglesa gracias a otra de sus pasiones: el fútbol. «Hace un año creamos una Peña Sportinguista en Londres, Sporting Londoners, de la que soy vocal», comenta. 

La música le llevó a emigrar a tierras londinenses para proseguir en sus estudios musicales, y gracias a ella se ha labrado una vida en la ciudad británica. «Quería estudiar música en una universidad (en vez de conservatorio) por la mayor incidencia en los estudios académicos sobre historia musical. De hecho, continué posteriormente mis estudios con un Master de Musicología», relata. Actualmente es pianista acompañante en la Central School of Ballet, y ocasionalmente ejerce labores de director de orquesta y coros. Además, realiza arreglos vocales para The King’s Singers, The Queen’s Six , dos de los grupos vocales más importantes del mundo, además de ayudar a otras formaciones a cappella.

Miguel Ángel Esteban dirigiendo una orquesta en Londres
Miguel Ángel Esteban dirigiendo una orquesta en Londres

El proceso de aclimatación a la capital británica fue sencillo, pero tuvo que enfrentarse al dominio de la lengua inglesa. «Estar en un ambiente universitario hace que las cosas sean más fáciles, porque rápidamente se hacen amigos (muchos que aún siguen estando entre mis mejores amigos). Al principio el idioma resultaba complicado; aun después de años estudiando inglés previamente a mi llegada a Londres, resultaba difícil adaptarse al acento autóctono y conseguir expresarse con una pronunciación correcta. Tener que leer libros académicos y escribir trabajos en inglés, también ayudó mucho a mejorar mi nivel», relata el pianista.

Experiencias en la «city»

Sus experiencias en Londres reflejan un pronunciado contraste cultural entre el Principado y la city, fruto, entre otros factores, de las dimensiones de la urbe y de sus marcados rasgos culturales. «Hay ciertas diferencias que tienen mucho que ver con el tamaño de la ciudad; en una ciudad grande las distancias y el tiempo utilizado para llegar a tu destino se mide en relación a las dimensiones de la ciudad. Nadie se imagina en Asturias tener que viajar durante una hora por trayecto para ir al trabajo o quedar con tus amigos (porque en ese tiempo te plantas en León); sin embargo es lo habitual para los londinenses», explica el pianista.

El propio Miguel Ángel Esteban considera que existen otras razones que explican la marcada diferencia entre la cultura del Principado y la londinense. «Hay otras diferencias que pienso que tienen que ver con el clima y el horario solar. Aquí los horarios de comida son definitivamente más tempranos que en España. Creo que esto tiene que ver con la luz solar; si anochece a las 16.00, tiene más lógica cenar antes. También con el horario laboral continuo: cuando solo tienes 30 minutos o 1 hora a lo sumo para comer, se hace una comida más ligera y la cena se convierte en la comida principal del día», comenta.

Morriña asturiana

El pianista visita Asturias dos veces al año y vive con preocupación la situación del Principado, que sigue gracias a programas de radio que sigue en la red y que le mantienen informado de lo que acontece en su región natal. «Sinceramente, miro a Asturias con bastante preocupación, porque parece que adolece de ciertos problemas estructurales que no parecen resolverse con el paso del tiempo: baja natalidad y envejecimiento de la población, alta emigración a otros lugares, y destrucción de empleo o condiciones laborales poco favorables. Asturias ha sido durante más de un siglo eminentemente ganadera e industrial y ahora sufre un proceso de desindustrialización que no parece que aparezcan alternativas lo suficientemente fuertes como para mantener a flote a la región», asevera.

El gijonés lamenta también la falta de conexiones internacionales que vive Asturias, así como el coste de crear un negocio en España. Alaba el modelo británico, que apoya a los emprendedores, mientras que considera que la burocracia española entorpece la creación de riqueza. «El turismo es una de esas alternativas y, sin embargo, ahora vemos como se pierden casi todos los destinos aéreos internacionales en la región. El coste de la iniciativa privada en España es muy elevado; en el Reino Unido cualquiera puede empezar a poner un negocio online con costes muy bajos y luego pagar en función de los ingresos generados. En España, por el contrario, las trabas administrativas y fiscales son mucho mayores, lo que no incentiva a la gente a tomar el riesgo», sostiene. 

Afincado totalmente en Londres y con un núcleo de amistades español, defiende la gastronomía inglesa a pesar de la mala fama de la misma. «La comida inglesa tiene peor fama de la que se merece. En los últimos años ha habido una auténtica revolución culinaria y puedo decir que Londres es un sitio fantástico donde disfrutar de comida británica e internacional muy buena y a precio razonable. La inmigración ha traído a esta ciudad comida ya no de un país determinado, sino incluso de una región especifica», destaca el gijonés. 

La comida española tiene un lugar destacado dentro del escenario gastronómico británico. «Ibérica o Hispania son ejemplos de restaurantes que hacen un guiño a la comida asturiana. Desde hace dos años, yo organizo supper clubs, cenas en mi casa donde la gente disfruta de comida de estilo asturiano o platos típicos de otros lugares como Mallorca, de donde es mi novia», explica. El recuerdo de los sabores de la tierra parece no ser suficiente motivo para que el gijonés vuelva a Asturias en el corto plazo, aunque es un escenario que no descarta totalmente. «Es difícil contestar esta pregunta en este momento. Despues de tanto tiempo en Londres, aún no me planteo volver a Asturias. Pero no descarto que en un futuro así sea», señala.

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